- El bosque gallego...inhóspito, oscuro y lleno de bichos. Es fácil encontrarse al hombre lobo o a alguien que se cree que lo es pero es igual de peligroso o más...ahí tienen a los individuos de la magnífica El bosque del lobo o Romasanta. Pero si les va lo tradicional es posible que también se topen con esa alegre muchachada que es la Santa Compaña como les pasaba a los personajes de O apostolo...para todos los gustos.
- Paseo de la Castellana. El skyline madrileño también se torna sitio poco recomendable...sí, tiene muchas tiendas y lugares emblemático pero te arriesgas a que se te caiga un Eduardo Noriega al que le da por hacer balconing desde lugares inusuales como la Torre Picasso (Abre los ojos) o a toparte con el mismísimo Anticristo (El día de la bestia)
- Rambla de Catalunya (Barcelona)...en concreto el número 34. Sí, es céntrico y tiene un precioso museo muy cerca (el Museu del Modernisme Catalá) pero los inquilinos no son muy amigables. Efusivos sí, pero no recomendables en absoluto..eso sí, siempre te puede quedar un reportaje bastante potable, ahí tiene a los de Rec...(¡Grábalo todo!)
- Universidad Complutense. No sólo son terroríficas las tasas, sino que además queda la posibilidad de acabar flirteando con el psicópata de turno...y si no que se lo digan a la Ana Torrent de Tesis. Si es que no es buena idea pisar la facultad en vacaciones
- Universidad de Salamanca. Si cateaste y te fuiste a buscar la ranita como último recurso es mejor que le enciendas una vela a la Virgen del Carmen, porque si ya los tunos normales eran inquietantes puede serlo mucho más un tal Tuno negro que pulula por ahí...
- Parroquia de Santa Bábara (Madrid) una de las más hermosas y menos conocidas iglesias de la capital, a un pasito de Colón...pero cuidado el mal no anda muy lejos, como se vió en Memorias del ángel caído.
- Cuevas del Drach (Mallorca), en algunos lares conocidas como Cuevas del infierno...es posible que sientan un irrefenable deseo de poner fin a su vida como les sucedía a los incautos de La caja Kovak.
- Asturias. Hermosos lugares como el Palacio Pararriú parece ser están pobladox por inquietantes párvulos con o sin saco en la cabeza...y la playa tampoco parece muy recomendable. Si van dejen a los niños en casa, que no les pase como a la familia de El orfanato
- Formentera. Es mejor ir con el tour en plan inserso que ir solo por estos andurriales. Es muy bonito, sí, pero ni se les ocurra meterse en La cueva esa, aunque en un primer momento parezca una experiencia inolvidable (que lo es, pero no por mucho tiempo)
- Benavís y Almanzora. Llegar a estos sitios puede ser algo más difícil...porque sólo existen en la magnífica ¿Quien puede matar a un niño? de Ibañez Serrador. Las localizaciones reales eran Almúñecar, Menorca, Sitges y la toledana población de Ciruelos...aun así, su semejanza con decenas de pueblos cozsteros no deja de ser inquietante...
Y con esto les dejamos para que disfruten sus vacaciones, los afortunados que los tengan, y recuerden que si las dejan para Semana Santa la Sevilla tipo Nadie conoce a nadie no se antoja buen plan tampoco...pero no me hagáis caso ¡A divertirse!
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miércoles, 9 de julio de 2014
COMO EN CASITA...(III)
Vacaciones...esos esperados días del años en los que a la gente les da por ir de campamento, de crucero, visitar reservas de cocodrilos y otros planes poco recomendables para conservar su integridad física...después de recomentdaros varios sitios a los que no ir en vuestro tiempo de asueto llega el spanish mode...porque pudo pasar cerca de su casa...
martes, 8 de julio de 2014
QUE LLUEVA, QUE LLUEVA...
