Translate

domingo, 16 de septiembre de 2018

PACTAR CON EL DE ARRIBA

En un inolvidable monólogo de la tal vez más olvidable Pactar con el diablo el satánico Al Pacino afirmaba que Dios es un bromista al que le gusta observar y que se descojona mientras usa a los seres humanos como marionetas. Matar a Dios quizás no utilice estas mismas palabras pero si parece poner una cosa en claro: Dios se aburre. El pato lo va a pagar una disfuncional familia que intenta celebrar el año nuevo, y de paso puede que toda la humanidad.
Ambientada en nochevieja, en un matiz que nos remite a cintas tan recomendables como la muda La carreta fantasma (en la que según la leyenda el último muerto del año estaba condenado durante todo el siguiente a conducir el vehículo que transporta las almas de los muertos) Matar a Dios es una comedia negrísima con tintes sobrenaturales.
Con una ambientación tan kistch como inquietante (impagable ese payaso de cerámica de la mesilla de noche o esos animales disecados que nos recuerdan a los hobbies de un tal Norman) no renuncia al gore ni a los matices más iconoclastas para contarnos una fábula sobre un puñado de seres rotos elegidos a boleo por el altísimo para una difícil elección que decidirá el destino de todo el género humano. Quizás la cinta no nos da todas las respuestas, seguramente a más de un espectador se le ocurran unas cuantas durante su visionado, pero lo que sí consigue es mantener su interés con un guión que desde el primer momento revela que no hace ningún tipo de concesiones tras el primer encontronazo de un grupo de seres humanos con un Dios inclemente que, aunque se permite una ligerísima ambigüedad, no va a dejar títere sin cabeza, haciéndonos incluso pensar en los mejores momentos del primer Álex de la Iglesia.
Entre sus mayores aciertos la elección de un casting al que no costaría en absoluto imaginar en una versión teatral de esta historia, con una naturalidad pasmosa pasando del drama al surrealismo puro y duro, y entre los que destaca un Emilio Gavira como un Dios atípico pero que va como anillo al dedo a una trama que se torna más disparatada a medida avanza su metraje, y que se suma a un reparto que ya trabajó con los directores de esta cinta en el muy recomendable corto RIP.
Matar a Dios es una original propuesta con un gran punto de partida, y un desenlace que no desmerece de la misma, aunque en su nudo a más de un espectador le puede parecer que el guión pierde rirmo, o que echa de menos algún matiz filosófico. Pero no se puede negar que se agradece su brevedad y un sentido del humor a prueba de bomba no apto para todos los paladares. Una gran elección para los que acudan al cine para no ver lo de siempre...aunque en algún momento nos pueda parecer que sí (la trama de a infidelidad), y una buena recomendación para los completistas del fantástico patrio.

 Matar a Dios llega a las pantallas españolas el 21 de septiembre.

