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sábado, 4 de septiembre de 2021

EXPEDIENTE GIALLO

 

Tengo una noticia buena y otra mala. La buena es que James Wan ha vuelto al género que nos hizo tan felices: el terror. La mala es qué la mayoría del público que se acerque a ver su último film, Maligno, no va a encontrarse precisamente con el Wan que esperaba.

Dejando en el tintero las franquiciables Aquaman y Fast & Furious si hay un nombre que se asocie a Jamen Wan ese es Expediente Warren. Horror relativamente alejado del gore, que sabe hacer un gran uso del tempo y la tiniebla y de espíritu relativamente clásico. Pero Wan también es, recordemos, autor de esa carta de amor a lo grotesco que es Insidious, de la Saw original y sobre todo de esa película relativamente olvidada y tremendamente recomendable que es El silencio desde el mal. Maligno se desplaza dentro de esta órbita, con la historia de una mujer que, habiendo perdido a su esposo e hijo nonato en inquietantes circunstancias empieza a ser testigo de unas horripilantes visiones que parecen conectarla con un asesino en serie.

Si pensamos, al empezar a ver la película, que estamos ante la típica historia casa encantada-posesiones varias estaremos lejos del auténtico tono de la cinta, y probablemente nos decepcionará. Y más tras un sangriento prólogo en la tradición masacre en el manicomio pero que va a abrir paso enseguida a un primer asesinato en la linea de ese terror escalofriante, jugando con sombras que aparecen y desaparecen y con un gran juego con la profundidad de campo, y al que su director tan bien nos ha malacostumbrado. Pero los tiros no van por ahí. Maligno es una revisión del giallo en toda regla, coqueteando, sin abusar, con colores estridentes, de la música con matices electrónicos y sangrientos primeros planos.

Un perfecto descenso a la locura menos sorprendente de lo que pretende (a poco que estemos atentos ya en los primeros minutos adivinamos el desenlace. Y aunque aquí no la nombraremos por ser un spoiler en toda regla nos recuerda a una querida cinta de culto de 1983) pero que convence al convertirse en todo un tren de la bruja al que hasta les perdonamos sus incongruencias temporales (hay un momento en el que uno de los personajes es llevado una celda y, visto el respetable, parece que ha viajado en el tiempo a finales de los 70) entre otras (los poderes "ninja" del asesino, con unos efectos especiales en más de un momento que rozan lo cutre). Un sangriento y alocado festival que constituye una cariñosa carta de amor a las bizarras tramas del giallo clásico, y que aunque nos hace añorar todavía al Wan más terrorífica nos da esperanza en un autor que parece no haber sido abducido del todo por el Hollywood más comercial.

Maligno ya se puede ver en cines de toda España.




 

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