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martes, 21 de mayo de 2019

SIN DERECHO A ROCE

El tema del acosador está llamado a convertirse en un género por derecho propio. No importa si se trata de personas más o menos cercanas como parejas despechadas (Atracción fatal) o ya directamente de home invaders (Los extraños) que el miedo al otro, lejos ya de matices fantásticos, nos ha dejado un buen puñado de cintas de interés variable. Tras pasar unos cuantos años lejos de la gran pantalla desde el estreno de Byzantium allá por 2012 Neil Jordan regresa para contarnos una nueva historia de gente que no es lo que parece con La viuda.
Bautizada con mayor acierto creo como Greta, algo que se ha perdido al estrenarla en castellano, ya que este es el personaje que va a dominar desde su arranque la película, aun cuando solo la conozcamos a través de un bolso perdido en un vagón de metro, La viuda es una perturbadora fábula sobre la soledad.
Coqueteando con el thriller y el terror la película empieza como muchas, con una historia cotidiana que desencadena el que parece un afortunado encuentro, el de una mujer madura sola y una joven todavía destrozada por la reciente muerte de su madre, que parecen encontrar en su amistad un bálsamo para el dolor de ambas. Pero pronto las cartas se pondrán sobre la masa, en el primero de los impactantes giros que van a sacudir periódicamente la cinta, convirtiéndose poco a poco en una pesadilla de esas que harían relamerse a más de un psicólogo con pocos escrúpulos y minuta alta.
La viuda presenta un planteamiento sencillo, bebiendo de dos personajes antagónicos cuyas intérpretes saben dar lo mejor de sí. Una Chloë Grace Moretz que se resiste a ser la víctima perfecta pero a la que en ocasiones le vence su propia fragilidad y una Isabelle Huppert que está sencillamente deliciosa como inquietante ladrona de cariño con un buen de puñado de fantasmas en el armario, debatiéndose entre el histrionismo corporal y el hieratismo facial más extremo, haciendo una construcción de personaje que consigue sorprendernos cada vez más a medida avanza el metraje. Dos generaciones de actrices que consiguen dar credibilidad a una película que en otras manos podría antojarse forzada en el cúmulo de sorpresas que presenta pero de la que saben salir ambas más que airosas.
Una película rodada con mimo. Con atención a los detalles, con unos primeros planos que ayudan al juego con el espectador (esas tazas de café o la torre Eiffel cuya estabilidad consigue a sembrar el nerviosismo en pleno desenlace) y una dirección artística menos casual de lo que se nos puede antojar en un primer momento (como ese baúl que va a resultar relevante y que parece querer decir mucho, mucho más). Una cinta construída gracias a elementos eficaces, que consigue mantener una tensión in crescendo durante su práctica totalidad con una historia que, aunque creamos conocerla ya, se va apoderando del espectador poco a poco. La viuda es una de esas películas que entusiasma a los fans del género, con escenas tan llamativas como la del cortapastas (y no diré más) pero que consigue conquistar a aquellos que simplemente se dejan enganchar por una historia absorbente, de esas que consiguen alejarte un par de horas de cualquier realidad fuera de la sala de cine.

La viuda (Greta) llega a las pantallas españolas el 24 de marzo.

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