jueves, 13 de septiembre de 2018

CENTAUROS DEL RODEO

Tener en la pantalla una película de vaqueros cuyo director es de origen oriental hace casi inmediatamente que nos acordemos de la oscarizada Brokeback Mountain de Ang Lee, el western protagonizado por dos vaqueros enamorados que consiguió conquistar la pluma de los críticos. Con buenas críticas pero arrastrando mucha menos polémica (y es que todavía hay mucho troglodita suelto por ahí) llega una cinta The rider, de la directora china Chloé Zhao, una cinta igual de sensible pero de muy diferente carácter.
Calificada por muchos como docudrama The rider toma como punto de partida la historia de Brady Jandreu, rebautizado para la pantalla como Brady Blackburn, un jinete profesional que tras un grave accidente quele afecta al cerebro y la movilidad de una de sus manos debe cuestionarse si abandonar el mundo del rodeo o continuar a riesgo de un nuevo accidente que pueda dejarle secuelas aun más graves o incluso poner fin a su vida. La particularidad de esta película es el (gran) trabajo de un equipo de actores no profesionales para contar una historia basada en su propia experiencia vital (escalofriante la historia y actuación de Lane Scott, un joven y temerario domador de toros que tras una caída quedó casi totalmente paralizado y privado del habla), pero esto es una mera curiosidad en una cinta que, con la salvedad de una serie de vídeos que ven los propios protagonistas tablet o televisor mediante, no emplea en ningún momento el lenguaje propio del cine de no ficción.
El resultado es una película terriblemente poética, que sabe sacar el mejor partido de unos apabullantes escenarios en la línea de otros atípicos westerns recientes (como la muy recomendable Comanchería), con toda la magia de las siluetas recortadas sobre el horizonte crepuscular y de las amplias praderas de cielo interminable, así como de unos caballos que desde los primeros minutos se transforman en animales casi míticos, y que gracias a la magia de una hermosa fotografía casi nos llegan tanto a la retina como al sentido del tacto, por imposible que esto pueda parecer.
Entre ellos unos personajes con los que no cuesta empatizar, personas a las que destroza la rutina mientras que la magia del rodeo consigue revitalizarlos hasta límites indescriptibles. En un clima que a muchos recordará a El luchador, la cinta de Darren Aronofski, encontramos a un personaje que se enfrenta a tener que abandonar (aunque el mismo se repite no es algo permanente) algo que no es solo una profesión, o un hobby, sino un estilo de vida (reveladora la visita de sus amigos cuando el drama todavía está reciente). Algo que lleva casi escrito en su ADN, y que no le llama solo por la fama, o la descarga de adrenalina, sino por un vínculo que se nos puede antojar indestructible con el caballo, y que hace que llegue a debatirse entre la vida, su día a día y el de las personas que le quieren e incluso dependen de él (como su hermana autista), y la muerte que puede arrastrar su verdadera naturaleza.
The rider es una película sobre las decisiones difíciles de la vida en un marco tan clásico como indescriptible. Una fábula melancólica que sabe analizar las facetas de un ser humano que no sabe si emprender un nuevo principio o afrontar el final, con una sensibilidad que ya no cuesta identificar con el aroma del western.
The rider llega a las pantallas españolas el 21 de septiembre.

martes, 11 de septiembre de 2018

EN BUSCA DE LA CHICA PERDIDA

Poco a poco, a la Chita callando, el fondo footage se fue adueñando del cine de terror, de modo que ya se ha hecho raro que no haya al menos una película que haga de este recurso su bandera en cualquier festival que se precie...o no. Pero el terror es solo la punta del iceberg.  Películas como Proyecto X o Chronicle han abierto el paso a otros géneros como la comedia o los superhéroes. Y ahora ha llegado la hora del thriller, y sumando a la cámara de toda la vida móvil y portátil...es la hora de Searching .
Una película que tiene su seña de identidad en el plano subjetivo, en primera persona, pantalla de ordenador mediante, que solo abandona brevemente para pasar a cámara de vigilancia o similar, para contar el drama de un padre cuya hija ha desaparecido misteriosamente pero que no está dispuesto a rendirse. Alguna trampilla subjetiva hace, moviendo la cámara por la pantalla del ordenador o introduciendo, en contadas ocasiones eso si, algo de banda sonora, pero la inmersión en lo que ve el protagonista es total.
Searching es una historia de esas de padre coraje a las que ya nos han acostumbrado sagas como Venganza , solo que el protagonista en vez de a los puños o a confidentes de dudosa reputación recurre al cualquier herramienta informática (nivel usuario ojo) posible. Pero a la relativa originalidad de su propuesta (el recurso de la pantalla de ordenador ya lo hemos visto en cintas de terror como Eliminado o Megan os missing ) sabe sumar un guion sólido que consigue mantener el interés del espectador hasta el último minuto, con más de un falso final que no resulta forzado (y no desvelare más) y un desenlace sorprendente.
Se agradece además un buen uso de los recursos humorísticos (el vídeo de la " mejor amiga" de Margot) que contribuye a aligerar un más que adecuado sentido del ritmo que se agradece en una cinta de este género. Por poner un pero la tendencia a explicar bien masticaditas las deducciones de este padre metido a detective, mostrando las referencias concretas cuando más de un espectador ya ha sacado sus conclusiones.
Una trama tan entretenida como absorbente, que sabe sacar lo mejor del recurso del cliffhanger (solo que aquí por culpa de esos tiempos de carga...ay) y que demuestra cómo un género tan clásico como el thriller todavía puede refrescarse.
Searching llega a los cines españoles el 28 de septiembre.

