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domingo, 23 de septiembre de 2018

UNA NAVIDAD DE MUERTE

Hace unos añitos equiparar cualquier película con una serie televisiva era una degradación. Con la era dorada de la pequeña pantalla (no ya solo de televisor, sino de ordenador, tablet o móvil) el sentido de estas comparaciones ha cambiado mucho. No me queda por tanto más que decir que Milla 22 se me antoja casi el primer episodio de una buena serie de acción, de esas cuyo estreno anima ha probar el segundo, y no creo que eso suponga un insulto en absoluto.
Dirigida por Peter Berg, viejo conocido del cine de acción al que tal vez recuerden por Hancock o su debut, la ácida Very bad things (mejor que por Battleship...pero es que la gente tiene que comer), y que ya ha trabajado unas cuantas veces con el protagonista y productor de esta, Mark Wahlberg, nos encontramos ante una cinta de acción pura y dura, en ocasiones directamente vertiginosa. Con unas escenas bien coreografiadas, entre las que sobresale esa brutal pelea en la enfermería que deja directamente sin aliento, la película tiene ecos de todo el cine de acción del sudeste asiático, remitiéndonos a algún clásico moderno como The raid (es más, su protagonista, Iko Uwais, que ya ha paseado su palmito por una de las últimas entregas de Star wars tiene un papel clave en esta cinta), así como un ligero eco al cine de Michael Bay, que contribuyen a configurar una historia cuyas mejores bazas son un buen sentido del ritmo ajustado a una trama sencilla (llevar a alguien del punto A al punto B) y una duración breve, beneficiando una película que si bien tiene un ligero aroma de crítica, teoría de la conspiración mediante, constituye hora y media de entretenimiento puro y duro.
En medio un Mark Wahlberg con uno de esos papeles de profesional tan inteligente y serio que consigue ser casi odioso acompañado de unos secundarios destinados a crear, aunque sea en forma de pincelada, cierta empatía en el espectador (como esa madre divorciada con tendencia al palabrotismo) pero que a la larga resultan casi mera carne de cañón y en los que no se profundiza en exceso, entre los que sobresale un John Malkovich que tal vez no da todo el juego que podría dar.
Una película cuyo guión, a pesar de un buen puñado de réplicas ingeniosas, resulta un mero trámite para disfrutar de acción de la buena. Aunque a pesar de ello hay que señalar que su final, de esos con sorpresita que invita a a revisar la película (y no diré más) no resulta como en muchos casos excesivamente forzado, sino que añade sal a una historia que da perfectamente pie para crear una franquicia o, al menos, una segunda parte (o por que no una serie, no sería la primera ni la última película en hacerlo). Para los fans del cine de acción, que no quedarán defraudados con una película que, sin revolucionar el género, sí deja ganas de un poquito más.
Milla 22 llega a los cines españoles el 28 de septiembre.

viernes, 21 de septiembre de 2018

RETORNO A LA MENTE

Vuelve Pablo Raijenstein con su sexta temporada de Mentalismo en el cine.
Clásicos malditos, secretos de cine y Dani, the little mentalist, en una sesion de más de una hora de hipnotismo, imaginación y misterio, con una sencilla pero eficaz puesta en enedcena, que se puede disfrutar desde este mes en el céntrico Palacio de la prensa de Madrid.
Y quién sabe...puede que meramente el recuerdo nos acompañe a casa. O  quizas sea algo más...

