Hay películas que tienen la etiqueta de controvertida mucho antes de su estreno. 'Backrooms' es una de ellas. Y no por abuso de gore, planteamientos que sobrepasan lo políticamente correcto o similar. Es porque aunque todo el que acuda al cine con la idea de ver una de terror al uso lo que va a encontrarse, a no ser que se sea devoto de los cortos de los que parte está historia, va, como poco, a descolocarle.
Pongámonos en sintonía. 'Backrooms' parte de una serie de cortos dirigidos por Kane Parsons, que debuta con este largo por la puerta grande. Nacidos del mundo del creepypasta, la versión 2.0 de la leyenda urbana de toda la vida, el meollo de esta, si se me permite el término, mitología, es la existencia de una suerte de dimensión paralela en la que se suceden espacios hasta el infinito, generando un extraño laberinto que parece un espacio cotidiano, similar a una oficina, pero que está lleno de objetos imposibles y elementos sin sentido. Lejos de los lugares lúgubres a los que nos tiene acostumbrados el género el conjunto, al que se accede por pura casualidad, crea con muy pocos medios una atmósfera desasosegante. Pero lo peor es la sensación de que aquel que llega no está solo...¿y si no es sólo una sensación?.
La película nos sumerge así en un lugar extraño y liminal que va a apostar por una presentación en estilo "found footage" que resume perfectamente que nos vamos a encontrar en el resto de la trama, pero que lejos está de abarcar todo lo que nos va a plantear a lo largo de la misma. Partiendo de la interacción entre la terapeuta Mary, que vivió una infancia traumática, y su paciente Clark, dueño de una tienda de muebles y profundamente afectado por la separación de su esposa, la cinta va a tomarse su tiempo en presentar a unos personajes carcomidos por su pasado, aunque una vez uno de ellos atraviesa la frontera entre ambos mundos el sentido del ritmo y nuestra perspectiva van a cambiar. Esta no es una película convencional de sustos, que los hay, pero prefiere perderse (y nunca mejor dicho) en una pesadilla onírica que enfrenta a sus protagonistas a un concepto de lo desconocido poco convencional, aunque sin hacer ascos a lo grotesco, aunque quizás esto sea la parte menos digerible para más de un espectador.
Ecos borgianos y de 'La casa de hojas' (un libro que ningún fan del terror más atípico debería perderse) en una cinta que hace malabares con ideas que a más de uno le recordarán a 'Vivarium', 'Skinamarink' o la serie 'Channel zero'. 'Backrooms' es una de esas películas ambiciosas pero que funcionan, que a poco que uno se meta en la historia deja impronta y da para más de una interpretación. No sé si abrirá nuevas puertas pero esta es una película atrevida, que poco a poco se va metiendo bajo la piel del espectador. Si dejas que su veneno te afecte es decisión tuya.
'Backrooms' llega a los cines españoles el 5 de junio.


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