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lunes, 18 de noviembre de 2019

CUANDO LOS NARCOS BAILEN FLAMENCO


El mundillo del crimern inventado por Hollywood ha creado escuela. Es fácil disfrutar de cualquier película o serie de hampones, narcotraficantes y similar no estadounidense y aun así ver a huella de la meca del cine solamente que trasladada a otras tierras. Hace relativemente poco pudimos verlo en escenarios de la Galicia profunda en la muy recomendable Quien a hierro mata, de Paco Plaza. Ahora otro Paco, Cabezas, nos trae una historia de crimen y venganza con aroma a hierbabuena y flamenco con Adiós

La pared de una cárcel con una foto familiar, una estampa religiosa y un escudo del Betis es uno de los primeros planos de esta película, y francamente, quizás uno de sus mejores resúmenes. Adiós nos cuenta la historia de un preso en régiñmen de tercer grado cuya hija muere en un terrible accidente de tráfico el día de su primera comunión. Un episodio terrible que va a traer de vuelta los demonios de un pasado que intenta superar en el peligroso clima del barrio de las 3000 viviendas., y más cuando su afán de venganza choque con toda una trama de corrupción más grande de lo que siquiera puede intuir.
Un arranque de esos que enganchan para una película dura, inclemente, que no escatima en mostrar la violencia más explícita en medio de una acción vertiginosa, heredera del trabajo de su director especialmente en el campo de la pequeña pantalla estadounidense y que aquí encuentra un nuevo campo de acción en escenarios de fuerte sabor local, con un sentido del ritmo y del montaje que constituyen lo mejor de la película.
Pero también nos encontramos ante una película en ocasiones atropellada, cuyo guión en tiende a perderse en plena orgía de sangre mientras vacila en el drama de unos personajes a los que sus intérpretes intentan sacar todo el jugo (se les perdona hasta un acento sevillano que en más de una ocasión va y viene), destacando secundarios como una Mona Matínez en el papel de matriarca Santos que resulta sencillamente escalofriante y se reserva alguna de las mejores frases del guión.
Adiós es una historia que nos suena en un entorno que a pesar de su familiaridad choca con el espíritu de una trama que nos invita a pensar en otros lares. Una trama de personajes que se diluye en terrenos de una acción que se lleva la parte del león, a pesar de la presentación de un conflicto que invita a un intenso drama de personajes. Podrámos hablar de una cinta mucho más profunda pero Adiós se queda en eso: un proceso de duelo nada silencioso que se convierte en un auéntico tsunami presto a arrasar los bajos fondos, llevándose parte del trasfondo de sus heridos personajes con él.
Adiós llega a los cines el 22 de noviembre

