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lunes, 4 de julio de 2016

VOLANDO ALTO

Hace no mucho hablábamos del verano y de toda la amigable fauna que trae con él. como por ejemplo esos alegres eccualos que de vez en cuando visitan nuestras pantallas (de medusas, mosquitos y domingueros varios ya hablaremos próximamente) pero la verdad el verano también puede ser un período de transición, una época de relajada reflexión frente a un futuro que parece abrirse en septiembre...y no hablamos solo de los cateados...es el caso de El verano de Sangailé.
Sangaile, una retraída adolescente, pasa el verano previo a su último año de instituto en la casa de verano de sus padres. Dirante una exhibición aérea a la que asiste como espectadora conoce a Auste, una extrovertida chica amante de la moda y la fotografía que la invita a tomar algo en la cafetería en la que trabaja. ^Poco después Sangaile acepta la invitación y pronto se une al grupo de amigos de Auste, con los que pronto hace buenas migas, pero poco a poco empezará a darse cuenta de que entre ambas ha nacido algo más y que Austé es la única persona del mundo con la que puede de verdad sincerarse.
Deama romántico protagonizado por dos jóvenes completamente antagónicas y con más de un secreto El verano de Sangailé es una fábula dulce sobre el paso a la madurez y el peso de las elecciones propias.
Escueta en diálogo (de modo que durante los primeros minutos de la cinta, tras una escena que por carecer carece hasta de música apenas sí oímos a las protagonistas, al igual que en los previos al desenlace), otorgando un peso mayor al apartado visual la película nos sedcuce con unas imágenes tan cuidadas como hermosas, jugando principalmente con una fría paleta de color, de las que las fotos realizadas por el personaje de Austé es una buena muestra.
Así todo el metraje se recrea en su pequeño universo, un mundo con una gran carga onírica (los vestidos de luces, las imágenes de la bañera) con incluso algún elemento surrealista (el hallazgo de la tenia), en el que tan importantes son el conjunto como los pequeños detalles (un hombro, un dedo...hasta los cadáveres de las moscas), arrastrando todos una ligera aura de fascinación que nos hace redescubrir el mundo igual que lo hacen sus jóvenes protagonistas, interpretadas con toda la naturalidad del mundo por las actrices que les dan vida.
El verano de Sangailé es una película sobre los sueños, o más bien sobre los proyectos de sueños, en la que sus personajes se hayan en un momento de sus vidas en las que parecen abrirse todas las opciones, a pesar de los momentos de ofuscación que les pueden llevar a tomar decisiones equivocadas, y en el que nada es fácil (por mucho que los adultos les pregunten con toda naturalidad que van a hacer en un futuro bastante próximo), una cinta que revela que, a pesar de las inclinaiones propias o el talento innato muchas veces para tomar el paso decisivo lo más relevante es tener un alma comprensiva al lado que entienda, o al menos pretenda comprender el estado anímico de la ora persona, y lo hace reflejado en esta historia de dos chicas que siendo totalmente diferentes en más de un sentido (es más, antes de comenzar su relación con Austé Sangailé mantendrá un escarceo amoroso con otro chico del grupo...en cambio el interés de la primera por ella se hará patente desde el primer momento) saben encontrar en la otra el escalón para cumplir unos deseos que a ellas mismas les cuesta emprender (la fascinación por el vuelo...).
El verano de Sangailé es una cinta de ritmo pausado, incluso excesivamente en su tramo final, pero que logra que en ningú momento perdamos el interés por la historia de la joven pareja, una historia con luces tenues y sombras ligeras, y que nos dejan una película tan delicada visualemtne como clásica en su desarrollo, un sueño tan real como hermoso.
Drama adolescente de elaborada factura El verano de Sangailé se estrena en las salas españolas el 8 de julio.

