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jueves, 15 de abril de 2021
Y ASÍ IBA LA COSA
martes, 13 de abril de 2021
LAS CENIZAS DE SHANE
Uno puede huir de los tópicos. O zambullirse completamente en ellos y disfrutarlo. Así es la historia del líder de una banda tan mítica como The pogues, y así nos la cuenta el documental Crock of gold: bebiendo con Shane McGowan.
Aunque es posible que de entrada el nombre de este compositor e intérprete no le suene al grueso del gran público es indudable que su música sí lo hace. Este es el gancho para llevarnos a un psicodélico recorrido por una carrera plagada de buena música, grandes excesos y polémicas. Una historia que arranca de los albores de la historia contemporánea irlandesa, las leyendas de la isla esmeralda y de un McGowan criado en una casa rural para conducirnos a la escena punk londinense más salvaje, pasar a un autodestructivo tour mundial y culminar en un presente en el que no faltan los homenajes.
Documental sin tabúes, dejando la voz cantante (y nunca mejor dicho) a su protagonista, a través de diálogos con un heterogéneo grupo de interlocutores ( incluyendo un Johnny Depp que también trabaja como productor, y no es la mayor sorpresa) y numeroso material de archivo. Pero tampoco dejará de lado las recreaciones, la mayoría en forma de escenas animadas de diversos estilos, desde el corte " Blake" al pseudoanime, y que aportan un buen toque de frescura al conjunto, muy en sintonía con el espíritu punk que baña la cinta.
Un humor a prueba de bomba que huye de lo políticamente correcto, una deliciosa banda sonora y un gran sentido del ritmo que hace que sus más de dos horas de duración se pasen en un suspiro son las señas de identidad de una película que se disfruta aunque no se sea un entendido musical o un admirador nato de la música de los setenta y los 80. Un etílico viaje que merece hacerse al menos una vez la vida.
Crock of gold: bebiendo con Shane McGowan llega a los cines el 16 de abril.
sábado, 10 de abril de 2021
EL PEQUEÑO INVERNADERO DE LOS HORRORES
Esta película viene con advertencia: si tiene ganas de verla y le da mínimamente repelús cualquier tipo de insecto mejor dejarla pasar e ir a ver una de esas nominadas al Oscar o la última de monstruos gigantes. La que sea. Y es que en este caso enfrentarse a La nube, ganadora de dos premios en Sitges, puede convertirse en una experiencia bastante traumática. Al mismo nivel que ver Serpientes en un avión si se siente fobia por los oficios.
Para el resto de la humanidad La nube es una cinta que puede verse a dos niveles. Por un lado el drama de una mujer viuda, madre de dos hijos y propietaria de una pequeña explotación de saltamontes, que intenta cada día sacar adelante su pequeño negocio con poca suerte y muchos obstáculos. Por otro una inquietante fábula de terror en la que no faltan imágenes perturbadoras. Un cuento moral sobre la ambición que acaba convirtiendo un apocalipsis a pequeña escala, plaga bíblica incluída, cuando su protagonista descubra accidentalmente un siniestro modo de impulsar su negocio.
La nube es una de esas historias que pone al límite a sus personajes, tanto a nivel psicológico como físico, llevándolos a comulgar con tabús inesperados en un primer momento, en un nivel similar a otras cintas del fantástico como Crudo o Mártires. Un terreno resbaladizo que logra hacer creíble un reparto que sabe adaptarse a una historia cuyo punto de arranque nos resulta familiar, y cuyo desarrollo en más de un momento sigue derroteros que podríamos preveer, pero que aún así consigue sorprendernos.
Aunque el cine fantástico nos lleva mucho tiempo acostumbrando al horror con bicho La nube logra regalarnos imágenes de esas que se quedan en la retina del espectador, recordándonos que un ser en principio tan inofensivo como un saltamontes puede convertirse en la proverbial nube de langosta capaz de arrasar cultivos (y en este caso mucho más) y mostrando una interesante vuelta al tema del elemento cotidiano que se torna algo monstruoso. Una opción más que recomendable para los amantes del terror con un punto original sin renunciar a cierto espíritu clásico.