Llega el verano, y mientras todo quisqui se va de vacaciones sientes como los muros intangibles de la rutina se ciernen sobre tí para hacerte reo de una cárcel invisible. O puede que te hayas ido de vacaciones y no sea una metáfora...esto es lo que le pasa a los protagonistas de La cueva.
Partiendo de las impresionantes imágenes de la isla en que se desarrolla la película (una buena oportunidad para disfrutar de ella, ya que la veremos más por dentro que por fuera) mientras oímos unas llamadas que no parecern ser muy halagüeñas repecto al futuro de los personajes, la cinta pasa rápidamente a adquirir la condición de un found footage en toda regla. Así el filme cuenta la historia de cindo amigos que van a Formentera de campamento. Solos, sin gente en kilómetros a la redonda y sin decirle a nadie a donde van tienen una de esas brillantísimas ideas que se dan en el género de meterse a explorar en una angosta cueva (no es que se vaya estrechando al meterse en ella...es que ya hay que reptar para entrar...) con apenas medio litro de agua y sus respectivas linternas...es por tanto una cinta poco recomendable para claustrofóbicos, aunque fantástica para claustrofóbicos masoquistas.
La película no aporta nada nuevo al género, pero se sigue con interés, se nota el esfuerzo de los actores (las escenas bajo el agua), genera un buen clima de tensión, y tiene algún hallazgo original (la tensión que genera el sonido de la dinamo de la linterna) Además se agradece un factor: la no inclusión de elementos sobrenaturales. Estamos ya más que acostumbrados a gente que se pierde en cuevas (si es que no escarmientan, no) y se enfrenta a malignos seres mutantes o no (como en ese cásico moderno que es The descent) o a monstruos que en realidad sólo viven en sus desquiciadas mentes (Beneath, una de las sorpresas del pasado Nocturna, en la que también se proyectó la presente cinta), pero en La cueva lo más parecido a un monstruo, aparte de unos personajes que van cayendo poco a poco en los abismos de la locura, es una ratilla que hasta parece recién acicalada...hay cosas que dan más miedo.
Partiendo de las impresionantes imágenes de la isla en que se desarrolla la película (una buena oportunidad para disfrutar de ella, ya que la veremos más por dentro que por fuera) mientras oímos unas llamadas que no parecern ser muy halagüeñas repecto al futuro de los personajes, la cinta pasa rápidamente a adquirir la condición de un found footage en toda regla. Así el filme cuenta la historia de cindo amigos que van a Formentera de campamento. Solos, sin gente en kilómetros a la redonda y sin decirle a nadie a donde van tienen una de esas brillantísimas ideas que se dan en el género de meterse a explorar en una angosta cueva (no es que se vaya estrechando al meterse en ella...es que ya hay que reptar para entrar...) con apenas medio litro de agua y sus respectivas linternas...es por tanto una cinta poco recomendable para claustrofóbicos, aunque fantástica para claustrofóbicos masoquistas.
La película no aporta nada nuevo al género, pero se sigue con interés, se nota el esfuerzo de los actores (las escenas bajo el agua), genera un buen clima de tensión, y tiene algún hallazgo original (la tensión que genera el sonido de la dinamo de la linterna) Además se agradece un factor: la no inclusión de elementos sobrenaturales. Estamos ya más que acostumbrados a gente que se pierde en cuevas (si es que no escarmientan, no) y se enfrenta a malignos seres mutantes o no (como en ese cásico moderno que es The descent) o a monstruos que en realidad sólo viven en sus desquiciadas mentes (Beneath, una de las sorpresas del pasado Nocturna, en la que también se proyectó la presente cinta), pero en La cueva lo más parecido a un monstruo, aparte de unos personajes que van cayendo poco a poco en los abismos de la locura, es una ratilla que hasta parece recién acicalada...hay cosas que dan más miedo.
En fin, una película entretenida, fresquita, con un final previsible (no me cansaré de decirlo...si metes un puñado de chicos y chicas, simpre sobrevive...), pero que ha sabido elegir muy bien su fecha de estreno...para ver cuando se tiene un buen día y con palomitas...o para llevar a tu novio/a claustrofóbico/a y aprovechar para consolarle...
lunes, 7 de julio de 2014
¡RÓMPETE UNA PIERNA!