domingo, 9 de septiembre de 2018

LA MUJER DEL ESCRIBIENTE AMERICANO

No conozco Estocolmo, ni planeo visitarla en las próximas semanas, pero ya desde El premio, y más con el aura adquirida por los países del norte gracias a la nueva novela negra parece embutida en un aura proclive al misterio más profundo, de ese rico en espías e incluso en asesinos. Pero si por algo es famosa la ciudad es por los premios Nobel. Sí, esos que nunca le dan a Murakami. Su peso dió pie a la imaginación de Meg Wolitzer para escribir la novela The wife. Añadiendo el explícito calificativo de "buena" para su título en castellano llega su adaptación al cine, La buena esposa, que cerró la pasada edición del Festival de Cine de San Sebastián.
La buena esposa tiene un comienzo sencillo, casi podría calificarse de anodino. Una pareja recibe la maravillosa noticia de que él, el escritor Joe Castleman, acaba de ganar el nobel de literarura. Nervios, alguna lagrimita y una celebración impropia de la edad del matrimonio, saltando sobre la cama como chiquillos. Pero esta cinta, como los buenos guisos se calienta poco a poco, con paciencia y buenos ingredientes, y por supuesto siguiendo la receta que la propia película describe en esta trama sobre escritores: con un ritmo que se amolda a los sentimientos de sus protagonistas y unos personajes que saben transmitir realidad.
Pero la película no es una mera descripción de los preparativos de la ceremonia de los nobel, de los ensayos y las cenas. Ni tampoco de como algo tan importante puede marcar a una pareja madura que parece tener una vida ya hecha, con dos hijos que los adoran, una esperando al primer nieto de la pareja y otro dispuesto a seguir los pasos de su progenitor, sino que por supuesto hay algo que los espectadores (y a excepción de dos de ellos, más uno a medias, los propios personajes, ignoran, y que van a marcar una trama, bifurcada entre pasado y presente, y el resultado, poco a poco, se empieza a antojar demoledor. Y no desvelaré más de una historia que consigue aumentar el interés del espectador a medida avanza, pasando de la calma a la tormenta con escenas tan inquietantemente hermosas como la del discurso de agradecimiento del premio
En La buena esposa hay, como parece esbozar el apellido del matrimonio protagonista, un hombre del castillo, pero la reina, y, como ella misma se define en una brillante línea de diálogo, "la hacedora de reyes", es Glenn Close, una intérprete que sabe transmitir todos los matices a su personaje. Desde un inicial segundo plano al que en muchas ocasiones ella misma intenta retirarse es inevitable ver como se apodera de la función, revelándose una vez más como una actriz de una potencia dramática imposible de contener y regalándonos en los últimos minutos de la cinta un espectacular enfrentamiento con Jonathan Pryce, que a pesar de su buen trabajo en esta película no puede evitar quedar eclipsado por el de su esposa en la ficción, que golpea al espectador en lo más íntimo, y más en tiempos de nuevas reivindicaciones feministas.
Una cinta que, teniendo en cuenta su protagonista, se antoja el reverso tenebroso, por si no lo era bastante la original, de Atracción fatal, revelando los lodos que pueden arrastrar una abnegación, casi podríamos hablar de sumisión, que no por ser autoimpuesta resulta menos forzada. Una interesante reflexión, secreto envenenado mediante, sobre el papel profesional y familiar de la mujer de la mano de una actriz que ya ha coqueteado con el tema en películas como Albert Nobbs, con una trama de esas que consigue que el espectador siga hablando de ella tiempo después de haber abandonado la sala.
La buena esposa llega a los cines españoles el 19 de octubre.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

