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viernes, 31 de agosto de 2018

DELICIAS LITERARIAS

Existen películas cuyo título resultan un auténtico trabalenguas. A veces son un diálogo pronunciada por los personajes o una frase hecha o...como sucede en este caso son simplemente lo más apropiado. Hablo de La sociedad literaria y el pastel de piel de patata (me permitirán que a partir de ahora me refiera a esta meramente como La sociedad literaria), inspirada en la novela casi homónima. Y digo casi porque en esta ocasión el libro tiene un título todavía más largo: La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey.
 La sociedad literaria es una película de esas que tienen un buen arranque: una reunión casi clandestina, una mentira y un corte con visos de continuará. Las respuestas a los muchos interrogantes que plantea esta escena llegarán más tarde, tras la presentación de la que va a ser la protagonista de la función: una joven escritora de éxito que se encuentra ante un momento de cambios en su vida, y que va a encontrar en estas dudas que también atormentan, aunque sea ligeramente al espectador, una suerte de detonante.
Aunque en sus primeros momentos puede no parecerlo la cinta no es sino un drama romántico de un director ya familiar ante el género, Mike Newell, que sabe presentar de manera más original su historia que desarrollarla. Así encontramos una asociación amigable que parece ocultar más de un secreto, unos personajes carismáticos, una vecina chismosa (que francamente podría habernos dado mucho más juego) y un pasado doloroso (apenas acaba de terminar la II Guerra Mundial...la cinta se desarrolla en 1946) que atormenta a los protagonistas...todos elementos que contribuyen a generar el interés de un espectador que se puede sentir más o menos descolocado ante el original título. pero una vez nos hemos sumergido en la trama la cinta se deja llevar por derroteros más típicos del cine romántico (y no diré más...algún giro se ve llegar de lejos casi desde el primer momento), haciendo de esta una película más adecuada para los fans del género que para aquellos que busquen otro tipo de historia en su pantalla.
La sociedad literaria es una película de factura elegante, con bonita fotografía y unos paisajes bucólicos casi de catálogo de viajes. Una película agradable de ver y bien hecha, pero que a pesar del desgarrador trasfondo que presenta (el clima de una isla ocupada por los nazis) no logra absorber el corazón de un espectador que seguramente simpatiza con los personajes, pero al que no llega a arrastrar una trama que con estos notables ingredientes daba para mucho, pero que mucho más, aunque acaba desembocando en una historia más convencional que su original título. Un drama eficaz, sin duda, pero al que habría beneficiado una miguita de atrevimiento emocional.
La sociedad literaria y el pastel de piel de patata llega a los cines el 19 de octubre.

jueves, 30 de agosto de 2018

DESDE COREA CON AMOR

Aunque no he podido disfrutar de él tanto como quisiera siempre he pensado que el cine coreano es, especialmente en el terreno del fantástico, uno de lo bocados más arriesgados y sabrosos que uno se puede echar al gaznate cinéfilo. Pero para el disgusto de muchos también es de los más desconocidos, ya que pocas muestras llegan a la pantalla grande, aunque las que lo logran son pequeños lujos como La doncella (http://monigotorium.blogspot.com/2016/11/tirando-de-la-cuerda.html) o Train to Busan (http://monigotorium.blogspot.com/2016/12/estacion-terminal.html).
Para subsanar este olvido llega la ya 11ª edición (aunque para alguno resultará la primera) del Festival de cine coreano, que tendrá lugar del 30 de agosto y terminará el 2 de septiembre, y en la que se podrá ver una buena muestra de todos géneros, desde el terror de la propia Train to Busan (para los que se queden con ganas de más pueden recuperar su precuela Seoul station en formato doméstico, una de las pocas cintas de animación con zombies) a la comedia en On the pitch pasando por el thriller y el drama bélico. Seis películas estrenadas entre 2004 y 2018 que animan a descubrir una cinematografía que nos ha regalado películas tan recomendables como The host o Memories of a murder y que promete mucho, mucho más.


