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martes, 22 de enero de 2019

LOS FAVORITOS

Suena a tópico...porque lo es, pero hoy la carrera por los Óscar ha dado su pistoletazo de salida y sin demasiadas sorpresas salvo la casi omnipresencia de Black Panther, que sin ser ni por asomo la mejor cinta de superhéroes de este año (ese honor recae a mi juicio en la sencillamente fantástica Spider-Man. Un nuevo universo, candidata en la categoria de animación...de otros géneros no superheroicos ya ni hablamos).
Asumiendo el conocimiento delas nominadas podemos hablar de sorpresas puntuales, como la presencia de la muy recomendable cinta
polaca Cold war en las categorías de director (la más internacional junto a la de habla no inglesa, también encontramos un candidato griego y otro de México), la sorprendente Border (todavía en cines pero pocos...de las sorpresas más agradables en este año que empieza), la deliciosa Mirai no Mirai (próximo estreno en España) en animación En un lugar tranquilo en montaje de sonido (para una película practicamprác muda) o la candidatura de Melissa McCarthy... porque ayer mismo fue nominada como peor actriz en los Razzies (tranquilos, por distintas películas) en una gesta que nos recuerda a las de Berry o Bullock en ceremonias anteriores.
Las incógnitas se desvelarán el próximo 24 de febrero, incluyendo la de si la única propuesta española, el corto Madre de Rodrigo Sorogoyen, araña premio, o si los Vengadores salvarán una ceremonia sin presentador.

...aunque no sé si serán estos...
Mes y algo para hacer quinielas y gane quien gane solo hay algo seguro: si gana Bohemiam rhapsody (algo que me decepcionaría un poco bastante mucho) ya tiene canción (de Queen por supuesto) para celebrarlo.

miércoles, 16 de enero de 2019

EL PLANETA DE LOS CUTRIMIOS

Tras los policías, los musicales y los alienígenas por fin ha llegado el momento. A una semana vista ya es hora de CutreCon, el festival de cine cutre de Madrid, cargadito de monos a gogó y, como ha demostrado en su presentación, de novedades.
El pistoletazo de salida tendrá el lugar con la Bronsonfest, con la presencia de Robert
Bronzi, el clon húngaro de Charles Bronson con el que podremos disfrutar la noche del 23 con El justiciero de la noche del Bronson original y de su trabajo en Death Kiss la tarde del 25 en la Casa del reloj. Y este es solo el aperitivo de 5 días en las ya clásicas sedes de Palacio de la prensa y Casa del reloj a las que se une este año la Cineteca (en la que podrán verse las mismas cintas que en la habitual maratón gratuita del sábado tarde en la casa del reloj para que nadie se quede sin sitio) en los que la CutreCon nos deleitará con el cine de primates más aberrante y sorpresas como la proyección de Street fighter. La última batalla en su 25 aniversario con la presencia de su director, el estreno español de Best F(r)iends, la nueva de los creadores de The room, cinecen 3D (dedese concgafas azul y roja) o la nueva iniciativa Cutrerion Collection, con el cine cutre más clásico en impecable versión doblada con subtítulos en inglés.
Cinco días en los que no faltará de nada, con exposición, libro oficial (Born to be bad) ni marionetas, con la nueva mascota Don Potasio, perpetrada desde Monigotorium y que espero todos vengáis a conocer.
Solo queda una semana...empezad aa despejar el calendario. La CutreCon es solo una vez al año y promete ser inolvidable. Más en la página oficial de CutreCon.
Seguiremos informando.

viernes, 11 de enero de 2019

ACHACOSOS HABITUALES

Todavía me sorprendo cuando descubro que determinado actor o actriz sigue trabajando...o incluso que sigue vivo (salvo Kirk Douglas que al paso que va nos enterrará a todos) pero en el caso de Robert Redford, a pesar de las ausencias, me da la sensación de que nunca ha desaparecido del todo. Sin embargo afirma que The old man and the gun será su última película. Ahí queda eso.