viernes, 1 de julio de 2016

BOCADITOS DE VERANO

¡Llegó el verano! Tiempo de playa, abanico, granizado y por supuesto de peli de tiburones...y es que hay pocas cosas más veraniegas, por mucho que a alguno en su más tierna infancia le haya amargado más de un chapuzón ese temor a ver la aleta asomando entre las olas, que una cinta de escualos devoradores de bellas bañistas e intrépidos surfistas. Y puede además que tan deseado bocado para nuestro dentudo amigo reuna ambas cosas...es el caso de Infierno azul.
Nancy, una joven estudiante americana de medicina en un período de dudas personales, viaja a un país sudamericano para conocer la playa secreta donde hacía surf su madre antes de que naciera. Cuando llega encuentra un lugar paradisiaco, de cristalinas aguas y buenas olas, y no le cuesta hacer amistad con los dos únicos surfistas que ahí practican. Sin embargo cuando se queda sola para disfrutar de las últimas olas del día descubriré que tiene un inesperado acomañante: un enorme tiburón dispuesto a devorar a cualquiera que ronde por la zona y que la atacará, dejándola herida. Nancy logrará refugiarse en un minúsculo islote, pero nadie sabe que está allí, sangra abundantemente y la marea pronto subirá...y el tiempo no se detiene, y el tiburón tampoco.
Auténtico survival horror de verano que enfrenta a una mujer llena de recursos (con los pocos mediss con los que cuenta) y un monstruoso tiburón que constituye una fuerza de la naturaleza en sí mismo, la cinta nos cuenta toda la odisea contrarreloj de su heroina para manenerse con vida, si bien cada vez parece tener menos esperanzas.
Tras una pequeña introducción de pesadilla que entronca con el universo del found footage (un niño encuentra una cámara en la playa con la grabación del ataque de un escualo) y que nos pone en sintonía con lo que veremos a continuación la película pasa rápidamente a un arranque de ensueño, reflejando una playa de auténtica postal en la que asistiremos a como la protagonista hace su sueño, y que nos deja imágenes de gren belleza y luminosidad (abusando ligeramente de la cámara lenta como ya se ha hecho casi tradición) que contrastarán con todo el metraje que se desarrolle desde la aparición del grna villano de la función en un fascinante plano en el que podemos ver su silueta dentro de una impresionante ola.
Y tras este comienzo quizás más convencinal y emotivo pero de eficaz factura se abrirá el festival de sustos propisamente dicho, porque no nos engañemos, Infierno azul es una de esas películas que con alguna pequeña intromisión (que no suele ser muy duradera) nos ofrece una hora de auténtica tensión y suspense enfrentando a una joven menos desvalida de lo que parece y un ser antinatural, y lo hace creando un buen clima de tensión del que solo nos sacan algunos arañazos tan surrealistas como el papel de la gaviota Steven Seagull (traducida de modo muy adecuado como Juan Salvador Gaviota...veremos que pasa con la versión doblada), única compañía de la heroina durante buena parte de la cinta.
Sí, Infierno azul es una película en la que se aprecia un buen presupuesto que conlleva unos exteriores increíbles y unos creíbles efectos especiales pero su espíritu es el de ese terror de verano rico en pirotecnia (véase la escena de la boya) con tendencia al más difícil todavía (¡cadáveres de ballenas! ¡medusas a cascoporro!) y con alguna concesión al gore (el destino del ladrón) y al erotismo poco explícito, mantenido a pulso por toda una scream queen que sabe mantener el tipo (bueno más bien el tipazo) y un competente montaje, y que la convierten en uno de esos placeres culpables que se disfrutan enormemente en cuanto se conecta mínimamente eon esta historia sencilla pero de eficaz atmósfera. Infierno azul no es el gran cásico de cine de tiburones cuyo trono inaguró y mantiene la maravilosa Tiburón de Spielberg pero consigue arrastrarnos de cabeza al fondo de un mar rico en pesadillas, haciendo de su apenas hora y media de duración un resfrecante y aterrador chapuzón de esos que pide el cuerpo.
Para disfrutar si es posible con amigos y doble de palomitas como el blockbuster de impecable pátina veraniega que es Infierno azul se estrena en salas el 15 de julio