La cita comienza hoy con el remake coreano de El cuerpo, The vanished, estrenada este año con gran éxito y que también podrá disfrutarse el 31 de agosto y el 2 de septiembre en el céntrico Palacio de la Prensa, que albergará la mayoría de proyecciones, con la excepción de Lazos de guerra, que se proyectará la tarde del viernes en el cine Doré.
The vanished ves un refrescante remake que, sin variar en esencia la trama de la original, añade unos toques de humor a través del personaje del inspector que sienta francamente bien al resultado.
Más información en la página del Centro Cultural Coreano http://spain.korean-culture.org/es/448/board/138/read/91082

martes, 28 de agosto de 2018

CUATRO SOMBRAS MÁS MADURAS

¿Las chicas de oro más Cincuenta sombras de Grey?.Con ingredientes así el cóctel es al menos explosivo, y con un nombre fácil de recordar: Book club.
Pero esta historia en torno a cuatro amigas de toda la vida que se sumergen en la lectura de la popular trilogía (hoy creo que tetralogía) es quizás un poquito más light de lo que podríamos haber creído en un primer momento o será que yo soy muy mal pensada...
 Nos encontramos ante una comedia romántica con un reparto de campanillas encabezado por Diane Keaton, Jane Fonda, Candice Bergen y Mary Steenburgen (quizás les suenen un poco menos estas dos últimas pero la segunda ganó un oscar en 1980) con secundarios tan interesantes como Andy García o Don Johnson (Y alguna sorpresa más), en la que la lectura del mencionado libro enciende la chispa de unas mujeres que se encuentran en estados de transición (la eterna soltera juerguista que se reencuentra con el hombre que le pidió matrimonio hace décadas, la divorciada que hace años que no se suelta el pelo, la viuda que encuentra un nuevo amor y la casada cuyo marido parece, digamos, desanimado en el amor...el juego puede ser averiguar quien es quien antes de ver la cinta). Lo mejor sin duda esto: su reparto, con unos intérpretes que saben moverse en los límites de la comedia con naturalidad.
Pero aunque estos consiguen establecer rápidamente una vía de complicidad con el espectador el guión, que sin embargo en más de una ocasión demuestra que sabe regalarnos réplicas que consiguen hacernos reir a mandíbula batiente, resulta bastante más soso de lo que su premisa promete, volviéndose en ocasiones excesivamente predecible (especialmente a la hora de enfocar el tramo final...pero claro, no hay que olvidar que nos encontramos ante una comedia y, lo que es más importante, sin pretensiones). Es natural que en una cinta con personajes tan diferenciados como a la que nos enfrentamos no exista el mismo nivel entre unas historias y otras (a las cuatro protagonistas se las ve en contadas ocasiones juntas a lo largo del metraje...y lo más sorprendente es que, cuando lo hacen, casi siempre lo hacen acompañadas de unas cuantas botellas de vino y unos platos de presentación impecable. No es por meterme con los hábitos de consumo de la tercera edad pero creo que más de una se va a llevar una regañina a cuento de la revisión médica) pero es fácil casi olvidarse de alguna de nuestras cuatro damas durante la cinta (como la parte de la jueza, con momentos tan divertidos como la despedida en la cita, pero que se antoja de menor peso), lastrando el ritmo y demostrando que, en realidad para estas lo importante son sus propias relaciones personales y haciendo que las llamativas sombras de Grey constituyan un detonante menos fuerte de lo que preveíamos en un primer momento.
Book club es una comedia sencilla sobre personas de edad que sin embargo están abiertas a nuevas experiencias, como la todavía fresquita Bailando la vida o A propósito de Schmidt. Una película con un buen reparto y una agradable dosis de optimismo. No creo que motive a nadie, a pesar de la obsesión que parece tener alguno de los personajes con Moby Dick, a enrolarse en ningún club de lectura como el del título, pero sí consigue que pasemos una hora y media entretenida a poco que conectemos con unas protagonistas que saben encontrar en la vida misma las mejores motivaciones para vivir.

Book club llega a las pantallas españolas el 14 de septiembre.