EL NOMBRE DE LA BRUJA

¿Animación japonesa y brujas? Aunque más de un anime ha tocado el tema (ahí está Negima entre otras) es inevitable que a la mente acuda Nicky, la aprendiz de bruja, la entrañable cinta del estudio Ghibli. Ahora llega el turno de un nuevo estudio, Ponoc, fundado por antiguos trabajadores de la mítica compañía en 2015, y nos regala una nueva joven hechicera con escoba, gato negro y una aventura que contar en Mary y la flor de la bruja.
Resulta inevitable ver reflejado en el espejo de Ghibli el primer de este nuevo estudio. Desde su arranque hace gala de una animación sencillamente espectacular en una escena que puede resultar tan complicada como una persecución aérea (sí, no hace falta recordar la obsesión de Miyazaki por los elementos voladores en su cinematografía...se hace rara la ausencia de una escena en la que algún personaje vuele sea gracias a la magia, sea gracias a la tecnología. Ponoc se revela ya como más que un alumno aventajado en esta disciplina). A nivel visual se trata de una cinta sencillamente brillante, con un buen diseño de personajes y entornos, que consigue sacar lo mejor de sí tanto en los elementos más costumbristas como aquellos que pertenecen al mundo de la mágica universidad de Endor, en la que se desarrolla buena parte de la trama, creando todo un universo tan luminoso y original como imaginativo. Por poner un único pero podríamos decir que resultaría difícil distinguir el resultado de la omnipresente Ghibli, con el que comparte un imaginario visual común (algo que creo en el fondo es inevitable...el director de esta cinta, Hiromasha Yonebayashi, tamién lo es de la todavía reciente El recuerdo de Marnie y de Arrietty y el mundo de los diminutos), pero aun siendo obra de un grupo de profesionales más que experimentados esta constituye su carta de presentación para el gran público, y a este nivel demuestra con creces el valor de una animación tradicional, con escenas de tal complicación como aquella en la que comparten pantalla más animale que los del arca de Noé, que a pesar de la omnipresencia del 3-D siempre está dispuesta a presentar batalla.
Bajo este brillantísimo envoltorio encontramos un cuento tal vez más infantil que otros frutos japoneses (y ya no hablo solo de Ghibli sino de joyas como Your name o En este lugar del mundo), con una premisa que nos sonará tan familiar como la de una niña recién instalada en la casa de su tía abuela (pero huérfana no, ojo...desde casi el principio se señala que sus padres llegarán más adelante) que gracias a un misterioso felino y una extraña planta descubrirá todo un mundo mágico habitado por unos estrafalarios magos que parece ocultar más de un secreto. Una historia sencilla con un ligero aire de Harry Potter (y no solo porque la protagonista sea una -involuntaria- bruja, sino por todo el microcosmos universitario que presenta) que quizás más de uno quiera ver como un ligero guiño a la inmensa El viaje de Chihiro, pero que aquí queda como un más que entretenido pero insustancial relato (si bien tiene algo de viaje iniciático no encontraremos ninguno de los traumas de otras heroina del anime), con unos personajes a los que sentaría bien un poco más de profundidad y una historia que, de no ser algo bastante infrecuente, casi se nos puede antojar una presentación de cara a una secuela.
Mary y la flor de la bruja es una película hermosa, de esas que se agradece ver en pantalla grande, pero con una historia que parece más enfocada a los espectadores más jóvenes que al consumidor habitual de manga y anime (y no lo digo solo por la ausencia total de elementos sexuales o excesivamente violentos. Clásicos como Mi vecino Totoro demuestran que no es necesario, pero hay una parte oscura de la trama que da para un desarrollo más adulto). Una fábula hecha con mimo que, aunque posiblemente no sacie del todo el paladar del espectador deja con ganas de mucho, mucho má. Solo Ponoc tiene la última palabra.
 