jueves, 30 de junio de 2016

HEARTZILLA

En una cartelera a la que impera el cine patrio y estadounidense, con permiso de unas cinematogafías francesa y británica que también suelena asomarse por el patio de butacas el cine de otras nacionalidades nos llega prácticamente con cuentagotas. Y no es preciso alejarse del continente (es más si nos alejamos un poco hay alguna cinematografía tan popular como la nipona) para encontrarnos mundos tan vírgenes como el cine islandés. Pero sin embargo siempre hay alguna excepción que confirma la regla y esta es Corazón gigante.
Afable y habilidoso, Fúsi es un hombre grande al que le cuesta adaptarse socialmente. Aunque en su madurez todavía vive con su madre y nunca ha tenido novia, su vida transcurre entre su trabajo en el aeropuerto, donde es maltratado por sus compañeros, y su pasión por las miniaturas y recreación de batallas de la II Guerra Mundial. Pero el día de su cumpleaños el novio de su madre le regala un vale para lecciones de baile. Presionado acude a la escuela pero no se decide a asistir, pero mientras espera en su coche que la lección acabe estalla una tormenta y una mujer se acerca para pedirle que la lleve a casa. Su nombre es Sjöfn y será el comienzo de una relación muy particular.
Curioso drama sobre un hombre tímido y sencillo acomplejado por la reacción que su aspecto suscita en los demás Corazón gigante es un tierno relato de paso a la madurez.
Con numerosos elementos que nos remitirán a ese cine de transición adolescente (por no faltar no faltan ni los abusones, solo que en este caso son otros trabajadores del aeropuerto en vez de los populares del instituto), pero con la particularidad de que ene esta ocasión su protagonista está ya entrado en la cuarentena, la cinta se antoja un particular cuento de hadas sobre un gigante bonachón (en ocasiones hasta demasiado...Fusi puede no resultar simpático para aquellos que le rodean pero normalmente se conforma con que le dejen tranquilo sin inmiscuirse en asuntos ajenos), un hombre amante de las cosas sencillas (en especial esas miniaturas que le hacen parecer todavía más grande, y que nos dejan algún plano particularmente hermoso) que ve como, con la excepción de un amigo que comparte sus aficiones y su vecina, una niña con la que juega como un niño más, el resto de la humanidad le trata como un bicho raro e intenta hacerle partícipe de un mundo de intereses que no son nicialmente los suyos, un juego en el que intentará entrar cuando cree ver nuestras de aceptación (la cerveza en el fútbol), aunque muchas veces, para su desgracia sea una mera fachada (la invitación para jugar al paintball), pero que conseguirá recorrer todo un viaje iniciático que le hará replantearse su vida y aprender cosas nuevas, pero nunca sin perder la fidelidad a sí mismo.
Corazón gigante es una película dramática rodada de manera sencilla, con un eficaz uso de los primeros planos, y que hace gala de cierto humor surrealista de ese que hace esbozar una sonrisa comprensiva (el episodio del soplete) pero que brilla especialemente por la presentación de unos personajes dolorosamente humanos, con sus contradicciones y dudas, unos persoanjes que no por salirse de lo establecido son por ellos menos reales, y que gracias a las brillantes interpretaciones de sus actores (en especial un protagonista que sabe decirlo todo con apenas una mirada), sabe meternos de lleno y conectar con unas personas que en mayor o menor medida son marginados por la sociedad (la depresion de Sjöfn), por mucho que nos sorprendan algunas de sus acciones, a través de una atípica historia de amistad-amor en la que sus persojajes consiguen evolucionar pero no sin sufrir y que logra calar en el espectador con una humanidad tan grande como indica en su título.
Original drama Corazón gigante es una película para amantes de las historias humanas que acaban saliéndose del tópico

