Existen acontecimientos, fastos, que nos ponen en sintonía con nosotros y con el niño que llevamos dentro. Como no me canso de repetir, al menos esta semana, mi reciente visita al Festival de Sitges (que tanto disfruté) causó un conflicto de fechas (presentación de Manual de superviviencia para cinéfagos...bueno, bonito y barato, ya tardan en adquirirlo) que provocó que me perdiera uno de ellos, en concreto el apoteósico estreno de Empusa, la película póstuma de Paul Naschy. Por ello hoy hacemos una pausa (otra) para resarciros y destripar esta increíble obra audiovisual
Misterios arcanos, seres de ultratumba y miedos de esos que subyacen en lo más íntimo del alma humana...de todo eso habla la cinta, y más...el asunto es que temas tan profundos se adornan con diálogos sonrrojantes, vampiros novatos y deprimidos, desnudos gratuitos, looks irrepetibles (el asombroso arte de la peluca o las vampiras ataviadas con camisolas semitransparentes de esas de ir a la playa), émulos de Van Helsing (muérete de envidia Hugh Jackman), zombies al más puro estilo Un hombre lobo americano en Londres y fauna local desatada ( o eso afirman sus protagonistas)...con lo que ello conlleva.
Nos encontramos ante la historia de un erudito del ocultismo (algo que no dejan de recordarnos durante toda la cinta, incluso personas que le acaban de conocer, que se toman casi de inmediato unas confianzas...) encarnado por Naschy y un marino al que da vida el siempre excelente Antonio Mayans que, en uno de sus paseos por la costa, se encuentran una mano cercenada y en lugar de avisar a la autoridad competente el primero decide llevársela a casa, a lo que seguirá la aparición de una serie de cadáveres y un comportamiento extraño por parte de las gaviotas, señales de que una amenaza sobrenatural se cierne sobre el pueblo, en forma de las terriibles vampiras conocidas como empusas, cuya lucha interna por el poder dejará un rastro de locura y muerte. Sí, así escrito sobre el papel suena bastante épico, pero los diálogos descacharrantes aun involuntariamente (alguno no desentonaría en un buen sainete como la historia de la antepasada del millonario asesinado), las bizarras transiciones, el maquillaje (más que decente pero con curiosos elementos fulcianos como la lombriz pendiente de la mejilla) convierten esta pieza en una obra maestra del humor bufo pero que se revela realizada con un cariño inusitado por el género así como nos permite disfrutar aparte de la labor de Naschy y Mayans de la de una serie de rostros conocidos como Saturnino García, el inolvidable Justino. Y para el recuerdo las profundas reflexiones sobre el papel de la ley...inenarrable Una película de esas que te hacen disfrutar a unos niveles que Hollywood nunca llegó a pisar, y como pieza inusitada no se le puede dar una calificación típica, así que les dejamos con un dibujo de Naschy tal como se arregla antes de lanzarse a la caza del vampiro.
Muy, muy divertida, para ver en grupo y cuando más grande, mejor.
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viernes, 17 de octubre de 2014
jueves, 16 de octubre de 2014
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¿Cuando un culebrón de tarde se convierte en una pequeña joya? Una de las posibles respuestas es, sin duda, cuando lo dirige David Fincher, director de un buen puñado de películas de culto (y por cuyo trabajo no deja de crecer mi admiración) y su nombre hoy es Perdida.
Con un inicio de esos tópicos a más no poder (un hombre llega a su casa y descubre que su esposa ha desaparecido con rastro de violencia) la cinta empieza poco a poco a mostrarnos que no es una película como el resto...al menos en esta vertiente, entrelazando desde un primer momento esta rrama principal con la del relato del pasado de la pareja protagonista desde que se conocieron, a la que rodea un aura casi de fábula que se vuelve pesadilla. Aunque la verdad hasta aquí nada nuevo...¿verdad?. La cosa cambia notablemente un tercio después, no porque lo que nos hayan contado hasta el momento sea radicalmente falso sino porque nuestra visión de los personajes no se correponde a la real, ya que la historia está jugando con nosotros como los personajes lo hacen entre ellos mismo, en una cinta en la que nada es lo que parece...y es que aunque podamos habernos olido algo tendremos que dar unos pasos atrás para apreciar el cuadro en su totalidad.
