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lunes, 14 de junio de 2021

NUNCA TE AMARÉ

 

Hay veces que  uno simplemente desea ver una película por su argumento, reparto, premios o incluso género. Otras veces se debe a una extraña combinación de factores que nos haga pensar "no sé cómo se les ha ocurrido algo así...tengo que verlo". Este era, al menos para mí, el caso de El otro guardaespaldas, una cinta que respondía a la popular combinación de acción y comedia con un reparto encabezado por dos viejos amigos de ambos géneros, Ryan Reynolds y Samuel L. Jackson. Nada que llamaste particularmente la atención aparte de su título (traducción libérrima del original, que podría traducirse como El guardaespaldas del mercenario) y una campaña promocional que hacía sangre a esa El guardaespaldas con Kevin Costner y Whitney Houston que dejó huella en muchos en la década de los 90.

Su éxito ha dado pie, como ya es costumbre, a una secuela, El otro guardaespaldas 2 (otro alarde de traducción creativa del original, en este caso El guardaespaldas de la mujer del mercenario) que, conservando director y pareja protagonista, nos muestra el reencuentro de un traumatizadísimo guardaespaldas y una espalda que sigue en su línea, en este caso envueltos en una trama internacional que puede acabar con Europa tal y como la conocemos.

Con mayor presencia de una Salma Hayek que se reserva todos los tópicos de latina fogosa y violenta, pero sin perder de vista a un Samuel L. Jackson que parece estar pasándoselo bomba mientras Reynolds intenta demostrar que la sombra de aquella Una terapia peligrosa es alargada, esta nueva entrega mantiene todos los elementos de la original aunque añadiendo al cocktail elementos jamesbondianos. Así con escenarios de relumbrón como Florencia y secundarios como Morgan Freeman o un villanesco Antonio Banderas de peculiar aspecto (la mejor definición la dan en la propia pelicula, dejaré que la descubran) la saga (que será, como todas, si vende bien) da un paso más sin abandonar del todo su zona de confort aún conduciendo a su trío protagonista a un desenlace tan esperado como surrealista (y no diré más).

Escenas de acción bien coreografiadas y un sentido del humor que lidiando con lo políticamente incorrecto (digamos que se oyen más cosas que se ven y que en cuestión del bello arte de insultar Hayek nos enseña las ventajas de ser bilingüe) le sientan bien a una cinta cuya mayor ventaja es su buen sentido del ritmo y la ausencia de pretensiones. Una buddy movie a tres que consigue entretenernos a pesar de un punto de partida que pudiésemos pensar frivoliza con una realidad como es la crisis griega, pero que evoluciona a un enfrentamiento entre buenos y malos de toda la vida, de esos que se disfrutan más entre amigos y con palomitas. Entretenimiento sin más, y eso es muchas veces lo que ahora nos pide el cuerpo. 

El otro guardaespaldas llega a los cines españoles el 16 de junio



miércoles, 2 de junio de 2021

LA ISLA SILENCIOSA

Hay veces que una película cierra un círculo. No por ser la conclusión de una saga o por renovar completamente un personaje, o un género. Hablo de cuestiones puramente emocionales, extracinematográficas, y el último mejor ejemplo es Un lugar tranquilo 2.
Cuando el año pasado todo cerró de repente, cines incluidos, por causas que ya conocemos de sobra, unos de los estrenos inminentes era el de la secuela de esta popular cinta de terror con bicho que partía de la refrescante idea de unos monstruoso a seres de otro mundo, ciegos, pero que guiados por el ruido son capaces de atacar con tremenda ferocidad. Más de 14 meses después, meses en los que muchos estrenos han quedado relegados a la pequeña pantalla y otros desterrados a un limbo cuya salida todavía desconocemos, Un lugar tranquilo 2 por fin llega. Y lo hace como merece, en la pantalla grande.
De la mano del director de la original, John Krasinski, y conservando su reparto protagonista, está segunda parte nos devuelve al punto en que está terminó tras un vibrante prólogo en el que conocemos como empezó el fin de la humanidad propiamente dicho. Unos minutos llenos de tensión que nos sumergen rápidamente en la trama aunque ya conozcamos el destino de los personajes, y que darán paso a la odisea de una familia que ha perdido su zona de relativo confort y debe enfrentarse al reto de seguir sobreviviendo.
Es natural que está película no impacte tanto como la primera entrega. Lo mejor de esta era el clima creado por una historia prácticamente sin diálogos en la que el más mínimo susurro podía hacer que se desatara el infierno. La secuela no renuncia a ello, añadiendo al cóctel la presencia de nuevos personajes, ajenos al núcleo familiar (en especial un Cillian Murphy que ya está acostumbrados a apocalipsis varios como vimos en 28 días después) y que pueden resultar tanto un apoyo como una amenaza. Pero esta evolución, lógica por otro lado, no suma enteros a una cinta que, aún contando con escenas que consiguen arrastrar al espectador, abusa de los elementos musicales (restando suspense) y de la repetición de algunos recursos compositivos (esos juegos con la profundidad de campo).
Una continuación correcta, que puede verse sin necesidad de haber visto Un lugar tranquilo (aunque no faltan un par de guiños de esos que hacen necesario haberlo hecho), y que se disfruta más si nos dejamos llevar por una historia sencilla que sigue teniendo su mejor baza en los juegos con el sonido, o casi mejor dicho, con la ausencia de este, aunque podamos escuchar más diálogos en los primeros cinco minutos de la este film que en la totalidad de su predecesor. Pero sobre todo una película que se disfruta más en la pantalla grande, a oscuras y, un poco, con ganas de saltar sobre aquel que haga el más mínimo ruidito que nos saque del seguro clima de silencio.  Y por supuesto con un final muy abierto...el fin del mundo sigue dando para mucho más, y si la taquilla sigue funcionando los espectadores que disfrutamos de la pantalla grande esperarenos la continuación con los brazos abiertos.