En 1950 el orondo genio británico Alfred Hitckcock rodó una cinta con Marlene Dietrich. Había un teatro, había suspernse y aquella pequeña obra, no tan recordada como otras del maestro, recibió el singular nombre de Stage fright. 64 años después, que se dice pronto, un grupo de irreductibles canadienses han dicidido hacer su propio Stage fright, pero esto no es un remake, es...un musical.
Un callejón, oscuridad, un asesinato... y un "noooo", digno de superhéroe trasnochado pero con modulación musical. surge de la garganta de una Minnie Driver que no tardará en abandonar la escena (y muy pronto la película) a manos del psicópata de turno. ¿Qué estamos viendo? cuando la historia pasa casi inmediatamente a un campamento sosias de Glee en el que trabajan los hijos de la difunta soprano nos encontramos con una película que en apenas 5 minutos ha cambiado de tono y género al menos tres veces, y no con la mejor conexión posible. Y eso es el mayor mal de esta cinta. Es una película a ratos irónica, a ratos siniestra, a ratos una ópera rock (fusilando El fantasma de la ópera de mala manera), a ratos un film normal con escenas de musical. Tiene ideas muy divertidas (el trasladar la obra original al terreno del kabuki, el chiste del bukkakke,,,no se asusten, no es nada explícito...), canciones pegadizas ("Soy gay"), homenajes al género (La matanza de Texas...con lijadora, Carrie, o ese hombre inquietante del tipo que solemos encontrar en gasolineras medio abandonadas y similar), todos los tópicos del mundillo del musical (directores que se aprovechan de actrices desesperadas, ramalazos varios) y momentos gore (ese pie...) pero lamentablemente no acaban de encajar del todo, con un reparto más o menos digno en el que destacan un recuperado Meat Loaf (que no es nuevo en esto del musical de género fantástico como ya vimos en The rocky horror pisture show) y un asesino cuya partitura se mueve entre el heavy y el Alan Parsons project. La verdad la película gana muchos enteros cuando más loca se vuelva como en el momento álgido del estreno del musical que interpretan los alumnos del campamento, con una partitura clásica bien elegida y altas cotas de surrealismo.
Se agradece el que se hagan nuevos musicales dentro de un contexto fantástico o terrorífico, algo que nos llega con cuentagotas últimamente (casi mejores en el teatro -Evil dead- que en el cine -Repo the genetic opera-), pero francamente, aunque es una cinta entretenida con algún muy buen momento, necesita mejorar...seguimos el asunto con interés.
Un callejón, oscuridad, un asesinato... y un "noooo", digno de superhéroe trasnochado pero con modulación musical. surge de la garganta de una Minnie Driver que no tardará en abandonar la escena (y muy pronto la película) a manos del psicópata de turno. ¿Qué estamos viendo? cuando la historia pasa casi inmediatamente a un campamento sosias de Glee en el que trabajan los hijos de la difunta soprano nos encontramos con una película que en apenas 5 minutos ha cambiado de tono y género al menos tres veces, y no con la mejor conexión posible. Y eso es el mayor mal de esta cinta. Es una película a ratos irónica, a ratos siniestra, a ratos una ópera rock (fusilando El fantasma de la ópera de mala manera), a ratos un film normal con escenas de musical. Tiene ideas muy divertidas (el trasladar la obra original al terreno del kabuki, el chiste del bukkakke,,,no se asusten, no es nada explícito...), canciones pegadizas ("Soy gay"), homenajes al género (La matanza de Texas...con lijadora, Carrie, o ese hombre inquietante del tipo que solemos encontrar en gasolineras medio abandonadas y similar), todos los tópicos del mundillo del musical (directores que se aprovechan de actrices desesperadas, ramalazos varios) y momentos gore (ese pie...) pero lamentablemente no acaban de encajar del todo, con un reparto más o menos digno en el que destacan un recuperado Meat Loaf (que no es nuevo en esto del musical de género fantástico como ya vimos en The rocky horror pisture show) y un asesino cuya partitura se mueve entre el heavy y el Alan Parsons project. La verdad la película gana muchos enteros cuando más loca se vuelva como en el momento álgido del estreno del musical que interpretan los alumnos del campamento, con una partitura clásica bien elegida y altas cotas de surrealismo.