TODO EL DINERO DEL BARCO


Dejar en tierra todos los problemas, solo centrarse en disfrutar...es un magnífico consejo que quiebra, aunque no rompe, la cuarta pared con el que se abre Yucatán, la última película de Daniel Monzón, un director que no le hace ascos a los géneros y que regresa  a la comedia (El robo más grande jamás contado) para contarnos una historia de delitos en alta mar, aunque lejos del tipo su última cinta estrenada hasta el momento, El niño.
Con el triángulo amoroso formado por Rodrigo de la Serna, Stephanie Cayo y un habitual del director, Luis Tosar, como cabeza de cartel la película nos presenta el microcosmos de un yate de lujo que realiza una ruta con escalas entre Barcelona y la Yucatán del título convertido en el campo de recreo de una banda de timadores de altos vuelos que se va a encontrar con la posibilidad del golpe de sus vidas, encarnado por un viudo enriquecido recientemente gracias a un desmesurado premio de la lotería.
Es dificil hablar de buenos y malos en una película que sabe sacar el mejor partido (incluso el lado sexy de Luis Tosar, con su interpretación acompañado de un ukelele...y no, no es coña) de unos personajes carismáticos que hacen casi de todo, hata cantar y bailar, y más, cuando tras una larga presentación del trío protagonista y de las circustancias que les han llevado a su (complicada) relación, poco a poco se va introduciendo el que va a ser el meollo de la cinta: el intentar conseguir el mayor botín posible, cada uno con su propio método, de un dulce viudo que en un principio parece no terner muchas luces (Aunque esto es algo que piensan sobre todo sus avariciosos yernos, que junto a sus hijas le acompañan en el crucero) pero que poco a poco casi va relegando al resto de personajes a segundo plano y apoderándose de la trama. Interpretado por el más conocido por su labor como actor de doblaje, Joan Pera (cuya  inconfundible voz podimos oir hace poco también a bordo de un transatlántico muy distinto, en la tercera entrega de Hotel Transilvania), su papel constituye tanto una agradable sorpresa como todo un golpe en la mesa a favor de estos magníficos profesionales cuyo rostro muchas veces desconocemos, y que aquí llega en momentos a eclipsar al resto del reparto.
Yucatán es una comedia elegante, con mucho de clásico, desde sus diálogos a su ambientación y vestuario, pasando por su tipo de humor (la preparación del "drama" que presenta el personaje de Tosar al de Pera sobre su hijita enferma...y que acabará desembocando en un alocado guiño a El cazador...y no diré más). Una producción ambiciosa, pero hecha con mimo y que incluso se permite aproximarse con desenvoltura al género del musical (usando como coartada los numerosos espectáculos que suelen darse a bordo de este tipo de navíos, y a veces como espejo de los sentimientos de los personajes...ahí está esa cacofónica interpretación de Noelia al piano), y que consigue tanto arrastrar al espectador con una trama con más de un giro inesperado como conseguir su carcajada (aunque quizás resulten más forzosos aquellos momentos de comedia más física como la carrera contrarreloj en autobús o el número de danza con sonora sorpresa), aunque quizás resulte más interesante como cinta de género que como comedia al uso. Simplemente una película con buenos ingredientes, bien hecha y con buen sentido del ritmo, algo que parece sencillo, pero como los timos maestros planificados al dedillo, no lo es en absoluto.
Yucatán llega a las pantallas el 31 de agosto.

viernes, 24 de agosto de 2018

PRÍNCIPES DE BARRIO

Kings se abre con una escena serena. Una joven camina tranquilamente por la calle, hasta llegar a una tienda, y la oscuridad de su puerta parece tragársela. No es un mero problema de iluminación del establecimiento, sino que se torna en metáfora de la oscuridad en forma de escalada de violencia que va a afectar a todos y cada uno de sus protagonistas, sin importar sexo, raza o edad.
Basada en los disturbios raciales que tuvieron lugar en Los Ángeles en 1992, y que dejarían tal impronta en la cultura popular que darían lugar a numerosas canciones y generarían eco en más de una película, la cinta parte de dos hechos reales, uno recreado (la muerte de Latasha Harlins) y otro referido a lo largo de todo el metraje (los juicios de Rodney King), para contarnos la historia de una mujer de barrio, encarnada por la oscarizada Halle Berry, madre biológica y de acogida de más de media docena de niños, que va a ver como estos dos sucesos alteran el ambiente de su comunidad y su propia vida.
La premisa podría hacernos pensar en una película todavía reciente como Detroit (que narraba unos hechos de 1967) pero esta no se ciñe a una mera noche de pesadilla, sino que muestra como un clima ya enrarecido de por sí, va con los día y la semana a convertir un barrio trabajador en un auténtico polvorín. Probablemente sea más interesante la primera mitad de la película, a pesar de unos fundidos cuyo primer uso sorprende y con el desarrollo de la historia se van tornando manidos, la que nos revela las raíces de los disturbios, presentando detalles como aquella escena en la que el personaje de Daniel raig, tras comprobar que en ningún canal dan otra cosa que el juicio de Rodney King, opta por apagar la televisión para evitar que lo vean los hijos de su vecina. La segunda sin embargo resulta más "correcta" y menos catárquica, con alguna escena que nos resulta gratuita (el sueño erótico), o incluso ridícula (la liberación) y una Halle Berry libre de contenciones que da rienda suelta a más de un gesto forzado (con una boca de sorpresa en la que podría entrar no solo una mosca, sino un enjambre entero).
Pero quizás lo mejor sea la dirección de los actores más jóvenes. Ya su directora nos demostró en la muy recomendable Mustang como puede sacar lo mejor al mostrar las vidas de unos personajes entre la infancia y la adolescencia y en Kings vuelve a hacerlo, presentando a unos niños que incorporan co naturalidad el horror de la violencia a sus vivencias cotidianas sin por ello dejar de ser niños (ahí está ese momento casi festivo en el que disfrutan de la "ofrenda" de los empleados de la hamurguesería mientras se deshacen de los cócteles Molotov que podrían haber empleado para atacar el restaurante).
Kings es como su nombre indica una película de reyes. De adolescentes que aspiran a ser reyes de su destino, pero que, fruto de una perfectamente comprensible indignación ante las medidas de las autoridades, se dejan contaminar por el poder y los instintos. De princesas que juegan con sus muñecas mientras fuera se desata el infierno. De Rodney King. E incluso del camarero de cierta franquicia cuyo símbolo es una corona que demuestra como con el diálogo (y un par de bandejas de comida) puede defender su castillo. Pero sobre todo es una película sobre seres humanos capaces de casi cualquier cosa por otro ser humano, aunque no exista el lazo de sangre. Una película sobre unos hechos que no se pueden ignorar, porque para desgracia de la humanidad, siguen teniendo reflejo en el día a día.
 Kings llegará a las pantallas españolas el 31 de agosto.