miércoles, 29 de junio de 2016

JAQUE A LA ARAÑA

No sabemoa como, pero por más que tire por aquí más la cinefilia que el amor al deporte le disciplina del balón, la piscina o la pértiga siempre acaba abriéndose paso por los siniestros pasillos del Monigotorium. Sí, ya hemos hablado de unas cuantas películas de índole deportivo pero en le tintero todavía quedaba otro tipo de competición, No, no hablo de Battle royale, Juegos del hambre o similar, sino de esa que solo tiene un oponente y cuyo campo de juego es apenas un tablero sobre una mesa...el ajedrez, y la última muestra es El caso Fischer.
 Mientras sus mayores viven inmersos en la paranoia del espionaje en plena guerra fría Bobby Fischer, apenas un niño, solo tiene un mundo: el ajedrez. Pronto su madre descubrirá que no se trata de una mera fijación infantil, sino que su hijo tien auténtico talento y este emperzará a prepararse hasta convertirse en un jovencísimo gran maestro. A partir de este momento el único objetivo de Fischer será convertirse en el mejor del mundo, dispuesto a vencer a toda la élite rusa del ajedrez, incluído el gran campeón Spassky. Pero pronto en su cabeza comenzará a tomar cuerpo la creencia de que está siendo espíado continuamente por sus rivales, y no será su única obsesión.
Drama sobre el ascenso (para su posterior caída solo nos dejará un breve epílogo) de una de las grandes estrellas del ajedrez, el americano Bobby Fischer, la película nos cuenta una historia de superación personal en los años álgidos de la guerra fría, un clima político capaz de afectar a algo a priori tan ajeno como el mundo del ajedrez, dentro del que Rusia era toda una potencia mundial,
Partiendo de sus comienzos en el mundo del ajedrez, y dejando desde el principio muy claro un talante obsesivo que en ocasiones llegará a niveles paranoicos e incluso psicóticos (su primera derrota) de Fischer y que se acentuará hasta niveles casi insoportables para aquellos que los rodean llegando a adquirir incluso algún ribete contagioso (el episodio de la silla que hace ruido...con sorprendente resultado) la película consigue construir la compleja figura de un hombre difícil en las relaciones humanas, si bien no es ajeno a ellas (la relación con su hermana, el episodio de la prostituta) pero magistral en el juego, y capaz de enloquecer por el motivo más nimio con una superioridad que cree le permite su propio genio (las peticiones continuas), un hombre capaz de darlo todo por el ajedrez pero casi nada por lo demás ( seres humanos incluídos), y que ve su labor casi como un tipo de sacerdocio (interesante el contraste con el más humano sacerdote que se une a su equipo) frente a unos rivales tal vez menos duchos (aun siendo de los mejores) pero mucho más humanos (el comportamiento de Spassky, que al menos si disfruta brevemente de playa y máquina de pinball).
Pero si bien esta figura, bien interpretada por Tobey Maguire, podemos inscribirla dentro de una tradición de personajes geniales a nivel intelectual pero torpes a nivel emocional, y que tan bien ha dado de sí en el mundo del cine, quizás lo más interesnte sea la creación de un clima de auténtica tensión a la hora de presentar un juego tan "pacífico" como es el ajedrez. Si bien algunos elementos nos dejan a los legos en la materia en la puerta (los ejercicios de movimientos) las partidas en sí saben arrancar el interés de un espectador que ya se haya inmerso en toda el conflicto entre USA y URSS merced a un eficaz montaje con un gran material documental, y que hace que el juego sobre el tablero se convierta en una breve confrontación física en medio de el explosivo clima latente.
El caso Fischer es una película que sabe hacer de un tema anodino una película interesante, con un buen ritmo y unas buenas interpretaciones, una cinta que sabe hacer un auténtico microcosmos de un puñado de figuras sobre un tablero gracias al reflejo de todo un clima histórico y psicológico que humaniza terriblemente una historia sobre personajes desarraigados cuyo único nexo, entre ellos mismos y con la realidad es esa tabla de cuadrados blancos y negros y lo hace con elementos casi más propios de un thriller que de una película de este corte, dejándonos un resultado tan perturbador como fascinante.
Curioso drama deportivo de personajes El caso Fischer llega a las pantallas españolas el 12 de agosto

