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viernes, 12 de junio de 2015

ESCAYOLEANDO

Las situaciones límite siempre han sido un buen material para hacer películas. Secuestros, ataques terroristas, atracos en masa...pero eso es ponerse en exceso tremendista,y  a veces causa igual desasosiego algo que de entrada puede parecer, en comparación, mucho más inofensivo. Un golpe amoroso, un despido...y seguro que algo que nos viene pronto a la mente una estancia en el hospital propia o de un familiar, y más si esta es realmente repentina...es lo que le pasa al protagonista de Unos días para recordar.
Transcurre una noche tranquila en París cuando el Señor Laurent, un solitario trabajador en plataformas petrolíferas, se ve arrojado al Sena en pijama desde uno de sus puentes. Tras ser salvado de las aguas por un chapero que trabaja junto al río y sin saber como ha sufrido el accidente despierta con numerosas heridas en la cabeza y la cadera y una pierna completaente escayolada, viéndose obligado a permanecer durante largo tiempo en el hospital, donde entablará amistad con una serie de curiosos personajes.
Con un arranque que casi podría ser un vídeo turístico de París y un macguffin que sólo al final veremos resuelto (como acabó en el Sena y la todavía más desconcertante cuestión de por qué en pijama) Unos días para recordar es una película amable sobre las relaciones humanas.
Con prácticamente un único escenario (salvo principio y final...el resto son meros flashbacks) la película nos presenta a un personaje de talante gruñón y solitario que, sometido a la inmobilidad que le ha provocado el accidente y a la rutina del hospital, tendrá la oportunidad de conocer a personas con las que, de otro modo no se hubiese relacionado.
Si bien recibe alguna visita esporádica de familiares y amigos, el señor Laurent en un comienzo se siente ninguneado, casi tratado como un objeto por el personal del hospital (para muestra ese cirujano express que apenas lo mira, emite su diagnóstico con o sin su equipo de estudiantes y parte raudo a la habitación de otro paciente) pero pronto se dará cuenta de que en realidad él tiende a hacer lo mismo (en una escena que por sutil no deja de ser maravillosa: tras contarle numerosos aspectos de su vida personal a una limpiadora se pregunta en voz alta por qué le cuenta esto...y ella responde con un conciso "Porque yo no importo").
Y así se abrirá a conocer a un buen puñado de personas de las que trabajan o meramente visitan el hospital. No faltan los tópicos como la enfermera de carácter fuerte pero parlanchina y de casi continuo buen humor (a la que no cuesta imaginar en cualquier sitcom americana) o la adolescente que le echa morro al asunto (obsesionada además con usar el ordenador del protagonista) pero que termina siendo un personaje entrañable. Pero también encontramos personajes algo más surrealistas como el crédulo y entusiasta fisioterapeuta, y otros que darán lugar a los momentos más emotivos de la cinta como el salvador de Laurent (que le hace replantearse sus prejuicios más profundos), el policía que lleva el misterioso caso (pero que sigue visitándole por una sentimental causa que no destriparemos aquí) o un antiguo amor que, sin saber todavía las razones por las que lo dejaron, ve la estancia hospitalaria como una escusa perfecta para retomar su relación al menos como amigos, por  el momento.
Unos días para recordar es una película que presenta un terreno que conocemos bien, el del cascarrabias que, tras un cambio mayor o menor en su vida (generalmente una mudanza, el fallecimiento de un familiar o, como en este caso, un problema de salud) se replantea su existencia y ello le convierte en mejor persona. Comedia ligera y vitalista con algún elemento dramático ( esa pesadilla recurrente del hombre en llamas, en principio casi cómica, pero  que acaba revelándose como un dolorosísimo recuerdo) y un puñado de actores convincentes, es una de esas cintas que conducen más a la sonrisa amable que a la carcajada furiosa, y que sin ser demasiado original, deja un buen sabor de boca, a lo que contribuye sin duda un final en el que retoma un elemento que sólo hemos conocido ya muy al final de la misma, y que remata con acierto esta agradable historia.
Para amantes de las comedias francesas, con unos personajes con los que, en mayor o menor medida, puede identificarse el público.
La película se estrena en España el 24 de julio.

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