jueves, 23 de agosto de 2018

ENTRAÑAS DE PELUCHE

Todavía recuerdo como, allá en las postrimerías del pasado siglo más de una candorosa abuelita sufre un infanto múltiple al llevar a sus inocentes nietos a ver una película de dibujos animados protagonizada por niños y descubrir que con niños no es para niños y que no es mala idea del todo eso de mirar el apartado de edades recomendadas antes de ir al cine. La culpable tenía un nombre: South park: más grande, más largo y sin cortes, un delicioso y ácido caramelo para adultos que llegó a ser nominada al Óscar a la mejor canción (no, no precisamente esa de "Eres un c...", sino Blame Canada, que interpretó Robin Williams en la ceremonia correspondiente). En esta órbita llega una película que no es de animación, pero en la mitad del reparto son unas marionetas que tal vez nos recuerden a un tal Barrio S...mejor no sigo, que todavía hay mucho censor suelto. Pero hoy toca ¿Quién está matando a los moñecos?
 ¿Quién está matando a los moñecos? no engaña con su título. Un thriller con espíritu clásico en el que un antiguo policía reconvertido en detective privado, expulsado del cuerpo tras un oscuro episodio que conllevó la muerte de un padre de familia y que su compañera resultara terriblemente herida, investiga las misteriosas muertes del reparto de una antigua comedia televisiva, The happytime gang (que genera el título original de la cinta, The happytime murders. La magia de la traducción, aunque se ve en este caso han dado carta libre para traducir este en todos los países en que se estrena). La única diferencia es que en este caso el detective es un muñeco (perdón: moñeco), las víctimas son moñecos, su compañera...es humana, pero tiene un hígado de peluche transplantado y todos los elementos más oscuros del cine negro han pasado por el tamiz de unas alocadas marionetas como no veíamos desde Meet de Feebles o, si apuramos, una miguita más Team América.
Al igual que pasaba con la ya clásica ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, un referente que no se le escapará a nadie que vaya a ver esta película, el film plantea una trama de misterio en un universo habitado por humanos y marionetas, en el que muchos de los primeros no acaban de aceptar a los segundos vetándolos en muchos campos de la sociedad (y aunque la sangre no llegue al río el peluche sí lo hace, con referencias a la segregación racial más o menos veladas como aquella a que las marionetas solo cantan o bailan). Y estos muñecos por supuesto tienen todos los vicios y debilidades humanas, del sexo al consumo de drogas, solo que eyaculan serpertina de spray, esnifan azúcar con la ayuda de un tubo de regaliz y sus vídeos para adultos...dejaremos que el espectador lo descubra, aunque no me puedo resistir a mencionar uno protagonizado por una cabra y un calamar...inenarrable, ni el anime más marciano.
El resultado una divertidísima buddy movie con una banda sonora con más de un guiño en la que no falta de nada, ni la femme fatale que cruza las piernas a lo Instinto básico, ni los confidentes con pocas luces, ni el jefe gritón que en el fondo es un buen tío. Algun gag puede resultar repetitivo (las puyas al jefe del FBI que no puede evitar responder ¿qué? a una pregunta con sorna) pero la película resulta ágil, con un reparto (humano y muñequil) a la altura y escenas tan divertidas como aquella en la que uno de los personajes es asesinado en el jacuzzi. No, no soy una sádica, pero el resultado mejor no destriparlo...y nunca mejor dicho.
Una película que debería ver cualquier aficionado al llamado "humor adulto" que quiera ver como pasan por la batidora sus entrañables recuerdos de la infancia con un humor a prueba de bomba. Y eso no es una mala crítica, en absoluto (otra cosa es lo que sentí al ver la versión en imagen real de La bella y la bestia...es solo pensarlo y me enveneno), solo el poder descubrir la versatilidad de unos personajes que parecían relegados a los shows para niños y que aquí demuestran todo el juego que pueden dar (si alguno se anima a descubrir las posibilidades no ya cómicas y eróticas sino chungas recomiendo La primera temporada de Channel zero o el episodio Las marionetas de El asombroso mundo de Gumball. Sí, el segundo es para niños pero el mal rollo es indescriptible) y que, una vez visto el resultado nos hace desear un Blu-ray con un como se hizo en condiciones. La ocasión lo merece
¿Quién está matando a los moñecos? llega a las pantallas españolas el 24 de agosto