Dirigida por David Lowery, que ya trabajó con los actores principales de esta cinta en la muy recomendable A ghost story (Affleck) y Peter y el dragón (Redford) esta historia en torno a un feliz atracador de bancos de la vieja escuela resulta es un simpático canto de cisne para uno de los clásicos del cine y por supuesto un más que viejo conocido del cine criminal con joyas como El golpe.
 De trama sencilla, basada, como reza al principio de la misma, parcialmente en hechos reales, nos encontramos ante la que podría ser la típica historia de buenos y malos, de no ser porque ambos bandos, el de la ley y el criminal saben ganarse nuestra simpatía con el rifirrafe entre un educado ladrón que sabe robar con buenos modales y sin disparar una sola bala y un detective en plena crisis de los 40 que descubre que el atracador que se le acaba de escapar ante sus propias narices es más que un sospechoso habitual y encuentra un reto en una vida que, aunque feliz, se ha tornado monótona.
Dos personajes a los que sus actores saben sacar todo el juego y que consiguen dar vida (y lo digo en más de un sentido) a una historia que podría haber perdido fuerza en otras manos, en especial un Robert Redford que demuestra que el estilo no entiende de edad, y sin desmerecer de todo un elenco de secundarios entre los que brilla una deliciosa Sissy Spacek, pura dulzura, cuyo auténtico rol en el desenlace puede sembrar más de una duda en el espectador.
The old man and the gun es una película que quiere ser cómplice con el espectador como lo son los personajes entre ellos (indescriptible la escena del diálogo en el baño de la cafetería...aunque perfectamente concebida conociendo el trasfondo de los personajes...y no diré más), una cinta que sabe que su mayor valor es el encanto que transmite. Rodada con mimo (ahí están las hermosas escenas del rancho) y con una adecuada banda sonora (alguna decisión puede resultar más cuestionable y lastrar un poco su sin embargo breve metraje como esos rótulos que sustituyen al narrador y que abren y cierran el film, o la insistencia en fijar el lugar y la hora de cada escena sin que esto tenga realmente peso en la trama) nos encontramos ante una obra con aroma clásico, en la presentación de sus personajes, del romance (el "robo" de la pulsera) y de los atracos propiamente dichos que podemos ver en los pequeños detalles (el montaje de las fugas del protagonista desde que tenía 13 años). Una película que no alardea pero sabe brillar como brilla un Redford que como su personaje se revela dispuesto a seguir mientras el cuerpo aguante.
The old man and the gun llega a los cines españoles el 25 de enero

miércoles, 9 de enero de 2019

EL PEQUEÑO AZUL

Con un equipo de natación sincronizada masculino  es fácil tener ideas preconcebidas en torno a una película como El gran baño. Pero ni es oro todo cuanto reluce ni boya todo lo que sobresale...y El gran baño quizás no ese ajuste a ese canon de comedia disparatada que probablemente acuda a la mente del espectador al concer su argumento. Van advertidos.

Anunciada como "Full monty a la francesa" esta cinta sobre un grupo de cuarentones no precisamente apolíneos en crisis que decide entregarse a una disciplina deportiva tradicionalmente femenina (es más, propongo el juego de contar las veces que se recalca el adjetivo masculino al hablar del deporte que practican) hereda ese tópico del pez fuera del agua (y nunca mejor dicho) con el que tan bien jugó la ya clásica obra de Peter Cattaneo, conflictos familiares y robo de vestuario incluidos (solo que aquí con un cutre airecillo a lo Ocean´s eleven). Y al igual que esta nos encontramos con una cinta con un fuerte poso melodramático, cambiando el problema del paro (en este caso se trata más bien de un problema de empleos precarios) por el de la frustación de no haber alcazado las expectativas para un grupo que ve como sus sueño rotos, si bien no pueden repararse, sí pueden transfomarse...en este caso en forma de una competición internacional en la que no solo se juegan el éxito o el fracaso sino algo más visceral.
Comedia amable, que sabe combinar humor físico (aunque no tanto como el que podríamos esperar de una cinta con la base de comedia deportiva) con ingeniosos diálogos, El gran baño es uno de esos filmes que auque no llega a arrancar la carcajada sí mantiene la sonrisa, con unos personajes bien interpretados que saben crear complicidad con el espectador (auque aun siendo una cinta coral no lleguemos a conocerlos todos por igual...es más, a uno de ellos ni siquiera consigueremos entender una sola palabra en todo el metraje...y no esperen el chiste de que al final sí suelte algo tan comprensible como profundo porque este no llegará...no, esto no pretende ser un spoiler) y que consiguen redimirse, al menos un poco, de sus errores del pasado, a través del poder terapeútico del esfuerzo, del trabajo bien hecho y por supuesto de un deporte que además de ganar o perder supone, en un carácter similar a la popular Campeones, mucho. pero que mucho más.
El gran baño es una película cuyo estilo parece evolucionar a la par que el trabajo de sus protagonistas, pasando de la sencillez a montajes más complejos a medida avanza (como ese de los entrenamientos en el que no falta ni un pequeño guiño a Flashdance) y que tendrá su culminación en la coreografía final en el campeonato, de cuidada fotografía e iluminación. Sí, en algunos momentos puede volverse más previsible, y en otros jugar con esa previsibilidad para darnos un pequeño baño de realidad (la recepción de la composición del veterano rockero por parte de sus compañeros y el posterior diálogo con su hija adolescente) pero es una de esas cintas que se ve con agrado y, por qué no decirlo. simpatía, una película que entretiene y en momentos incluso emociona, con una historia que nos han contado ya y que, seguramente, nos contarán más veces, pero que aquí, como relata en su geométrico epílogo, consigue que todo encaje.
El gran baño llega a los cines españoles el 11 de enero.

martes, 8 de enero de 2019

ATRACO IMPERFECTO

No hace mucho me preguntaba que sería de Nicole Kidman, una actriz de esas que hay temporadas que está hasta en la sopa y otras pasa como en esta ocasión, que no recordaba haberla visto en la gran pantalla desde la muy recomendable El sacrificio de un ciervo sagrado. Y hace aun menos, una semana a ojo de buen cubero, que me volví a topar con ella en la muy entretenida (y comentada) Aquaman...en la que tiens su momento álgido luchando vestida de cangrejo (literal. con pinza y todo). Pero Kidman es una actriz más que dispuesta a ser versátil, y no un crustáceo más y se ha puesto las pilas con Destroyer, que en el momento de escribir estas líneas le ha valido la nominación al Globo de oro (y al menos popular Satellite award).