jueves, 14 de noviembre de 2019

HIJOS DE UN MAL MAYOR

Cualquier forma de expresión artísitica es hija de su tiempo, sí o sí. El asunto es que a unas se le nota más que otras. En tiempo de revueltas en tantas zonas del globo, de Hong Kong a Bolivia pasando por tantas otras, como nos recuerda cada día el telediario, y por supuesto todavía de chalecos amarillos tenía que llegar tarde o temprano una cinta como Los miserables
 Amiga de metáforas poco sutiles, desde su título, en el que se incidirá en uno de los diálogos de su cinta, a un cachorro de león que va a tener notable peso en la trama, Los miserables es desde su arranque en las celebraciones de la victoria en el mundial de fútbol una reflexión, o casi sería mejor decir una muestra del poder de las masas.
Dirigida por Ladj Ly, cuya obra anterior comprende además del documental A viva voz el corto homónimo con el que comparte elenco protagonista, la película nos muestra el conflicto en un barrio de las afueras de París entre la policía y sus habitantes, gentes de estracción humilde y de las más diversas nacionalidades y entre las que se se encuentran, como bien señalan los primeros, más de un antiguo "cliente". Un foco que es un auténtico polvorín al que en ningún momento deja de añadirse pólvora, cuyo estallido llega de la mano, en un día de tantos, de la detención de un adolescente acusado de robar un animal del circo recién llegado a la ciudad.
Los miserables se detiene más en las circustancias que en las motivaciones de sus propios personajes. Encarnados por unos actores bien dirigidos, pero de los que conocemos poco un pasado del que apenas si vemos unas pinceladas y que tienen más voz para discutir que para profundizar en sus propios sentimientos la película nos muestra un fresco urbano y mutable marcado por la fatalidad.
Una historia que bebe continuamente de los tópicos del cine de policías de Hollywood, desde el leivmotiv de la llegada del novato con buenas intenciones (en este caso veterano pero profano en un entorno como en el que se mueven sus nuevos compañeros) al dualismo poli bueno-poli malo (que a la larga acaba siendo poli menos bueno-poli peor) paqsando por supuesto por novatadas, puyas entre compañeros y un largo etcétera, pero que incide en la crítica social quizás menos de lo que pretende, aunque sin dejarla en ningún momento totalmente en el tintero mientras se pierde en caminos cercanos al cine negro.
Pero si hay algo que destaca de esta cinta es su fuerza. Una película que sabe manejarse tanto en los grandes espacios, dron mediante (un elemento que no es gratuito en absoluto), a los entornos más claustrofóbicos, sin perder en ningún momento el sentido del ritmo. Con un uso inteligente del montaje y de la música (con cuentagotas) Los miserables sabe sumergir al espectador en ua guerra anunciada, con unos últimos minutos y ene especial un último plano que va a dar que hablar y mucho.
Los miserables es cine social pasado por el tamiz de la buddy movie. Con más peso para la acción que para la palabra nos revela un presente poblado por más de un Javert, en el que hay más aspirantes a Thénardier que Cossettes. Un mundo en el que la violencia con violencia se paga, y en el que los Jean Valjean lamentablemente brillan por su ausencia. Este Los miserables, que comparte nombre con el clásico de Víctor Hugo es como la obra homónima un espejo de su tiempo, pero quizás no tanto como la obra del genio un guiño a la esperanza.



Los miserables llega a las pantallas españolas el 22 de noviembre.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

PIRATAS DEL PACÍFICO

Pongamos los puntos sobre las íes. No me considero una neófita en esto del manga y el anime. Viví los "booms" de Campeones, Caballeros del zodíaco y Bola de dragón, y todavía hoy sigo disfrutando con esta última...aunque mis gustos también han evolucionado a obras un poco menos mainstream como las Junji Ito, Suehiro Maruo, Shintaro Kago o Hideshi Hino. Y me siguen haciendo gracia las barrabasadas de Shin chan, que narices. Pero en el caso de One piece me sucede lo mismo que en el de Pokemon, nunca me han llamdo lo bastante como para seguir estas franquicias. Pero no puedo negar que One piece es una de las grandes, una de esas sagas que, como Naruto, hasta el que no es un amante del tema conoce aunque sea mínimamente. Y por supuesto ha llegado su turno en la pantallas grande de los cines españoles con el título de One piece: Estampida.
La trama de One piece es sencilla, como la de tantas series populares: un joven, Monkey D. Luffy, que aspira a convertirse en el rey de los piratas, con la ayuda de su tripulación y los increíbles poderes que le otorga una fruta del diablo. Una historia de amistad, superación y aventuras, nada que nos sea ajeno. Sin embargo nos movamos en el terreno de la piratería, como diría Dorothy, ya no estamos en la isla del tesoro. Que ¡ojo! ambos elementos, isla y tesoro (el one piece del título) los encontraremos en esta película, pero lejos andamos de los clásicos con una historia que, como reconocen sus propios personajes, es una pura locura, con piratas de poderes suprahumanos y bizarros atuendos (hasta hay uno con look payasil).
Con la excusa de una reunión de piratas a gran escala bajo el nombre de Expo pirata la que comienza siendo una enloquecida caza del tesoro, idol incluída, se convierte pronto en toda una batalla campal. Con un ritmo frenético, lleno de diálogos intrascendentes (la mitad relativos a los poderes de cada personaje y su correspondiente nombre...supongo que es algo habitual de la serie, pero es de esas en la que cada uno meciona el nombre de su ataque antes de realizarlo. Para ejemplo esa hercúlea patada bautizada, al menos en la versión original subtitulada, como fémur fragante) y alguna subtrama gratuita (las andanzas de parte de la tripulación protagonista por las cuevas subterráneas de la isla) la historia de estos piratas incansables que se enfrentan a un enemigo irreductible proveniente de su pasado resulta francamente entretenida. Simple, pero engancha.
A pesar de un diseño de personajes feísta, de anatomías imposibles y expresiones dignas de meme, pero tremendamente original especialmente en los atuendos de sus protagonistas (es más, los personajes femeninos de no ser por vestuario o peinado serían casi imposible de distinguir unos de otros) en un tremendo estallido de color One piece: Estampida sigue siendo una eficaz muestra de la animación tradicional. Cierto que el resultado cojea cuando se introducen, especialmente en su tramo final, elementos en 3D, y que la distorsión de proporciones en algunos momentos se nos puede antojar grotesca pero la coordinación de escenas con decenas de personajes en movimiento a la vez, resulta increíble.
One piece: Estampida hace honor a su nombre en un no parar de personajes en lucha que consigue arrastrar al espectador independientemente de si conoce o no el material original. Cierto que, en mi ignorancia, sin duda me he perdido más de un guiño que alegrará a los fans de la que es una de las series más populares de Japón con más de 450 millones de ejemplares vendidos y más de diez años en antena, pero el desconocimiento no resulta impedimento alguno para disfrutar de una historia tan falsamente trascendente como alocada, con toques de humor y un sentido de la acción imparable. Para amantes del anime y los que no le hacen ascos a una buena batalla.
One piece: Estampida llega a los cines el 15 de noviembre.