Se agradece el que se hagan nuevos musicales dentro de un contexto fantástico o terrorífico, algo que nos llega con cuentagotas últimamente (casi mejores en el teatro -Evil dead- que en el cine -Repo the genetic opera-), pero francamente, aunque es una cinta entretenida con algún muy buen momento, necesita mejorar...seguimos el asunto con interés.
viernes, 4 de julio de 2014
HORROR CAÑÍ
La sombra del terror más escalofriante siempre ha planeado sobre el cine español...pero mejor no pensemos en ello, hoy hablamos de fantástico, hoy hablamos del documental de Víctor Matellano, basdo en su libro casi homónimo Spanish horror, ¡Zarpazos! Un viaje por el spanish horror.
Aguda reflexión sobre el papel del cine de terror español tanto en el contexto nacional como internacional la película nos lleva de la mano de muchos de los grandes de este género que nos dejan su testimonio sobre lo que era trabajar en este mundo del terror cañí (Jorge Grau, Colin Arthur, Eugenio Martin, Joe Dante-que se confiesa devoto admirador-, Caroline Munro...), un género heredero de cintas como La torre de los siete jorobados y del universo de la Hammer, pero que también supo encontrar su propia voz con personajes originales como Valdemar Daninsky, El doctor Orloff o los templarios cadavéricos de Osorio, a pesar de intentar frecuentemente aparentar no ser "cine español", con ambientaciones "exóticas" y presuntamente más terroríficas como Inglaterra o Francia.
Así los puntos más reseñables son la reivindicación del género como un universo fresco dentro de la brutal censura, que si bien lo mutilaba según su costumbre si daba pie a elementos impensables en otro tipo de películas, incluyendo un erotismo, más o menos velado (reveladora la escena de la clase de costura de la magnífica La residencia), que contribuía a convertirlo en un cine inmensamente popular, heredero en muchos casos de la grandes coproducciones (léase spaghetti western) que arrasaron en taquilla, y la reflexión sobre su influencia en directores actuales como Balagueró, José Luis Alemán (que presta además su testimonio al igual que Paco Plaza) o Álex de la Iglesis, que si bien es un director que se suele identificar con la comedia nunca ha renunciado del todo a elementos del fantástico.jueves, 3 de julio de 2014
ASÚCA MORENO...CASI NEGRO
Se suele decit que a nadie le amarga un dulce...probablemente la golosina en sí no lo haga, el problema es lo que viene después, y no hablamos de cartucheras y otros problemas estéticos (asuntos de salud más graves ya ni se mentan...) sino de que muchas veces el mundo de la chuchería se asocia al reino del terror...todos hemos probado el Drácula de fresa y el Zombi de melón, el polo Drácula y sus versiones piratas (hasta hay una en una conocida franquicia de mercados llamada eclipse) y una retahila de calaveras rellenas y gominolas con form de dientes de vampiro...pero hoy hablamos de una azucarada y terrorífica tensación, de horror y dulces.
Es fácil asociarlos. En la fiesta terrorífica más popular del mundo, Halloween, los padres ven entre complacidos y horrorizados como sus hijos llenan bolsas y bolsas con chucherías, acto al que no son ajenas numerosas leyendas urbanas (manzanas con cuchillas de afeitar, aperitivos envenenados y otros etcéteras...con versiones que hablan hasta de sacrificios por partes de sectas innombrables), y eso que parece que desde pequeños están advertidos desde pequeños mediante esas parábolas encubiertas llamadas cuentos de hadas...la sombra de la casita de chocolate es alargada.