jueves, 20 de septiembre de 2018

QUE ESTÁS EN LOS BOSQUES

La culpa. Ese sentimiento que en cualquier momento de su existencia puede atormentar al ser humano. A Paul Schrader no se le escapa que este puede ser más intenso en las personas religiosas, y ya lo demostró en su versión de El exorcista. El comienzo (en la que comercialmente se llamó la edición prohibida, y que mejora sustancialmente respecto a la proyectada en cines, pero que sí llegó vía formato doméstico). Ahora en El reverendo (un nuevo caso de traducción creativa, respecto al original First reformed, una alusión a la parroquia en la que se desarrolla casi la totalidad de la trama) Schrader dirige y guioniza una cinta en torno a un sacerdote cuyo pasado y presente pueden hacerle enfocar un futuro más que drástico.
 Ethan Hawke, uno de esos actores que han sabido madurar con elegancia, encarna aquí a un párroco atormentado por los demonios de su pasado que se va a enfrentar a una gran revelación al conocer al marido de una feligresa que le pone en situación respecto a los peligros del cambio climático y otras catástrofes medioambientales que acechan al planeta. En un momento de crisis, fruto de los que parecen ser los síntomas de una grave enfermedad y de un "experimento" consistente en redactar durante un año un diario que destruirá al final mismo (dando así a la trama el punto de vista de un narrador, y quiero decir narrador con todo el peso que ello conlleva, sujetivo), la película llevará a nuestro antihéroe a una completa evaluación de su existencia y de los intereses de su iglesia.
Nos encontramos ante un film emocional, trágico: una película de personajes que consigue atrapar con una original propuesta que demuestra que no solo del la duda del dogma vive el cine religioso, sino que puede venir de su lado más humano.
Rodada con mimo la cinta sabe sacar el mejor partido de sus escenarios, con una elegante fotografía rica en blancos y negros que casi desencadenan en monocromía y unos hermosos encuadres que saben crear una atmósfera falsamente tranquila que poco a poco se va tormando axfisiante, conduciendo a sus personajes a un desenlace quizás menos catárquico de lo que podríamos adivinar, pero tan sorprendente como, si se me permite el latinajo, interruptus (y no desvelaré más, pero a más de uno se le qudará una carita de ¿Ya está?).
El reverendo resulta una apuesta de tono clásico (ahí están esos créditos, y algún momento que hasta nos puede evocar ligeramente a Dreyer) pero también arriesgada. Con una pincelada polémica y un buen trabajo de actores es una cinta que engancha aunque pierda algo de fuelle en sus últimos dos minutos (en un momento en el que el listón está francamente alto), y que consigue recordarnos que el mejor Schrader sigue al pie del cañón.
El reverendo llega a las pantallas españolas el 28 de septiembre

miércoles, 19 de septiembre de 2018

EL JUEGO DEL ATADO

Los tiempos de Irma la dulce han muerto. Películas como Diana, el segundo trabajo de Alejo Moreno tras el documental La vida a 5 nudos, nos arrastra al sórdido mundo de la prostitución de lujo para contarnos una bizarra historia de dobles caras, ambición y sexo.
El arranque de la cinta es de esos que enganchan. Tras unos estéticos títulos de crédito cuyo significado descubriremos más adelante la película utiliza el lenguaje de los últimamente tan en boga programas de investigación para que, de la mano de una presentadora cuyo programa analiza el lado oscuro de "la milla de oro madrileña", para que conozcamos a Sofía, una atractiva universitaria de día escort de noche, que sin miedo de que su rostro sea conocido a través de la pequeña pantalla, está dispuesta a contar su relación con uno de sus clientes.
La historia tiene mucho para suscitar el interés, casi podríamos decir el morbo, del espectador. Una pareja protagonista atractiva, un pasado que adivinamos turbio, un curioso tatuaje que reza Diana...muchas preguntas de las que ansiamos la respuesta. Y la primera parte, sin duda lo mejor de la película, en la que adivinamos como este encuentro cordial entre escort y cliente va a ir tornándose en una relación cada vez más tóxica, parece dispuesta a darnoslas todas. Un cebo perfecto, igual que el que exhibe su protagonista ante un lobo que se deja domesticar, y que parece prometer un thriller a la altura.
Pero a medida que avanza el film la trama se va tornando más ambiciosa, a la par que mengua su ritmo (un ritmo marcado en inicio por las horas que paga el cliente). Contaminada por simbolismos nada discretos (como el nombre del protagonista, Jano, o el apunte a Dr. Jekyll y Mr. Hyde) y lastrada por escenas que parecen más destinadas a alimentar dudas sin salida que a profundizar en los personajes la película va devorando la gran impresión de la primera parte, culminando en un desenlace pretendidamente sorprendente (y la verdad no se puede negar que lo hace, aunque no sé si precisamente para bien, y más merced a esa voz que solo parece escuchar, o repetirse mentalmente, Sofía). Su cuidado del atrezzo (esas máscaras que hasta nos pueden hacer pensar en la perturbadora Eyes wide shut o esa "lencería" de Carnaval que es puro bondage japonés...del piso de escort de lujo que parece algo menos lujoso de lo que debería ser mejor hablamos otro día) y unos actores a los que se les ve cómodos trabajando juntos no salvan una historia que nos deja más de un déjà vú, y que, de haber seguido el tono de su primera media hora, podría haber resultado una intriga más que memorable.