Un lugar tranquilo 2 llega a los cines españoles el 16 de junio.

lunes, 17 de mayo de 2021

OCURRIÓ CERCA DE SU COMISARÍA

 

Aunque cuando uno se introduce en los andurriales del cine de terror es común pensar que si hay un resultado medianamente bueno acabará en franquicia llegar a la novena entrega (y todas estrenada en cine, con la salvedad de una, y eso por culpa de la etiqueta de cinta X... más de uno se acordará) no es moco de pavo. Este es el caso de Saw, la saga de deslumbrante arranque que regresa como Spiral:Saw.

Dirigida por un viejo conocido, Darren Lynn Bousman (que ya estuvo detrás de las partes dos, tres y cuatro), este nuevo Saw arranca como ya nos han acostumbrado, con un juego sangriento de esos que llevan aquello de "susto o muerte" a su máxima potencia. Tampoco faltarán a lo largo del metraje elementos habituales como las máquinas asesinas o las marionetas (aunque el icónico Billy ha transmutado en un cerdito vestido de policía). Pero aunque la cinta sigue aportando su ración cita de gore y no ha dejado de lado el torture porn que, años ha, hizo que muchos se llevarán las manos a la cabeza, Spiral: Saw se mueve más cerca del thriller con destripamientos varios que del clásico body count. Cayendo en el peligro de tomarse a sí misma demasiado en serio, aportando nombres conocidos como Chris Rock o Samuel L. Jackson, la saga que ha hecho del castigo desproporcionado su marca de fábrica muta, si obviamos los asesinatos propiamente dichos (que han perdido bastante de su maliciosa creatividad), en un producto mucho más convencional 

Podríamos decir que el germen sigue ahí, con sus montajes con planos a una velocidad absurdamente rápida, su importancia del cuerpo policial (las diversas Saw siempre han tirado desde su origen por la labor de los profesionales, a diferencia del síndrome Scooby Doo de otros slashers, aunque en la entrega que nos ocupa más de una vez toman decisiones tan absurdas como no examinar un paquete sospechoso antes de abrirlo) y las motivaciones del asesino de marras que, no estimo sea spoiler, acabará saliendo a la luz (y que más de uno intuirá bastante antes del desenlace). Pero, aunque se permita hasta un homenaje cariñoso a la primera película, no consigue ni reinvertarse ni aportar ese toque juguetón que muchas veces da sal a películas como esta que, sin decantarse completamente por un género, parece destinada a ser una copia descafeinadas de aquellas que la precedieron. ¿Queréis jugar a un juego? Parece que ya no es el momento.


Spiral:Saw llega a las pantallas españolas el 21 de mayo.

miércoles, 12 de mayo de 2021

ALGUNAS VAMPIRAS BUENAS

 

Aunque la inmortalidad parezca un sueño hecho realidad la perspectiva de pasarla como un niño no parece precisamente halagüeña. Películas como Entrevista con el vampiro o Déjame entrar nos han enseñado los problemas que acarrea esta infancia eterna, pero la última aproximación llega de mucho más cerca: Ilargi Guztiak (Todas las lunas).

Rodada en euskera entre el País Vasco y Navarra Todas las lunas es la historia de una huérfana que, herida en plena guerra carlista, es arrancada in extremis de la muerte por una vampira que decide convertirla y hacerla así su hija. Separadas en una escaramuza la pequeña conseguirá tras años perdida encontrar una nueva oportunidad, y quizás una familia en un granjero que la encuentra atrapada en uno de sus cepos.