martes, 28 de junio de 2016

ANDAR COMO UN EGIPCIO

Epopeyas de faraones, construcciones de pirámides, relatos bíblicos...si bien siempre parecen ponerse, quizás por su número menor, a un ladito discreto de ese género que es el peplum las peículas ambientadas en el antiguo Egipto han dejado gratos momentos de ocio cinematográfico con cintas como Cleopatra, Tierra de faraones o Los diez mandamientos (y alguna joyita animada como El príncipe de Egipto). Pero al igual que a su primo grecorromanao le ha dado en ocasiones por tirar por hiperólicos y ricos en efectos especiales como en los casos de 300 (y secuela) o Furia de titanes (y secuela) parece haber llegado el momento de que Egipto también lo haga...y aquí aparece Dioses de Egipto.
 En el antiguo Egipto los dioses moraban entre los humanos, pero además de vivir miles de años eran más altos, tenían oro en vez de sangre y podían convertirse a voluntad en terribles bestias. La paz reinaba pero el día en que Osiris abdica su hijo Horus su hermano Seth aparece y lo asesina, para después luchar con el mismo Horus al que arranca los ojos, fuente de su poder, y, por intercesión de Hathor, la pareja de este, destierra al desierto. Casi todo Egipto cayó en la esclavitud pero una esclava todavía tiene fe en los dioses y le ruega a su amado Bek, un ladrón, que robe los ojos de Horus de una de las fortalezas de Seth para que este vuelva y les libre del tirano...sin embargo las cosas no van a ser tan fáciles.
Fantasiosa película de acción con pinceladas historicistas la cinta nos lleva a un antiguo Egipto legendario en el que conviven dioses y mortales, y en el que va a estallar un conflicto entre inmortales con ligeros ecos a la rica mitología egipcia.
Con un comienzo épico, en el que nos presentan a nuestros (por el momento despreocupados) protagonistas la película pronto hace gala de tomarse más de una libre licencia a la hora de reflejar la fastuosidad del antiguo Egipto (en el que no faltan obeliscos que rozan el cielo, vestidos con más trasparencias que lino y una arquitectura tan blanquita que da gusto verla...la traca esos planos en papiro con unos dibujos de cepos y trampas a los que solo les falta la flecha de "entre usted por aquí") en un envoltorio chillón y llamativo en el que no fatan gigantescos monstruos (con la parte del león por supuesto para la Esfinge) ni por supuesto unos dioses que, al transforarse, nos dan una impersión casi de etéreo Transformers (por suerte nos ahorran la de Hathor, cuya representación animal era...la vaca...no debió convencerlos mucho) o primos lejanos de los añorados Caballeros del zodiaco, dejando al espectador entre perplejo y estupefacto.
Sin duda Dioses de Egipto da uma impresión tan irreal como llamativa pero lo que se oculta tras estos bizarros elementos y las interpretaciones de algunos actores conocidos no tan ajenos por estos terrenos  épicos (el Matarreyes y Leónidas como cabeza de cartel) no es más que una cinta de aventuras con un desarrollo clásico, de esas protagonizadas por un téndem de antihéroes ( dios con más morro que luces y buen ladrón) que poco a poco además de formalizar una amistad lograrán redimirse de sus antiguos vicios y acabarán convirtiéndose en lo qeu se espera de ellos (y espero que esto no le suponga a nadie un spoiler...el como lo logran es otro cantar que deerán descubrir acercándose a su sala de cine más cercana), y en cuya odisea no faltarán los más variados obstáculos, alguno superado de manera harto cirquense, y solo lo lograrán con tenacidad y el apoyo de dos mujeres que (inexplicablemente) confían ciegamente en ellos.
Dioses de Egipto no nos ofrece nada nuevo, pero el resultado no es tampoco muy distinto de otras cintas de corte similar, dejando pocas sorpresas en el tintero y dejando un conjunto entrerenido que más nos agradará cuando menores sean las expectativas con las que acudamos a su visionado. Una cinta lineal, a la que podemos acudir a disfrutar de las interpretaciones de dos protagonistas, héroe y villano, con una buena cohorte de fans o de una historia sencilla que, francamente haría un poco menos el ridículo si no se emprñase en buscar raíces egipcias para su ambientación y personajes (¿Alguien ha dicho Stargate? Pues elevado a la cuarta y con fuegos artificiales) en vez de optar por presenta a sus persoaejes desde cero.
Aventuras clásicas en un escenario anticlásico, una opción para pasar una tarde fresquito en cuerpo y alma en el cine .