Diana llega a los cines el 21 de septiembre

domingo, 16 de septiembre de 2018

PACTAR CON EL DE ARRIBA

En un inolvidable monólogo de la tal vez más olvidable Pactar con el diablo el satánico Al Pacino afirmaba que Dios es un bromista al que le gusta observar y que se descojona mientras usa a los seres humanos como marionetas. Matar a Dios quizás no utilice estas mismas palabras pero si parece poner una cosa en claro: Dios se aburre. El pato lo va a pagar una disfuncional familia que intenta celebrar el año nuevo, y de paso puede que toda la humanidad.
Ambientada en nochevieja, en un matiz que nos remite a cintas tan recomendables como la muda La carreta fantasma (en la que según la leyenda el último muerto del año estaba condenado durante todo el siguiente a conducir el vehículo que transporta las almas de los muertos) Matar a Dios es una comedia negrísima con tintes sobrenaturales.
Con una ambientación tan kistch como inquietante (impagable ese payaso de cerámica de la mesilla de noche o esos animales disecados que nos recuerdan a los hobbies de un tal Norman) no renuncia al gore ni a los matices más iconoclastas para contarnos una fábula sobre un puñado de seres rotos elegidos a boleo por el altísimo para una difícil elección que decidirá el destino de todo el género humano. Quizás la cinta no nos da todas las respuestas, seguramente a más de un espectador se le ocurran unas cuantas durante su visionado, pero lo que sí consigue es mantener su interés con un guión que desde el primer momento revela que no hace ningún tipo de concesiones tras el primer encontronazo de un grupo de seres humanos con un Dios inclemente que, aunque se permite una ligerísima ambigüedad, no va a dejar títere sin cabeza, haciéndonos incluso pensar en los mejores momentos del primer Álex de la Iglesia.
Entre sus mayores aciertos la elección de un casting al que no costaría en absoluto imaginar en una versión teatral de esta historia, con una naturalidad pasmosa pasando del drama al surrealismo puro y duro, y entre los que destaca un Emilio Gavira como un Dios atípico pero que va como anillo al dedo a una trama que se torna más disparatada a medida avanza su metraje, y que se suma a un reparto que ya trabajó con los directores de esta cinta en el muy recomendable corto RIP.
Matar a Dios es una original propuesta con un gran punto de partida, y un desenlace que no desmerece de la misma, aunque en su nudo a más de un espectador le puede parecer que el guión pierde rirmo, o que echa de menos algún matiz filosófico. Pero no se puede negar que se agradece su brevedad y un sentido del humor a prueba de bomba no apto para todos los paladares. Una gran elección para los que acudan al cine para no ver lo de siempre...aunque en algún momento nos pueda parecer que sí (la trama de a infidelidad), y una buena recomendación para los completistas del fantástico patrio.

 Matar a Dios llega a las pantallas españolas el 21 de septiembre.