Nos encontramos nuevamente ante una de esas películas de Fincher que se enrosca sobre sí misma cual juguetón ouroboros (de hecho la primera y última escena son la misma, pero cuando acabe nuestra percepción no lo será) y nos lleva por un asombroso viaje cuyas sorpresas aumentan a medida nos acercamos al final, con unos personajes tan bien caracterizados (y muy bien interpretados, hasta sacando un gran partido de un Ben Affleck que no es particular santo de mi devoción, un Neil Ptrick Harris siempre estupendo pero con un aura oscura que le sienta de maraviilla y una Rosamunde Pike cuyo papel va a quedarse en nuestra psique mucho, pero que mucho tiempo) que, aunque en el fondo sepamos hacia donde se dirigen conscientemente no queremos reconocer que vaya a ser así, sorprendiéndonos continuamente. Sí, Fincher ya no se regodea en excesivos juegos de cámara, efectos especiales apabullantes (alguna miguita queda como la escena en que Amy imagina su suicidio o la escena del paseo bajo el azúcar) o ambientaciones sórdidas, casi en lo que podría ser en algunos momentos un reverso benévolo de Zodiac pero nos da una película que sabe conbinar drama, comedia (la escena de los ositos de goma, algunos programas televisivos), suspense y hasta gore, de la mano de unos personajes que son, en mayor o menor medida, auténticos manipuladores y víctimas unos de otros (Amy de la perfeccionista visión de sus propios padres, Nick del plan de Amy...), lo que, a pesar de no hacerlos en ningún momento especialmente simpáticos (hasta el personaje más "blanco" en primera instancia, la hermana de Nick, brilla por su carácter borde), genera una rara empatía con el espectador involucrándole profundamente hasta su pasmosa resolución. Es difícil ahondar más sin entrar en uno de los muchos spoilers posibles, y es que esta es una película de esas de las que sale uno hablando de la sala.
Para fans y no fans de Fincher, una historia sencilla que sin darnos cuenta se torna muy complicada...para nuestro disfrute y más.
Con un inicio de esos tópicos a más no poder (un hombre llega a su casa y descubre que su esposa ha desaparecido con rastro de violencia) la cinta empieza poco a poco a mostrarnos que no es una película como el resto...al menos en esta vertiente, entrelazando desde un primer momento esta rrama principal con la del relato del pasado de la pareja protagonista desde que se conocieron, a la que rodea un aura casi de fábula que se vuelve pesadilla. Aunque la verdad hasta aquí nada nuevo...¿verdad?. La cosa cambia notablemente un tercio después, no porque lo que nos hayan contado hasta el momento sea radicalmente falso sino porque nuestra visión de los personajes no se correponde a la real, ya que la historia está jugando con nosotros como los personajes lo hacen entre ellos mismo, en una cinta en la que nada es lo que parece...y es que aunque podamos habernos olido algo tendremos que dar unos pasos atrás para apreciar el cuadro en su totalidad.