lunes, 27 de junio de 2016

EL PEOR EN LO QUE HACE

 
Es curioso como funciona eso de la asociación de ideas pero a veces es difícil hacerse una idea relativa al argumento de una película solo viendo su título...es el caso de la cinta de hoy, cuando parece que solo viene a la cabeza ese chiste malo del saltador poco aficionado a la higiene en lo alto del trampolín ("¿que parezco?-¡Un águila!-¿Por la majestuosidad, por la postura?- No ¡por las garras, que menudos mejillones!...¡!)...en fín, corramos un (es)tupido velo e introdujámonos en el universo de Eddie el águila.
 Eddie Edwards siempre ha tenido un sueño desde niño: participar en las Olimpiadas. Sin embargo su manifiesta incompetencia en casi todos los deportes parece solo abrirle el camino de sequir los pasos de su padre como escayolista. Pero Eddie no se rinde, y parece encontrar su camino en el equipo de esquí para los juegos olímpicos de 1988. Sin embargo la federación pronto le expulsa y cuando más hundido se encuentra decide iniciarse en una disciplina para la que no hay ningún participante al menos en su país: el salto. Confiando en su tenacidad y con apenas unas libras Eddie partirá a Alemania para comenzar su entrenamiento y pronto conocerá al malhumorado encargado del mantenimiento de las pistas sin saber que este oculta un gran secreto.
Historia de superación personal con m´ças elementos de comedia que de drama Eddie el águila nos cuenta la original historia real de un don nadie enamorado del mundo de la competición deportiva que, sin decantarse desde un inicio por ningún deporte en concreto (es más en su más tierna infancia la primera disciplina en la que intenta destacar es en aguantar la respiración bajo el agua...logrando la acojonante marca de menos de un minuto, que él ya considera lo bastante digna como para presentarse en las olimpiadas de Roma), fue buscando poco a poco su camino hasta lograr su sueño: el de paricipar en unos juegos olímpicos.
Pero Eddie el águila no es la típica historia de un jovencito con cualidades innatas que sale de la nada para convertirse, no sin esfuerzo y muchas lágrima a modo tendido, en toda una leyenda. Eddie el águila es la historia de un chico normal al que guían el entusiasmo, una disciplina de curioso enfoque y por supuesto una tenacidad a prueba de bomba en la que, en el fondo, no deja de ser una fábula sobre los sueños cumplidos, pero que demuestra como el peor en algo puede sin embargo lo mejor en lo suyo, pero dejando muy claro que lo que importa realmente, con pleno espíritu olímpico, es el afán de superación.
Nos encontramos ante una cinta ligera, con fuerte carga emocional pero sin ningún momento particular en que la sangre llegue realmente al río (hay están entre otras la novatada en plena Olimpiada de invierno) y en la que más brilla es un protagonista empático que logra que nos riamos tanto con él como de él y por supuesto ese secundario que es (¡oh sorpresa!) Hugh Jackman, en ese papel de antiguo deportista de vuelta de todo que poco a poco se deja contaminar por el espíritu del mucho menos dotado para el salto Eddie, y que nos regala algunos de los mejores momentos de la cinta como aquel en el que realiza un impresionante salto desde el mayor de los trampolines contra el pronóstico de aquellos que solo le consideran un borracho o en el que le enseña a su nuevo pupilo nuevas formas de inspiración para el salto...como pensar en montárselo con su actriz favorita.
Eddie el águila es una cinta entretenida, con relativo buen ritmo, que a pesar de un ligero tufillo a culebrón de tarde o incluso de manga deportivo, que consigue dejarnos alguna imagen particularmente hermosa ( la sombra durante uno de los primeros saltos) y algún diálogo chispeante, con personajes ligeramente tópicos pero simpáticos, una historia que entretiene y emociona ligeramente, pero de esas que dejan buen sabor de boca y que por una vez deja del mensaje de que lo importante no es ganar ni perder...lo importante es paticupar, y todo el viaje que conlleva
Particular cuento en el que los sueños se hacen realidad...pero tal vez no como hemos soñado Eddie el águila es una entretenida comedia con un original enfoque.