jueves, 13 de septiembre de 2018

CENTAUROS DEL RODEO

Tener en la pantalla una película de vaqueros cuyo director es de origen oriental hace casi inmediatamente que nos acordemos de la oscarizada Brokeback Mountain de Ang Lee, el western protagonizado por dos vaqueros enamorados que consiguió conquistar la pluma de los críticos. Con buenas críticas pero arrastrando mucha menos polémica (y es que todavía hay mucho troglodita suelto por ahí) llega una cinta The rider, de la directora china Chloé Zhao, una cinta igual de sensible pero de muy diferente carácter.
Calificada por muchos como docudrama The rider toma como punto de partida la historia de Brady Jandreu, rebautizado para la pantalla como Brady Blackburn, un jinete profesional que tras un grave accidente quele afecta al cerebro y la movilidad de una de sus manos debe cuestionarse si abandonar el mundo del rodeo o continuar a riesgo de un nuevo accidente que pueda dejarle secuelas aun más graves o incluso poner fin a su vida. La particularidad de esta película es el (gran) trabajo de un equipo de actores no profesionales para contar una historia basada en su propia experiencia vital (escalofriante la historia y actuación de Lane Scott, un joven y temerario domador de toros que tras una caída quedó casi totalmente paralizado y privado del habla), pero esto es una mera curiosidad en una cinta que, con la salvedad de una serie de vídeos que ven los propios protagonistas tablet o televisor mediante, no emplea en ningún momento el lenguaje propio del cine de no ficción.
El resultado es una película terriblemente poética, que sabe sacar el mejor partido de unos apabullantes escenarios en la línea de otros atípicos westerns recientes (como la muy recomendable Comanchería), con toda la magia de las siluetas recortadas sobre el horizonte crepuscular y de las amplias praderas de cielo interminable, así como de unos caballos que desde los primeros minutos se transforman en animales casi míticos, y que gracias a la magia de una hermosa fotografía casi nos llegan tanto a la retina como al sentido del tacto, por imposible que esto pueda parecer.
Entre ellos unos personajes con los que no cuesta empatizar, personas a las que destroza la rutina mientras que la magia del rodeo consigue revitalizarlos hasta límites indescriptibles. En un clima que a muchos recordará a El luchador, la cinta de Darren Aronofski, encontramos a un personaje que se enfrenta a tener que abandonar (aunque el mismo se repite no es algo permanente) algo que no es solo una profesión, o un hobby, sino un estilo de vida (reveladora la visita de sus amigos cuando el drama todavía está reciente). Algo que lleva casi escrito en su ADN, y que no le llama solo por la fama, o la descarga de adrenalina, sino por un vínculo que se nos puede antojar indestructible con el caballo, y que hace que llegue a debatirse entre la vida, su día a día y el de las personas que le quieren e incluso dependen de él (como su hermana autista), y la muerte que puede arrastrar su verdadera naturaleza.
The rider es una película sobre las decisiones difíciles de la vida en un marco tan clásico como indescriptible. Una fábula melancólica que sabe analizar las facetas de un ser humano que no sabe si emprender un nuevo principio o afrontar el final, con una sensibilidad que ya no cuesta identificar con el aroma del western.
The rider llega a las pantallas españolas el 21 de septiembre.

martes, 11 de septiembre de 2018

EN BUSCA DE LA CHICA PERDIDA

Poco a poco, a la Chita callando, el fondo footage se fue adueñando del cine de terror, de modo que ya se ha hecho raro que no haya al menos una película que haga de este recurso su bandera en cualquier festival que se precie...o no. Pero el terror es solo la punta del iceberg.  Películas como Proyecto X o Chronicle han abierto el paso a otros géneros como la comedia o los superhéroes. Y ahora ha llegado la hora del thriller, y sumando a la cámara de toda la vida móvil y portátil...es la hora de Searching .
Una película que tiene su seña de identidad en el plano subjetivo, en primera persona, pantalla de ordenador mediante, que solo abandona brevemente para pasar a cámara de vigilancia o similar, para contar el drama de un padre cuya hija ha desaparecido misteriosamente pero que no está dispuesto a rendirse. Alguna trampilla subjetiva hace, moviendo la cámara por la pantalla del ordenador o introduciendo, en contadas ocasiones eso si, algo de banda sonora, pero la inmersión en lo que ve el protagonista es total.
Searching es una historia de esas de padre coraje a las que ya nos han acostumbrado sagas como Venganza , solo que el protagonista en vez de a los puños o a confidentes de dudosa reputación recurre al cualquier herramienta informática (nivel usuario ojo) posible. Pero a la relativa originalidad de su propuesta (el recurso de la pantalla de ordenador ya lo hemos visto en cintas de terror como Eliminado o Megan os missing ) sabe sumar un guion sólido que consigue mantener el interés del espectador hasta el último minuto, con más de un falso final que no resulta forzado (y no desvelare más) y un desenlace sorprendente.
Se agradece además un buen uso de los recursos humorísticos (el vídeo de la " mejor amiga" de Margot) que contribuye a aligerar un más que adecuado sentido del ritmo que se agradece en una cinta de este género. Por poner un pero la tendencia a explicar bien masticaditas las deducciones de este padre metido a detective, mostrando las referencias concretas cuando más de un espectador ya ha sacado sus conclusiones.
Una trama tan entretenida como absorbente, que sabe sacar lo mejor del recurso del cliffhanger (solo que aquí por culpa de esos tiempos de carga...ay) y que demuestra cómo un género tan clásico como el thriller todavía puede refrescarse.
Searching llega a los cines españoles el 28 de septiembre.