miércoles, 31 de marzo de 2021
EL INFIERNO PUEDE ESPERAR
Entre la saturación de reposiciones de pasiones, romanos en cuádriga, éxodos varios y algún pseudopeplum que se apunta al festival en plena Semana Santa se agradece ese chorro de aire fresco que es el terror de corte religioso. Lejos ya de la época dorada del género y bajo el visto bueno de San Raimi llega Ruega por nosotros, cinta que auna temáticas como la brujería o los exorcismos con una trama sobre el poder de la fe...en ambas direcciones
Presentando una villana que, como marca el epílogo, es pura loba con piel de cordero, con un aspecto que a muchos les recordará a En la oscuridad y unos movimientos espasmódicos herederos del horror japonés la película pasa completamente de esas ambigüedades que tan buenos resultados ha dado en el cine de este corte de películas para dejar claro desde sus primeros minutos que estamos ante un suceso diabólico en toda regla. Siguiendo un espíritu que nos recuerda a diles como Memorias del angel caído, Ruega por nosotros goza de uno de esos arranques que sin ser excesivamente originales logran enganchar ( un periodista venido a menos que, por inventar una historia que se venda, acaba desencadenando una terrible maldición sobre todo un pueblo. Pero si posterior desarrollo, con ese ya habitual abuso de los efectismos (que no ya efectos) de sonido y efectos especiales merman notablemente la sensación de terror y hacen que el resultado quede lejos de esos cuentos moralistas que consiguen helarnos la sangre.
Ruega por nosotros no carece de buenas ideas. Un punto de partida que huye de esa dulcificada visión de las brujas que nos ha dado el cine más reciente, unos actores más que correctos (con un reparto con agradables sorpresas como un Cary Elwes que vuelve al género para ejercer de obispo) y algún momento inquietante aliñan correctamente, pero no nos da la mejor de las ensaladas. Para completistas y aquellos que todavía se dejan arrastrar por el lado oscuro del cine religioso.
Ruega por nosotros ya está en cines de toda España.
lunes, 29 de marzo de 2021
EL GUIRADO PASAJERO
¿Os habéis quedado con ganas de más después de la Cutrecon? A no ser que alguno se acabe de bajar del platillo ( y nunca mejor dicho) la respuesta seguramente es sí. No os preocupéis. Cinecutre, la web madre del evento da un paso más en eso de lo audiovisual y trae webserie: Panabision astral.
sábado, 27 de marzo de 2021
BAJO EL TERROR DEL MONO
No sé si será el instinto primario en todos nosotros pero hay algo catárquico en ver a dos bichos del tamaño de unos grandes almacenes zurrándose entre edificios. Vale que siempre ha habido una tendencia a enfrentar famosos, y no me refiero a los platós en sobremesa que hacen del cotilleo su enseña sino a esos cruces tipo Batman-Superman, Sherlock Holmes-Jack el destripador o Lobezno-Masacre (perdón, Deadpool). Por supuesto, después de sus respectivas últimas entregas, el rey de los simios y el más mítico de los lagartos estaban pidiendo a gritos un festival de bofetadas a lo bestia. Y nunca mejor dicho: aquí está Godzilla vs. Kong.
jueves, 25 de marzo de 2021
GRAN BORRACHO
¿Puede una película partir de la historia de un grupo de amigos que decide experimentar las consecuencias de estar borracho todo el día (horas de trabajo incluidas) no ser una comedia americana chusca? Puede, y no solo eso sino que Otra ronda, candidata y ganadora de numerosos premios internacionales, es obra de Thomas Vinterberg, uno de los padres del Dogma 95.
Protagonizado por un cuarteto de profesores en plena crisis de los 40 que encuentran en este llamativo experimento psicológico una ventana de aire fresco en medio de unas vidas y carreras rutinarias, es una película que sabe crear complicidad tanto entre sus personajes como con el espectador. Una historia que sabe bailar entre géneros, desde la comedia más loca ( impagable aquel momento en el que, con una buena merluza, deciden ir al puerto a intentar pescar el bacalao que les ha encargado la mujer de uno de ellos) al drama, pasando incluso por la crítica política (el montaje sobre como el alcohol afecta a las relaciones internacionales y políticas).
El buen ritmo de su trama, que evoluciona poco a poco de los tanteos con la petaca al auténtico festival con las bebidas espirituosas y la naturalidad de sus actores, incluso cuando más desatados están (ahí está el numerazo musical que se marca Madds Mikkelsen en los últimos minutos) hacen de esta una película que sabe hacer de un elemento tan cotidiano como el alcohol un auténtico catalizador de las emociones humanas, de la alegría a la tristeza, sacando a la luz los deseos más íntimos de sus consumidores para bien y para mal.
Propuesta controvertida que sabe salir airosa cuando sería fácil caer en una crítica furibunda, no optará por el blanco o por el negro, sino que se decantará por un atrayente gris. Otra ronda da para jugoso debate, y no bajo un envoltorio sesudo, sino demostrando ser una película tan entretenida como vitalista.
Otra ronda llega a las pantallas españolas el 9 de abril.