Fábula sobre el dolor y la pérdida esta cinta de cuidada estética se situa en la órbita de cuentos góticos como En compañía de lobos, tomando como referencia un personaje tan universal como es el vampiro para traerlo a un terreno tan familiar como visualmente deslumbrante, recreándose en la naturaleza tanto diurna como nocturna con un inteligente uso del color. Un clásico del que sabe arrancar buenas referencias literarias, jugando con implicaciones religiosas o las relaciones entre un nuevo vampiro y su creador. Cercana en espíritu y origen a cintas recientes tan recomendables como Handia, Errementari (El herrero y el diablo) la premiada en los ultimos Goya Akelarre Todas las lunas se aproxima al género fantástico desde un punto de vista emocional, con unos personajes que anteponen sus relaciones a cualquier tabú, sin caer en falsos sentimentalismos, y haciendo que estaa primen sobre su vertiente fantástica pero sin renunciar a presentar está con el máximo respeto.

Hermoso relato con ribetes de cine mudo y ecos de cuento de fuego de campamento no es un relato de iniciación a pesar de su joven protagonista sino un viaje de autidescubrimiento, una reflexión sobre cómo puede la maravilla irrumpir en lo cotidiano, y como lo segundo puede ser aún más peligroso e hiriente que lo primero. Porque no solo existe la sed de sangre, sino de recuperar algo que damos tan por sentado como la propia humanidad.


Ilargi Guztiak (Todas las lunas) llega a los cines el 14 de mayo.

martes, 11 de mayo de 2021

EL CLUB DE LOS ESCALDOS MUERTOS

 

Ahora que hasta tu abuela sabe quién es Ragnar Lodbrok,serie mediante, que la saga de videojuegos Assassins' creed ha cambiado la Italia renacentista y la Grecia clásica  por la Noruega de los albores del milenio pasado y que el Ragnarok ha trocado los (falsos) cascos con cuernos por las orejitas de Mickey Mouse la gran pantalla recupera otro tipo de vikingo con la película de 2009 Valhalla rising.

De la mano del director Nicolas Winding Refn, autor de una cinta tan inclasificable como The neon demon (aunque también de una cinta de culto como Drive) este film prácticamente mudo (mejor dicho, casi sin diálogos, porque elementos como el sonido del viento no resultan en absoluto gratuitos) presenta una trama sencilla: la huida de un esclavo que, tras unirse a un grupo de cristianos que se dirige a tierra santa, acabará llegando junto a estos a una tierra desconocida y salvaje.

Con un fuerte afán esteticista y toques operísticos esta atípica cinta se convierte en evocadora de sensaciones. Al modo de una sinfonía que empieza y acaba con la misma nota no se recrea ni en su trama ni en sus personajes. Sí  lo hace en la presencia de estos, en especial en la de su protagonista, un Mads Mikkelsen, mudo y tuerto, con las connotaciones odínicas que ello implica. Una auténtica fuerza de la naturaleza, inclemente y brutal, no sabemos si atormentado o simplemente resignado ante las horribles pesadillas que la asaltan, y que domina la escena cada vez que aparece en ella. Un ser hipnótico que sin conducir inicialmente la historia sino viéndose arrastrada por ella acaba dominándola.

Pero de lo que realmente bebe Valhalla rising es de la fuerza de sus imágenes. De la brutalidad de unos personajes que hacen que la película lidie con el gore, de una naturaleza que los devora convirtiéndose casi en una amenaza sobrenatural y de unas escenas onírica cuyo color contrasta vivamente con la paleta naturalista del resto de la película. Entre la épica a pequeña escala y el romanticismo en el sentido más literario un auténtico viaje de autidescubrimiento y destrucción que exige paciencia de un espectador que, a pesar de su breve duración, puede sentirse sobrepasado por su sentido del ritmo, pero que si se deja llevar gozará de una experiencia sin vuelta atrás.


Valhalla rising llega a los cines el 14 de mayo.



martes, 4 de mayo de 2021

DE REPENTE EL ÚLTIMO ESCUALO

 

Por muchos insectos gigantes, dinosaurios varios y simios con mal café que lleguen a la gran pantalla para muchos, desde que Spielberg nos enseñó allá por el siglo pasado que era mala idea bañarse en pelotas a medianoche, el rey de las pelis con bicho siempre ha sido el tiburón.