Dirigida por Karyn Kusama, la cineasta que sorprendió a más de uno con la inquietante The invitation, este thriller de aroma crepuscular nos presenta la historia de Erin Bell, una veterana inspectora de policía que en la escena de un crimen descubre una serie de pista que la harán enfrentarse a un oscuro episodio de su pasado, algo para lo que solo puede contar consigo misma. Kidman se encuentra ante un personaje bombón para cualquier actriz, un personaje marcado a fuego, de vuelta de todo, y con el problema adicional de una rebelde hija adolescente que vive con su padre (Aunque esta subtrama parezca inicialmente casi metida con calzador). Aun no pudiendo renunciar a ese tópico no escrito de afearse para conseguir premios (es más, todavía recordamos el pedazo napia que gastaba en el papel que le valió su primer, y por ahora único Óscar, Las horas), con un look envejecido y la pinta de necesitar un café durante la práctica totalidad del metraje (salvo en los numerosos flashbacks desarrollados diecisiete años antes).
Una interpretación que es lo mejor de una película que aun teniendo un punto de partida de esos que consiguen enganchar (el hallazgo de un cadáver tiroteado junto al que se encuentra un arma no registrada y un billete manchado de ese tinte para detectar los botines de los atracos) desaprovecha estos mimbres a medida avanza la cinta haciéndose en ocasiones hasta demasiado predecible, algo que un thriller nunca debería ser.
Un film de más de dos horas de duración al que parecen sobrarle un buen puñado de minutos, lastrada por planos a cámara lentas y escenas metidas con calzador e incluso repetidas (por si nos hemos perdido en algún derrotero de la trama...parecen no confiar mucho en la memoria y/o inteligencia del público) que puede no acaben de convencer a un espectador que probablemente espere más tras el planteamiento de un misterio que parece prometer mucho. Es innegable el cuidado en la puesta en escena, e incluso más de un plano bellamente resuelto pero el conjunto parece deshacerse a medida avanzamos en la trama...nos queda eso sí, una película imprescindible para los fans de Nicole Kidman y para todos aquellos que adoren los papeles de mujeres fuertes, capaces de hacer cualquier cosa para lograr aquello que se propongan.

 Destroyer llega a los cines españoles el 15 de febrero.

miércoles, 2 de enero de 2019

EL MEJOR AMIGO DEL CINEASTA

Nunca dejaré de pensar lo increíble es que, habiendo tantas y tantas películas sobre la II Guerra Mundial, las pocas que hay en comparación sobre la I. Asunto más sangrante todavía si tenemos en cuenta lo poquito que se ha aprovechado el centenario del final del conflicto que se ha cumplido este 2018 que ya dejamos atrás. Sin embargo este 2018 si nos ha dejado la más que recomendable Alto el fuego a la que, ya pasado el centenario viene a sumarse una original aproximación a la contienda, El collar rojo.

La etiqueta de película para amantes de los animales, que podría hacernos pensar de entrada en otra película con bicho ambientada en la I Guerra Mundial como es la fallida Caballo de batalla) es quizás las más visible de una cinta que empieza conquistándonos con la fidelidad de un animal (un gran perro negro que no se mueve de la puerta del edificio en el que está detenido su amo) pero que pronto nos presenta un misterio que no se resolverá hasta práticamente el final de la trama, el de las circustancias que han llevado a este a estar preso y en espera de juicio.
La cinta nos llevará entonces al periplo de ambos, can y humano, por los campos de batalla, un viaje ni demasiado explícito ni sangriento, con apuntes tan curiosos como la referencia a la abdicación del zar, y que irá alternando con la vida privada de un hombre forzado a abandonarla abruptamente tras ser reclutado. Una trama intimista que aunque en ocasiones parezca presentarse excesivamente acelerada (el comienzo del romance: todo un relámpago) nos ayuda más a conocer a un personaje cuyo pecado parece ser el orgullo ante la calma presentada por el coronel enviado a interrogarle, consiguiendo despertar la curiosidad de un espectador que descubre como poco a poco empieza a interesarse tanto por la historia del amo como por la del animal.
El collar rojo es una película de hermosa factura, con una cuidada dirección artística y un eficaz equipo de actores (entre los que sobresale el familiar rostro de François Cluzet). Una película sencilla, que ni revolucionará el género del cine bélico ni del cine con animales pero bien hecha y que se ve con agrado, algo a lo que también contribuye el buen ritmo de un guión que sabe ir al grano (con una duración que apenas si llega a la hora y media). Una historia que sabe lidiar entre lo amargo y lo dulce, demostrando como en la adversidad el perro sigue siendo el mejor amigo del hombre.
 
 El collar rojo llega a las pantallas españolas el 4 de enero.