Y no es la única fiesta con componentes terroríficos en la que son importantes los dulces...terrorífcas tartas de cumpleaños pueden ser el preludio de actos abominables (Cumpleaños sangriento, Demons 2...)...ni siquiera se libran las románticas cajas de bombones de San valentín (como la de San Valentín sangriento, que trae sorpresita) o las galletas de la fortuna (It...en una escena que ya estaba en la novela original)
Pero lo más relevante es que a los niños les gustan los dulces ( y a los monstruos también, ahí tienen a Sam, el pequeño demonio de Truco o trato) y el monstruo se vale de ello para atraerlos (como en la magnífica El cebo, en la que el asesino los atrae con erizos de chocolate, de Ladislao Vadja, más conocido por ser el director de ...Marcelino pan y vino) o incluso consolar a niños o no tan niños (esos inquietantes caramelos rojos de Llamada perdida).
Y excepcionalemte se asocia al personaje mismo como Candyman, que no solo lo lleva en el nombren sino que asocia un producto tan dulce como la miel ( no, no es un simil...fue torturado con abejas) a su propio origen...o incluso ocupación ( ahí tienen Todos gritamos por un helado de la magnífica Masters of horroe o Ice cream man, que confieso yace en mi lista de películas para ver...)
Pero no dejen que ello les inquiete...aprovechen, disfruten, no piensen en lo que viene después...tal vez recuerden que ya al pequeño Danny Torrance le ofrecieron un helado al poco de llegar al Overlook...a nadie le amarga un dulce...o dos.
miércoles, 2 de julio de 2014
ON THE ROCKS
El sol reina fuera pero el frío puede acompañarte en tu visionado semanal...puede ser una película que te hiele la sangre en las venas o que en la sala se hayan pasado con el aire acondicionado...la tercera opsión es una cinta como Snowpiercer.
Ambientada en un futuro no tan lejano Snowpiercer nos transporta a un futuro no tan lejano en que el calentamiento global ha salido rana y el planeta en lugar de derretirse se ha convertido en un páramo helado en el que los únicos supervivientes moran a bordo de un tren que, como si fuese una versión (todavía más) bizarra de Speed, no puede detenerse. Así la cinta toma elementos propios de las distopías, como la lucha de clases, pero sin embargo nos embarca (y nunca mejor dicho) en un elemento que no les es tan propio...es fácil presentar el conflicto en una ciudad o un edificio muy alto (vale, o un barco, no habíamos pensado en ud., Señor Cameron)...no tanto así en el tren que da nombre al film. Y este único escenario del fim está poblado de personajes extraños que pueden salir por el lado que menos esperamos (Tilda Swinton, o la cambiante profesora embarazada), situaciones sorprendentes, acción desarrollada en espacios mínimos (la impresionante pelea a oscuras donde sólo la mitad puede ver al contrario), y mucho mucho surrealismo (a la celebración del año nuevo me remito). Y todo ello sin renunciar al humor o la poesía (la historia de la mujer del personaje de Song Kang-ho).
Nos encontramos así con un título muy original, de un autor que además de no ser ajeno al género (The Host es ya un clásico por derecho propio) sabe crear una cinta con garra que no se hace larga a pesar de las más de dos horas que dura, y dar buen uso tanto de estrellas de Hollywood como de sus actores fetiche, y con un guión divertido y con buenos diálogos. Hasta se te olvida el calor que hace fuera...ideal para esta época del año.