jueves, 23 de junio de 2016

PELILLOS A LA MAR

Pixar nos ha regalado algunas de las mejores películas de animación de los últimos años, pero su gran éxito ha conducido también a la creación de (rentables) secuelas y en esta encrucijada es donde aparecen los sentimientos encontrados....¿a qué nos enfrentamos esta vez? ¿a una nueva maravilla como Toy story 2 y 3? ¿o a un mero nuevo generador de merchandising como Cars 2? La respuesta llega a la pantalla grande y su nombre Buscando a Dory.
Tras su increíble odisea sumarina Dory vive ahora feliz con Marlin y Nemo, aunque sus problemas de memoria persisten. Sin embargo un día en sueños repite uaa extraña frase y con ella se abre el recuerdo de sus padres, de cuyo lado se perdió cuando era muy pequeña. Dispuesta a encontrarlos a pesar de los años transcurridos Dory cruzará el mar en compañía de Marlin y Nemo para descurir ungigantesco acuario y reserva de vida marina en cuyo interior puede que todavía se encuentren sus progenitores.
Continuación estricto de la ya clásica Buscando a Nemo, ambientada un año después de su desenlace, esta nueva entrega de las aventuras de Nemo, Marlin y por su puesto la olvidadiza Dory nos lleva a conocer el descorazonador origen de nuestra protagonista femenina, un personaje cuyos terribles problemas de memoria hicieron mella en su existencia desde muy pequeña.
Con un entrañable comienzo en el que conoceremos a los comprensivos y cariñosos padres de Dory, una pareja capaz de hacer cualquier cosa por su pequeña pececito, la peícula vuelve pronto a convertirse en una road movie marítima en toda regla (un término que adquiriá una nueva dimensión en su tramo final...a las puebas me remito) con un gran sentido del ritmo y una buena serie de entrañables secundarios a los que nos ha acostumbrado la casa.
Así a viejos conocidos como el maestro Raya o el grupo de tortugas migratorias se unen otros como la inquietante y surrealista Becky, el grupo de leones marinos obsesionados por subirse a la mejor roca de la playa y por supuesto el que supone uno de los grandes aciertos de la cinta, el pulpo Hank, un ser tan malhumorado como carismático, de tal modo que a él se dedica una buena parte de las secuencias de los títulos de crédito, jugando a una suerte de ¿Donde está Wally? con el espectador.
Buscando a Dory es una película que cuenta una historia sencilla, peo que sabe hacerlo jugando con todas las facetas sentimentales de sus personajes, tanto en los momentos más cómicos como en los más traumáticos (sobrecogedor e incluso siniestro)  el resumen de la pérdida de Dory, y con unos diálogos tan naturales como  memorables (como el relativo a los corazones de un pulpo).
Pero además, siguiendo el espíritu al que el estudio ya nos ha malacostumbrado, Buscando a Dory es todo un festival visual, que no solo vuelve a exhibir toda la grandeza y majestuosidad del océano sino que además en esta ocasión juega con entornos más mundanos y oscuros como las insalaciones y tubeías del centro marino, con un magnífico reflejo de luces y texturas, y en los que consigue introducir con toda la naturalidad del mundo personajes que de otro modo sería imposible encontrar lejos del agua (genial el juego de vasos, fuentes y el papel de pulpo y aves), y todo en un film con un apartado visual sencillamente brillante.
Drama, comedia, acción...la película sabe aunar todos los palos, y lo hace en forma de una obra tan entretenida como cautivadora a poco que conectemos con sus personajes, unos peces (bueno y algún cefalópodo y unos cuantos mamíferos...el reino de las aves sin embargo parece estar un poco en la inopia, y eso que no vuelven las recordadas gaviotas aficionadas a los pronombres posesivos) con sentiimientos humanos que hace que el espectador, de no serlo, vuelva a sentirse un niño durante hora y media, en la que quizás sea la cinta más fresca de lo que llevamos de verano.
Para niños pequeños y grandes, para los que se criaron con Nemo en Dvd o la disfrutaron en la pantalla de cine Buscando a Dory es una película que ningún aficionado a la animación debería perderese...y por favor, no se muevan hasta que la cinta termine del todo...serán testigos del destino de algunos de los personajes más recordados de Buscando a Nemo