martes, 12 de noviembre de 2019

VAN GOGH SENSEI

La relación entre dos mundos aparentemente tan dispares como Van Gogh y el arte japonés puede llamar la atención a más de uno, pero cualquiera que haya profundizado un poco en el arte de finales del XIX sabe que la popularidad de los ukiyo-e, las icónicas estampas niponas, fue un factor de relevancia en  el ambiente artístico europeo de este período. A los lazos entre estos ambos mundos se dedica Van Gogh y Japón.

Documental que sabe arrancar de elementos tan emblemáticos de ambos mundos como las cartas a Theo o planos de geishas y carpas Van Gogh y Japón es el apasionante viaje de un artista que jamás llegaría a conocer en primera persona el país del que provenía el arte que tanto le inspiraba. Un amor declarado en más de una carta pero cuya huella puede apreciarse en gran parte de su abundante producción.
Tomando como base la exposición homónima que pudo visitarse en Ámsterdam en 2018, y que recuperaba tanto numerosas obras del artista como un buen número de grabados japoneses, la película es un adictivo acercamiento a un Japón que comenzaba a abrirse sin prisa pero sin pausa a un occidente que lo convirtió en tendencia. Con un cuidado trabajo documental enfrenta al espectador a imágenes tan icónicas como La gran ola de Kanagawa de Utamaro o el autorretrato como un bonzo de Van Gogh, sin perder nunca de vista ni el testimonio del pintor ni el de un buen número de expertos, desde conservadores a artistas de oriente y occidente que aportan su propia visión de una simbiosis que enriquecería notablemente la obra de Vincent Van Gogh y que luego a su vez tendría gran repercusión en el país del que provenía su inspiración décadas después de su muerte.
Van Gogh y Japón sabe hilar una propuesta original, sabiendo generar interés por dos campos tan distintos como atrayentes, renuciando por completo a elementos tan habituales del género documental como son las recreaciones para dejar que se exprese la imagen pura y dura, combinando las más conocidas con otras más anónimas como el cuadro Cangrejo de espaldas.
Van Gogh ha sabido ser un sospechoso habitual en el mundo del séptimo arte con películas como El loco del pelo rojo , Loving Vincent o Van Gogh, a las puertas de la eternidad. Pero su nexo con la cultura japonesa también ha sabido tener su rinconcito en una película tan recomendable como Los sueños de Akira Kurosawa en el episodio Cuervos. La base de estos curiosos seis grados de separación podemos disfrutarla en Van Gogh y Japón.