Ambientada en un futuro no tan lejano Snowpiercer nos transporta a un futuro no tan lejano en que el calentamiento global ha salido rana y el planeta en lugar de derretirse se ha convertido en un páramo helado en el que los únicos supervivientes moran a bordo de un tren que, como si fuese una versión (todavía más) bizarra de Speed, no puede detenerse. Así la cinta toma elementos propios de las distopías, como la lucha de clases, pero sin embargo nos embarca (y nunca mejor dicho) en un elemento que no les es tan propio...es fácil presentar el conflicto en una ciudad o un edificio muy alto (vale, o un barco, no habíamos pensado en ud., Señor Cameron)...no tanto así en el tren que da nombre al film. Y este único escenario del fim está poblado de personajes extraños que pueden salir por el lado que menos esperamos (Tilda Swinton, o la cambiante profesora embarazada), situaciones sorprendentes, acción desarrollada en espacios mínimos (la impresionante pelea a oscuras donde sólo la mitad puede ver al contrario), y mucho mucho surrealismo (a la celebración del año nuevo me remito). Y todo ello sin renunciar al humor o la poesía (la historia de la mujer del personaje de Song Kang-ho).
Nos encontramos así con un título muy original, de un autor que además de no ser ajeno al género (The Host es ya un clásico por derecho propio) sabe crear una cinta con garra que no se hace larga a pesar de las más de dos horas que dura, y dar buen uso tanto de estrellas de Hollywood como de sus actores fetiche, y con un guión divertido y con buenos diálogos. Hasta se te olvida el calor que hace fuera...ideal para esta época del año.
Todavía puede verse en algún cine y está ya editada para su visionado doméstico, pero si pueden infinitamente mejor la primera opción...sencillamente impresionante (sin juegos de palabras).
martes, 1 de julio de 2014
PARA COMERTE MEJOR
Cuando nos topamos con la palabra "lobos" en el título de una película enseguida nos viene a la cabeza esas míticas criaturas que bajo el amparo de la luna llena se dedican a destripar incautos, independientemente de si en su vida privada optan por pasearse sin camiseta y pegarse con vampiros de medio pelo para intentar azucarar el churro, para horror y desesperación del público. La película de hoy, Big bad wolves, sin embargo, nos lleva a otros derroteros, los del "lobo para el hombre" y ese lobo de cuento devorador de niñas inocentes con caperuza roja. Y francamente se agradece.
Bajo la bendición de San Tarantino (algo que sale en el cartel y hasta en la sopa) la cinta comienza casi moviéndose en el terreno de los cuentos de hadas: tres niños, un inocente juego del escondite y una de las niñas se esfuma, sin más, dejando únicamente un zapatito rojo. Pero el cuento no acaba ahí,. porque partiendo de un asunto tan oscuro como los crímenes de un secuestrador y violador de niñas la cinta tira por unos derroteros muy distintos a los que podríamos imaginar. No hay investigación, solo hay un sospechoso,de esos que parecen poquita cosa, y contra ese sospechoso se volverá la furia del padre de la última víctima. Pero esta no es una película americana, es una película israelí, uno de esos cines periféricos que por estos lares desconocenmos bastante a no ser cuando les dan premios (debo confesar que previamente sólo había visto Vals con Bashir, que para más inri es una coproducción, una película dura y brutal de las que realmente te hiela la sangre por la realidad que describe, y cuyos últimos minutos, los únicos no animados, son un auténtico mazazo para cualquier conciencia) y nos lleva a una historia de venganzas poco convencional (quizás lo más parecido pero con otro cariz sea I saw the devil): torturar al presunto culpable del mismo modo que el mutila a sus víctimas hasta que confiese donde están los restos de la última niña que apareció decapitada.
