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viernes, 28 de agosto de 2026

'AQUEL ULTIMO TIBURÓN' Por un puñado de liras.

 

'Tiburón', el clásico de Spielberg, logró aterrar a millones de personas e incluso quitarles las ganas de ir a la playa. 'L'ultimo squalo' a.k.a. 'Great white' a.k.a. 'Tiburón 3' quizás no asustó a tanta gente. Pero sí logro infundir terror a un pez gordo: los mismísimos estudios Universal. Aunque no les quitó las ganas de seguir exprimiendo su gran hallazgo, sin importar a quien llevarse por el camino. 'Aquel último tiburón' es su historia.

A nadie se le escapa que cuando algo tiene éxito enseguida le salen imitadores. O al menos gente que aprovecha la marea para subirse a la ola. Durante los 70 y 80 Turquía fue un ejemplo paradigmático a la hora de hacer sus propias versiones de 'La guerra de las galaxias', 'Rocky' o ' El exorcista'. Pero Italia consiguió sacarle auténtico oro a la hora de inspirarse. Y si no que se lo digan al Spaghetti western. 'Aquel último tiburón' es un documental que nos arrastra al todavía vivo territorio de la sharkxplotation. Pero no es, como el documental homónimo, un análisis del fenómeno, sino que va a centrarse en un episodio tan surrealista que parece inventado. Les aseguro que no lo es.

Victor Matellano y Angel Sala, directores del film, le ceden la voz a Enzo G. Castellari, director italiano curtido en el western, la comedia y casi cualquier género, autor de películas como la exitosa saga de los guerreros del Bronx o '¡Agáchate maldito!'. Castellari se sitúa en esta ocasión delante de la cámara para contarnos como con esfuerzo, creatividad e ilusión nació 'El último tiburón' . Plagada de anécdotas divertidas y algunas casi delirantes el cineasta no se corta un pelo, sin renunciar ni a la escatología, consiguiendo crear empatía en un espectador que se ve arrastrado a como se hacía el cine en otro tiempo. Un hombre que sabe contar historias y no sólo usando la cámara.

Sin embargo esta no es la crónica de un éxito, que lo fue, sino de cómo el pez grande se come al chico. Porque la temática de la película y que en algún país (España incluida) llegase a llamarse 'Tiburón 3' justo cuando la secuela oficial estaba en pañales hizo que algo empezara a chirriar en los oídos de la Universal. Lo que pasó después dejaré, si este aun no lo sabe, que lo descubra el espectador.

'Aquel último tiburón' es un documental ágil divertido, inquisitivo y bien hilado. Con testimonios de nombres como Luigi Cozzi esta es una breve carta de amor al cine de género, a esas cintas que crean afición y que llevan al público ante la gran pantalla pidiendo evasión pura y dura. A un cine que si no tiene medios para presentar en escena lo que quiere se lo inventa, porque a veces tiene más creatividad que dinero. Definitivamente, más allá de su título, este no será nuestro último tiburón. En el mundo del cine muchos más nos aguardan, y tras el visionado, no podemos tener más ganas de descubrirlos.



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