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viernes, 2 de julio de 2021

ZUMBIDOS

 

El tema de los bichos gigantes, y más si nos metemos en el territorio de los insectos siempre parece haber sido patrimonio del cine de terror lindando con la catástrofe. Aunque si pensamos en moscas puede que el asunto nos lleve al terreno de las mutaciones Quentin Dupieux, el director que nos enseñó que uno no puede fiarse de los neumáticos, aunque no tengamos coche, y que hay gente capaz de matar por amor a una chaqueta, opta por el terreno de la comedia.

Mandíbulas es la odisea de tres seres mitológicos: dos hombres capaces de sobrevivir sin cerebro (o al menos eso parece a la vista de sus acciones) y una mosca del.tamaño de un perro a grande y que posiblemente tiene más razocinio que sus dos captores. Un trío condenado a entenderse cuando los dos primeros capturan al gigantesco díptero y creen es su boleto a la riqueza...si consiguen entrenarla adecuadamente.

Entre la road movie y la buddy movie la película opta descaradamente por el surrealismo, con toda una serie de situaciones disparatadas que pueden hacernos pensar en las primeras películas de los Farelli (la bicicleta unicornio, auténtico delirio, o esas muestras de camaderia entre ambos protagonistas que incluyen uno de los saludos más absurdos de La historia del género) en una trama que con su duración y ritmo consigue hipnotizarnos como el revoloteo de una mosca.

Probablemente la menos inquietante e incruenta de la trayectoria de su creador Mandíbulas es una película que conquista con un insecto realista de aspecto pero que en más de una ocasión se comporta como un cachorrito desvalido y todo un elenco de personajes que resultan tan dignos de lástima que resultan entrañables (tanto la descerebrada pareja protagonista como aquellos que han de lidiar con ellos). Una comedia intrascendente, chocante, con un humor caótico que consigue atraparnos hasta un final que, sin desvelar nada, hace que uno de los personajes mire casi directamente a un espectador que sin duda está tan sorprendido como él ante el desenlace de los acontecimientos.

Una obra fácil de describir, difícil de explicar. Una comedia que exige auténtica sensación de incredulidad y que nos dejemos llevar, pero que paga el esfuerzo con creces.

Mandíbulas puede disfrutarse ya en los cines de toda España.

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