Tiburón blanco llega así, sin metáforas en título, para presentar la lucha por la supervivencia de un grupo unido por el (mal) azar, los responsables de una pequeña agencia que realiza excursiones en avioneta y una pareja de clientes, que queda atrapado en alta mar, asediados por la entrañable criaturita del título.

Hasta aquí nada anormal. O mejor dicho demasiado normal. Con honrosas excepciones como estaciones científicas o gente que no puede evitar meterse en el mar aunque le insistan en que probablemente hay peligro, el grueso del género suele tirar por inocentes turistas a los que un día de solaz les sale rana. Pero Tiburón blanco hace del tópico su marca. Desde los planos Iniciales, arrumacos rodados tras un acuario incluidos, hasta su esperado desenlace no hay nada en esta cinta que no sea previsible.

Desde un concepto del suspense mal entendido que abusa de planos aéreos y con tantas escenas de pies que la hacen poderosa candidata a nueva película fetiche de Tarantino, a unos personajes planos que con su intento de hacer drama en el larguísimo acto (al menos se nos antoja así gracias a su cuestionable sentido del ritmo) que dista entre el primer y segundo ataque Tiburón blanco no consigue atrapar al espectador. Resultaria sensato pensar que esto no es sino culpa de un género que se renueva poco debido a sus continuos regresos estacionales (¡Ni un verano sin su tiburón!) pero una cinta en comienzo tópico puede salvar enteros fácilmente con una ambientación original, sentido del humor o unas escenas de acción bien dirigidas. Pero para nuestra desgracia nada de esto logra arañar este film que presenta al más temible de los escualos nuevamente como antagonista. Para completistas del género...aunque probablemente no encuentren a nuestro viejo amigo marino en las proporciones adecuadas.

Tiburón blanco llega a las pantallas españolas el 7 de mayo.


viernes, 30 de abril de 2021

REBOBINANDO Y A LO LOCO

 

Todos sabemos que habrá un momento en que las nuevas generaciones, acostumbradas a las plataformas digitales, mirarán los dvds con el mismo gesto de extrañeza con el que mirarían un teléfono con dial o un marciano descendiendo del proverbial platillo.

Por suerte otras (generaciones me refiero) todavía recuerdan (recordamos) con cariño aquella época pretérita, allá por el siglo pasado pero que logró arrastrarse, no sin esfuerzo hasta los albores de este: la era de los videoclubs.

Cualquier amante, o ¿Por qué no decirlo? consumidor compulsivo del séptimo arte tuvo durante años su mejor aliado en estos negocios de barrio que lograba satisfacer las ansias de ese cine fantástico que no llegaba a las salas...amén de inflamar las calenturientas mentes de una caterva de aficionados en plena ebullición hormonal. 

Pero dejemos este segundo grupo en el tintero y centrémonos en el primero. Si recuerdas con cariño esa época de pseudosecuelas mal bautizadas, de engendros gigantes enfrentándose a actores otrora famosos caídos en desgracia y cintas sacadas a rebufo de otras con mayor éxito de crítica y público ha llegado el libro que estabas esperando: Los últimos días del terror de videoclub.

Escrito a cuatro manos por Ignacio L. Vacas y Alberto F. Peláez, muchachotes curtidos en el mundo del corto (¡Y el largo próximamente en sus pantallas! Y no son solo buenos deseos, en breve es pura realidad) y dos de los nombres tras la madrileña sala Artistic Metropol, con la colaboración de César Criado, prólogo de Jimena Sabadú y, para rematar, epílogo de Paco Fox este volumen es un homenaje a todas esas películas alquiladas en virtud de su llamativo cartel o su inclasificable premisa. Cintas que tocan todos los palos del fantástico que aquí se presentan en forma de un compendio de listas que van desde el género vampírico a la invasión de Asylum, pasando por todo un arco de secuelas, psicópatas varios y bicharracos que hacen que la fauna de Chernobyl parezca un cruce de purasangres.

En este volumen encontraremos de todo: películas buenas (como Hatchett, que ya es tetralogía y muy recomendable), menos buenas y realmente infames (estas dejaremos las descubra el lector) pero sobre todo mucho sentido del humor y un conocimiento casi enciclopédico de un género muchas veces denostado (¡Ojo! Que esta gente todavía se acuerda de datos como que Billy Zane era el de Calma total, esquivando esas otras dos películas con cierto barco que se hunde y otra con un tipo de violeta que no era Thanos y se la pegó bien pegada con todo el equipo). Los últimos días del terror de videoclub es un libro que, como dirían en otro universo alternativo, instruye a la vez que deleita. Una pequeña oda a la nostalgia bien ententedida de un mundo que se fue y no volverá pero que hizo que muchos amáramos el cine más allá de los clásicos.