Van Gogh y Japón llega a nuestras pantallas, dentro de la nueva temporada Los grandes del arte en el cine, por tiempo limitado el 18 de noviembre.

lunes, 11 de noviembre de 2019

EL CUENTO DE LA MATRIOSKA

Lo más probable es que una mujer alta, espigada, de tez blanca y cabello tan rubio, incluídas cejas y pestañas, que parezcan blanco se nos antoje la protagonista de un cuento de hadas. Nada más lejos de la realidad en el caso de Una gran mujer (Beanpole), la historia de dos supervivientes de la II Guerra Mundial que se enfrentan a unos nuevos tiempos.
Ambientada en el Leningrado de 1945 Una gran mujer (Beanpole) está muy lejos de tratarse de un drama de corte político. Historia de dos mujeres, amigas desde su intervención en el frente, que ven como las cicatrices de una guerra terrible todavía pueden hacer mella en su presente, especialmente en una vertiente tan delicada como es la maternidad.
Trabajadoras en un hospital con importante presencia de antiguos soldados las protagonistas se enfrentan al fantasma del hambre (que provoca que un niño pequeño no sepa ya ni lo que es un perro porque "se los han  comido a todos"), de la enfermedad (que puede llevarles a tomar medidad tan desesperadas como las de algún héroe de guerra) y del dolor. Dos mujeres fuertes que se encuentran en tiempos extraños pero que todavía se tienen a sí mismas en un drama potente de gran calado humano.
Un drama que choca con una cuidada puesta en escena y un estilo que recurre a una paleta de colores que puede hacernos pensar en películas tan diametralmente opuestas como Amelie, con su brillante colorido, y una importancia de los primeros planos frente a la profundidad de campo que nos recuerda al del director húngaro László Nemes (El hijo de Saúl), y que parece chocar con una película de sentimientos crudos, desencarnados, en la que la parte más violenta muchas veces se nos escapa del plano pero no por ello resulta menos terrible.
Una gran mujer (Beanpole) es ante todo una historia de personajes que ante circustancias inesperadas, auque no sean únicamente por cuestión pura y dura de supervivencia, toman medidas inesperadas. Una historia original que, aunque parece perder ritmo en numerosos momentos de su relato (aunque este ritmo pausado en más de una ocasión justifique su importancia a medida avance la trama) consigue sorprendernos con sus giros argumentales y unos diálogos de dureza bien entendida (la brutal conversación entre aspirantes a suegra y nuera en un ambiente que choca notablemente con los escenarios en los que se ha desarrollado el resto de la cinta). Una película incruenta pero hiriente con una trama que demuestra una vez más que la guerra no termina en el campo de batalla.
Una gran mujer (Beanpole) llega a las pantallas españolas el 20 de diciembre.

