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lunes, 19 de enero de 2015

SILUETAS INQUIETANTES

Los libros malditos nos han acechado desde nuestra más tiena infancia. Desde el Barbazul de cuento cuyas escenas nos erizaban hasta el más íntimo de los cabellos hasta el Necronomicón, pasando por aquel que no debe ser nombrado y cuya promoción tanto solicitaba su autor ("Yo he venido a hablar de mi libro"...aunque nunca nos acordemos de su título). Hasta hemos llegado a conocer periódicos malditos, y si no ahí tienen la cinta japonesa Premonición (Yogen de 2004, no confundir con otras de igual título). La última adquisición para nuestro nconsciente colectivo llega en forma de hermoso volumen, un cuento pop-up de cubiertas rojas y dibujos en blanco y negro, y en cuya poetada sólo podemos ver una silueta y un nombre, Mr. Babadook.
Una mujer sufre lo que parece ser un accidente de tráfico para luego ser absorbida por la gigantesca boca de un monstruo, pero lo que en principio se nos antojaban boca y ojos del mismo no son sino un dolchón y las lamparitas de las mesillas de noche, una a cada lado. Un sueño que más tarde se revelará como un recuerdo. Con una imagen tan poderosa abre la historia de Amelia, una madre que, habiendo perdido a su marido en un accidente cuando se dirigían al hospital para el parto, cría sola a su hiperactivo hijo de 6 años, Samuel, aficionado a la magia y a la creación de bizarras armas que no duda en probar cuando no debería (ballesta incluída, casi un émulo bizarro de Solo en casa y otros bricolajes ochenteros). Si bien su vida no es fácil son felices pero pronto se cruzará en su camino un cuento que no recuerdan haber comprado, Mr. Babadook, sobre un monstruo que te visita por las noches, que te devorará por dentro y del que no pdrás librarte. Y ahí empezará una pesadilla que al principio parece ser fruto de sus mentes.
En una época en que se ha hecho muy popular la reinterpretación y casi diríamos el dar un tono "adulto" a los cuentos de hadas (ahí está el cómic Fábulas y series y películas con Érase una vez o Maléfica) esta cinta nos llega a las raíces de estos relatos, de esos en que las hermanstras de Cenicienta se mutilaban horrorosamente los pies y los lobos eran cualquier cosa menos una especie protegida. Mr. Babadook, el mayor hallazgo de la cinta, es un ogro como los de antes, una sombra que se cuela en el dormitorio por la noche, un sueño que se apodera de tu mente hasta aparecerse en tu despertar, un ente que sabe aterrorizarnos con extraños gruñidos y sólo tiene diálogo si adopta el rostro de otra persona (en este caso el difunto marido de la protagonista), uno de esos villanos que reconocemos simplemente por su silueta (y pocos lo consiguen, entre ellos un habitante habitual de nuestras pesadillas, Freddy Krueger). Con una concepción simple, casi un moderno Nosferatu tocado con una chistera, sin embargo su aspecto se torna pronto en un recurso muy poderoso, primero sutil (luces que se encienden, una sombra que no es más que ropa en un perchero...), un visto o no visto (geniales la escena de la comisaría o la aparición en casa de la vecina)  y más tarde, a medida que el terror se va apoderando de la psique de los protagonistas, de manera más explícita (los ruidos del coche o el "paseo" por el techo del dormitorio), pero nunca instalándose en el mundo real, permaneciendo en la duermevela de unos personajes que comienzan a derrumbarse poco a poco. Se trata de una cinta con buenas ideas y momentos memorables pero que sin embargo adolece de elementos que chirrían como la caracterización de Samuel en un primer momento (no es un niño normal que empieza a comportarse de manera extraña tras su encuentro con el monstruo...es un niño que desde un primer momento necesita ayuda), que le resta una ambigüedad que le sienta muy bien, y algunos momentos que chocan con el resto del conjunto (como cuando la protagonista derriba la puerta con la habilidad de una gimnasta profesional o el mismo final...que aquí no destriparemos). Sin embargo sabe mantenerse gracias a una magnífica atmósfera (excelente elección de una gama cromática rica en blancos y grises con excasos elementos de otros colores, como la roja cubierta del libro, el vestido rosa de la madre o la decoración de la fiesta de cumpleaños) casi deudora del cine oriental, el uso de elementos clásicos del género (ese libro que es destruido y vuelve mucho más fuerte, las reacciones del perro,  la escena del cumpleaños que no deja de recordarnos a la siempre recomendable La huérfana...) o la interpretación de Essie Davis, galardonada en Sitges, natural y plagada de matices (cuando en vez de ir a recoger a su hijo, derrumbada, decide ir a tomar un helado, o cuando se arrepiente tras haberle gritado) y nos deja una historia que, sin ser de las grandes, nos deja buenos escalofríos y un monstruo a reivindicar.
Una buena cinta de terror aunque en ocasiones chirríe más que la prototípica puerta de castillo embrujado.

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