miércoles, 22 de agosto de 2018

EL MEJOR AMIGO DEL CELULOIDE

Siempre se ha dicho que el perro es el mejor amigo del hombre. Más de uno (y algún alérgico) defenderá el valor del gatopero no se puede negar que en el caso del séptimo arte es verdad, con canes animados (101 dálmatas), cómicos (la saga Beethoven), parlantes (Un chihuahua en Beverly Hills) y más de uno al que solo le faltaba hablar aunque ni su dueño lo hiciera (el Uggie de la oscarizada The artist). Pero hasta el momento los orígenes del vínculo entre perros y humanos no habían dado para película...para subsanarlo llega  Alpha.
 De la mano de Albert Hughes, un director que hasta el momento solo había trabajado mano a mano con su hermano (en películas como From hell o El libro de Eli) Alpha, nombre que recibe el can (aunque mejor debería decir lobo) protagonista, cuenta la odisea de un joven hombre prehistórico que, dado por muerto y abandonado en su primera cacería, intenta recuperarse de sus heridas y volver a casa antes de que lleguen las terribles nieves, y si o logra o no (algo que aquí no desvelaremos) será gracias a su nueva relación con un lobo herido. Una lucha por la supervivencia en un entorno completamente hostil, que saca el mejor partido a una variable ambientación (aunque con algún elemento de postal casi gratuito, eclipse, volcán y aurora boreal incluídos) y una cuidada fotografía que no renuncia a increíbles tomas aéreas y, como toca en cualquier producción de esta envergadura, buena cantidad de efectos especiales.
La película no es sino, usando el lenguaje propio del cine de aventuras (cámara lenta incluída...hay una caída que si no fuese por la fotografía no desentonaría en ninguna entrega de 300), una hermosa reflexión sobre la relación del primer ser humano con la naturaleza que le rodea, y, dentro de este clima, la mejor parte de la cinta es aquella que se centra en la relación entre humano y animal (y no diré mascota, auque el cánido hasta va a buscar el palo), quedando una primera parte más anodina que si bien nos ayuda a empatizar con el protagonista (el rito de madurez, la relación con sus padres) no llega tanto al espectador como el metraje a partir de que el futuro Alpha entra en escena. Y eso que el arranque puro y duro, con la hipnótica voz de Morgan Freeman como narrador (momento en que se agradece la versión original) y un montaje casi de documental de óscar acompañado de banda sonora que nos puede remitir a los compases iniciales de la clásica 2001 suponen una maravillosa carta de presentación.
Alpha puede presentar opciones más o menos cuestionables, como el del lenguaje usado por los humanos (que al hombre prehistórico se le puede doblar...películas como María Antonieta no se filmaron en francés...la versión original pura y dura casi se la dejamos a mel Gibson), un aroma de epopeya que no llega a la catarsis o un ritmo cambiante que solo se centra en la mitad de la cinta en la que nuestro amigo de cuatro patas entra en escena, pero revela ser una cinta con una puesta en escena cuidada, cariño por los detalles y, al menos aparentemente, por los animales (y digo aparentemente porque a pesar de la enternecedora historia que presenta al parecer un, digámoslo de manera fina, conflicto con la fauna local ha conllevado la petición de boicot de PETA y la no aparición del "no animals harmed). Una cinta que conquistará a los amantes de los perros y que resulta muy recomendable para los espectadores más jóvenes con una road movie prehistórica llena de momentos de superación personal. Para aquellos no aficionados a nuestros amigos los perros se siente pero probablemente Alpha no es su película.

Alpha llega a los cines el 24 de agosto.