jueves, 7 de noviembre de 2019

EN LA PLAYA SOLO DE DIA

Hay pocas experiencias tan terribles como perder a un hijo. Es más, recuerdo haber oído en dos películas de estreno, una española y otra americana, en menos de una semana que lo es tanto que ni siquiera, como sí sucede en los casos de huérfano o viuda, existe un nombre para ello. Madre nos lleva a este estado diez años después de la pérdida.
La magia de los premios (mejor corto en los Goya de 2017 y nominación el año siguiente a los Óscar) hace que Madre de Sorogoyen ya les suene a más de uno. Revisión y prolongación del corto homónimo esta nueva Madre (que no Madre!, el polémico trabajo de Aronofsky) recupera a la protagonista del mismo para volver a contarnos la angustiosa historia de esta mujer que asiste por vía telefónica al drama de su hijo perdido de seis años en una playa desconocida. Unos minutos de una gran inmensidad emocional que son apenas el aperitivo de la historia de esa misma mujer que durante los diez años siguientes ha intentado rehacer su vida junto a la misma playa en la que desapareció su hijo con un nuevo trabajo, una nueva casa y una nueva pareja, pero a la que no dejan de atormentar unos demonios que jamás se fueron y que adquirirán una nueva fuerza cuando ella conoce a un joven surfista francés que tendría la edad de su hijo si este no hubiera desaparecido y que le recuerda poderosamente a este.
Madre es estrictamente una película de personajes. Personajes rotos, heridos por el destino y las malas decisiones. Una puesta en escena sobria en la que la cámara mantiene la estabilidad solo para enloquecer en las escenas de mayor tensión (la última visita al chalet, la discusión en el coche...) dando peso a unos protagonistas terriblemente humanos que se sienten tan perdidos a nivel enmocional como el niño cuya pérdida abre la cinta y que pueden reaccionar de modos tan inesperados como violentos. Roles complejos interpretados por un elenco de actores que constituyen los mejor de la película y entre los que sin duda destaca su protagonista Marta Nieto, que sabe dar vida a todos los matices de una mujer a la que la vida ha convertido en una fiera tranquila pero todavía dispuesta a morder.
La película no abre nuevas encrucijadas respecto al episodio que le da pie y que constituía toda la trama del premiado corto. No nos darán nuevas pistas sobre que ocurrió con el pobre niño perdido ni nos mostrará el duelo inmediatamente posterior de sus padres. Esta nueva historia se permite abrazar una distancia prudencial de diez años (más de de los que tenía el pequeño, habiendo pasado más tiempo sus progenitores sin él que con él) para contarnos una historia de redescubrimiento que se mueve en la compleja línea entre el perdón y la venganza con ligeros toques de (falso) incesto. Un interesante giro inesperado que, aunque en má de una ocasión pierde el vibrante ritmo que abre la cinta e incluso se pierde en cortes intimistas que además de aportar poco a la trama lastran el relato, explora la psique de sus personajes sin hacer que el espectador nunca pierda del todo el interés en una historia que no remienda el pasado pero sí puede abrir una puerta a un futuro esperanzador...o sumirla en una mayor tragedia.

Madre llega a los cines el 15 de noviembre.

martes, 5 de noviembre de 2019

NOCTURNEANDO 2019 ( y 4)

Con retraso, pero no por ello con menor importancia, ha llegado el momento de dar las últimas puntadas al Nocturna, Festival de cine fantástico de Madrid de este año.
Una cita anual de cuyo desenlace no pude disfrutar por causas ajenas a mi voluntad (y es que todavía no he podido dar con el truco de estar en dos sitios a la vez) pero que dió para mucho.
Para empezar los premios.
Amigo, esa inquietante cinta que parece demostrar una vez más que en el caso del espíritu humano en ocasiones hay que abandonar toda esperanza, se alzó con los galardones a mejor película, director y protagonista (David Pareja). Una historia que deja una poderosa sensación de déjà vu, pero que gana enteros gracias a su pareja protagonista, con un Javier Botet que nos deja uno de sus trabajos más potentes.
Little monsters, heredera de la mejor comedia zombie se llevó los premios a la mejor actriz, la oscarizada Lupita Nyong'o, guión (con una mención para la sueca Koko-di, Koko-da http://monigotorium.blogspot.com/2019/10/nocturneando-2019-3.html ) , premio del público y Blogo de oro. Cuatro galardones para una comedia blanca aunque bañada en sangre que sabe hacernos reir a mandíbula batiente con la historia de una pizpireta profesora de parvulario que esconde más de una sorpresa y un músico en plena crisis de madurez que alteran sus roles para conseguir salvar a la clase del sobrino del segundo de un estallido zombie. Buen ritmo y un ingenioso guión que nos deja perlitas como esa inquietante marioneta de rana zombificada.
En cuanto a los técnicos The furies, slasher con un peculiar giro que lo hermana con el mundo de las distopías a lo gran hermano, se llevaría el premio a los efectos especiales con su sangrienta contibución al género. Una película que abre un potente camino a una segunda parte, pero que en ocasiones parece perder el ritmo que pide una historia de adolescentes enfrentadas a una horda de psicópatas enmascarados.
Y de postre premio Dark visions a Echoes of fear y para los cortos Hopes (nacional) y Lay them straight (internacional).
Este fue el gran remate para cinco días de cine, en cuyos dos últimos días también hubo tiempo para el homenaje a Alex Proyas con la proyección por el 25 aniversario de El cuervo distopías con ecos de The twilight zone tan interesantescomo Vivarium.
Solo cinco días...pero el próximo año esperamos mucho más. Ya contamos los días.