 Mary y la flor de la bruja llega a las pantallas españolas el 7 de septiembre



martes, 4 de septiembre de 2018

NOCTURNEANDO A LAS PUERTAS 2018

Aunque todavía queda mes y medio largo (o al menos se hace largo) para el Nocturna de este año, ya el VI Festival de Cine Fantástico de Madrid, que tendrá lugar del 23 al 27 de octubre, los primeros caramelos envenenados empiezan a llegan para ponernos los dientes largos. Una programación que llega calentita y pre-Halloween, cuyo contenido total será desvelado a principios de octubre pero de la que ya podemos conocer algunas pinceladas.
A la confirmación de la presencia de Don Mancini con la proyección de Muñeco diabólico se unen en la sección Dark visions Vuelven y St. Agatha, mientras que en la sección oficial a concurso podremos disfrutar de Ghostland, Piercing, Summer of 84 y Aterrados.
 Una clarísima apuesta por el terror, con nombres tan conocidos por el aficionado como Pascal Laugier, director de Martyrs, con su nueva cinta Ghostland, una pesadilla con un giro sorprendente y una inquietante ambientación,  Darren Lynn Bousman, director de tres entregas de Saw, con St. Agatha, que se presenta por primera vez en un festival, o el regreso de los directores de la muy recomendable Turbo Kid con la cinta de psicópatas Summer of 84.
Tampoco queda en el tintero la aportación hispana, con la argentina Aterrados, cuyo inquietante cartel es ya una magnífica carta de presentación, la mejicana Vuelven (Tigers are not afraid), candidata a numerosos premios o la presencia de la española Laia Costa en la macabra Piercing.
Seis películas muy distintas que llegan para satisfacer la sed de sangre de los aficionados del fantástico y a las que, en breve, se sumarán el resto de confirmaciones tanto de largos como de cortometrajes y actividades paralelas.
Queda poco...ya podemos empezar a contar los días

lunes, 3 de septiembre de 2018

CALMA EN LAS VELAS

De todos los géneros es probablemente la aventura el que más y más rápidamente se ha dejado contaminar por el fantástico. Guerreros, seres fabulosos e increíbles decorados nacidos de un ordenador nos hacen a menudo olvidar que la gesta puede, como la verdad, estar ahi fuera. De tal espíritu y una historia real nace Un océano entre nosotros.
Un océano entre nosotros es, en el sentido más homérico del término, la odisea de un soñador. Un hombre que, sin ser deportista de élite ni millonario aficionado a los yates, se propone participar (y ganar) una regata cuyo objetivo es dar la vuelta al mundo sin escalas. Un aventurero como los de antes, de esos con más habilidades que recursos propiamente dichos pero con una tenacidad a prueba de bomba.
Encarnado por un Colín Firth que demuestra una vez más ser un intérprete de raza que puede dar a su personaje todos los matices, de la ilusión a la propia locura a su particular Penélope, que será durante la práctica totalidad de la función la sufridora en casa, da vida la también ganadora del Óscar Rachel Weisz, en un tándem que nos muestra todas las caras de una aventura que, aunque pueda parecerlo en los primeros momentos de la cinta, no vive solo de la ilusión.
Una película que sabe moverse con agilidad entre tierra y mar, entre la fatalidad y la esperanza, consiguiendo que durante toda la trama el espectador quede espectante de un deus ex machina aunque una serie de pequeños milagros parezcan sucederse ( el desenlace por supuesto aquí no lo revelaremos) y que nos regala escenas tan hermosas como la despedida en el barco o el espejismo del caballo.
Un auténtico viaje en el que descubrimos como un británico de punta en blanco seguro de sí mismo poco a poco se convierte en su pálida sombra, descubriendo poco a poco como un loco sueño puede arrebatarle todo lo que tenía, y que podía parecerle menor ante la grandeza del sueño. Una hermosa y triste fábula sobre el poder de los deseos y como puede el destino jugar con nosotros al intentar hacerlos realidad.
Un océano entre nosotros llega a las pantallas españolas el 7 de septiembre.