Así sobre el tapete saltan tres reyes: el sospechoso, profesor de religión y padre divorciado, el policía, fuera del caso por llevar su labor demasiado lejos, y el padre de la niña, quizás el más inquietante de este trío (como podemos comprobar en la escena en que alquila la casa para su plan), a los que se unirán brevemente otros personajes como los abuelos de la víctima (aunque a ella sólo laoímos por teléfono sus escenas son de lo más divertido de la película), el perro del profesor o un palestino a caballo que parece rondar sin destino fijo, y que tejen un surrealista tapiz en los que no faltan el humor (incluso con alguna referencia al conflicto árabe-israelí), negrísimo, la sorpresa y ciertos toques de gore, de un modo tan natural que casi ni nos damos cuenta (la reacción del abuelo al descubrir lo que hace su hijo es impagable). Y eso es lo mejor de la película. Los actores están estupendos y el filme está rodado con gusto y habilidad (maravillosa la escena del cumpleaños...que no es lo que parece) pero lo mejor es un guión muy bien hilado, plagado de buenas escenas ( los paseos con el perro, el encuentro del policía con el hombre a caballo...), duro pero muy divertido, que da pequeños giros continuamente, pudiendo pasar los personajes de elaborar un pastel a romper los dedos de una persona con un martillo, y que sabe jugar muy bien con la ambigüedad, sin dejarnos salir de su terreno, de modo que al final solo puede...sorprendernos.
Si todas las películas israelíes están tan bien hechas, por favor, que estrenen unas cuantas más: Big bad wolves es una cinta a reivindicar...y si tienen suerte puede que todavía la sigan poniendo en el cine.
Bajo la bendición de San Tarantino (algo que sale en el cartel y hasta en la sopa) la cinta comienza casi moviéndose en el terreno de los cuentos de hadas: tres niños, un inocente juego del escondite y una de las niñas se esfuma, sin más, dejando únicamente un zapatito rojo. Pero el cuento no acaba ahí,. porque partiendo de un asunto tan oscuro como los crímenes de un secuestrador y violador de niñas la cinta tira por unos derroteros muy distintos a los que podríamos imaginar. No hay investigación, solo hay un sospechoso,de esos que parecen poquita cosa, y contra ese sospechoso se volverá la furia del padre de la última víctima. Pero esta no es una película americana, es una película israelí, uno de esos cines periféricos que por estos lares desconocenmos bastante a no ser cuando les dan premios (debo confesar que previamente sólo había visto Vals con Bashir, que para más inri es una coproducción, una película dura y brutal de las que realmente te hiela la sangre por la realidad que describe, y cuyos últimos minutos, los únicos no animados, son un auténtico mazazo para cualquier conciencia) y nos lleva a una historia de venganzas poco convencional (quizás lo más parecido pero con otro cariz sea I saw the devil): torturar al presunto culpable del mismo modo que el mutila a sus víctimas hasta que confiese donde están los restos de la última niña que apareció decapitada.
Así sobre el tapete saltan tres reyes: el sospechoso, profesor de religión y padre divorciado, el policía, fuera del caso por llevar su labor demasiado lejos, y el padre de la niña, quizás el más inquietante de este trío (como podemos comprobar en la escena en que alquila la casa para su plan), a los que se unirán brevemente otros personajes como los abuelos de la víctima (aunque a ella sólo laoímos por teléfono sus escenas son de lo más divertido de la película), el perro del profesor o un palestino a caballo que parece rondar sin destino fijo, y que tejen un surrealista tapiz en los que no faltan el humor (incluso con alguna referencia al conflicto árabe-israelí), negrísimo, la sorpresa y ciertos toques de gore, de un modo tan natural que casi ni nos damos cuenta (la reacción del abuelo al descubrir lo que hace su hijo es impagable). Y eso es lo mejor de la película. Los actores están estupendos y el filme está rodado con gusto y habilidad (maravillosa la escena del cumpleaños...que no es lo que parece) pero lo mejor es un guión muy bien hilado, plagado de buenas escenas ( los paseos con el perro, el encuentro del policía con el hombre a caballo...), duro pero muy divertido, que da pequeños giros continuamente, pudiendo pasar los personajes de elaborar un pastel a romper los dedos de una persona con un martillo, y que sabe jugar muy bien con la ambigüedad, sin dejarnos salir de su terreno, de modo que al final solo puede...sorprendernos.
Si todas las películas israelíes están tan bien hechas, por favor, que estrenen unas cuantas más: Big bad wolves es una cinta a reivindicar...y si tienen suerte puede que todavía la sigan poniendo en el cine.
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