Nos encontramos nuevamente ante una de esas películas de Fincher que se enrosca sobre sí misma cual juguetón ouroboros (de hecho la primera y última escena son la misma, pero cuando acabe nuestra percepción no lo será) y nos lleva por un asombroso viaje cuyas sorpresas aumentan a medida nos acercamos al final, con unos personajes tan bien caracterizados (y muy bien interpretados, hasta sacando un gran partido de un Ben Affleck que no es particular santo de mi devoción, un Neil Ptrick Harris siempre estupendo pero con un aura oscura que le sienta de maraviilla y una Rosamunde Pike cuyo papel va a quedarse en nuestra psique mucho, pero que mucho tiempo) que, aunque en el fondo sepamos hacia donde se dirigen conscientemente no queremos reconocer que vaya a ser así, sorprendiéndonos continuamente. Sí, Fincher ya no se regodea en excesivos juegos de cámara, efectos especiales apabullantes (alguna miguita queda como la escena en que Amy imagina su suicidio o la escena del paseo bajo el azúcar) o ambientaciones sórdidas, casi en lo que podría ser en algunos momentos un reverso benévolo de Zodiac pero nos da una película que sabe conbinar drama, comedia (la escena de los ositos de goma, algunos programas televisivos), suspense y hasta gore, de la mano de unos personajes que son, en mayor o menor medida, auténticos manipuladores y víctimas unos de otros (Amy de la perfeccionista visión de sus propios padres, Nick del plan de Amy...), lo que, a pesar de no hacerlos en ningún momento especialmente simpáticos (hasta el personaje más "blanco" en primera instancia, la hermana de Nick, brilla por su carácter borde), genera una rara empatía con el espectador involucrándole profundamente hasta su pasmosa resolución. Es difícil ahondar más sin entrar en uno de los muchos spoilers posibles, y es que esta es una película de esas de las que sale uno hablando de la sala.
Para fans y no fans de Fincher, una historia sencilla que sin darnos cuenta se torna muy complicada...para nuestro disfrute y más.
miércoles, 15 de octubre de 2014
SITGEANDO (II)
Hay gente que siempre consigue lo que quiere: tal es el caso de Annabelle, que logró que ayer hiciéramos una pausa en nuestro periplo sitgesiano y hablásemos exclusuvamente de ella, aunque fuese para mal. Hoy volvemos al camino, y por eso hoy tocan las cintas del tercer día en Sitges.
El día comenzó con la resaca del cine basura en forma de sesión matinal. Cinéfilos y cinéfagos se alzaban de sus lechos para ver una de las películas más esperadas, la nueva obra de los autores de esa agradable sorpresa que fue You're next y con un título que hasta rima con su predecesora: The guest.
Con un comienzo más de culebrón de tarde que otra cosa (la llegada de un compañero de armas de su su difunto vástago militar a un típico hogar americano de esos con papá, mamá, hija mayor rebelde e hijo adolescente de esos a los que les pegan en el instituto) la película experimenta un continuo crescendo en inquietud, profundidad, humor negro y sobre todo diversión hasta un final apoteósico que nos remite al mejor viaje por el pasaje del terror (literalmente, ambientación incluida), a lo que sin duda contribuye especialmente la interpretación de Dan Stevens en el que es un auténtico papel bombón (en todas sus vertientes, impagable el momento ducha) y un gran uso del sonido. Con algún momentillo tópico que se ve venir (si te regalan un cuchillo todos sabemos lo que pasa) pero increible, auténtica diversión.
Tras la sesión y el increible descubrimiento de que en Sitges casi todos los comercios cercanos a las sedes de Retiro y Prado se engalanan cual Halloween con esqueletos, telarañas y muchas referencias cinéfilas, ganándose un buen puñado de instantáneas, llegó el turno de disfrutar con mayúsculas de una de las grandes del certamen, Dead snow 2. Red vs dead.
Pura diversión, todo lo que se nos escatimó en la primera (muy simpática pero un tanto lejos de lo que esperábamos de unos zombies nazies) se nos da aquí con creces. Ideas geniales como el transplante de brazo zombie (con asesisnatos involuntarios a gogó) o el ataque al museo bélico son una pequeña muestra de una cinta que puede ir del gore más impresionante (esos ataques literalmente a martillazo limpio) al chiste más tonto (camuflarse haciendo la estatua humana con disfraz de nazi para más inri), pasando por la lógica más descabellada (acudir al ememigo natural de los nazis para acabar con ellos) y gracias a su buen ritmo e inteligente guión todo funciona (hasta algún momento al que se le pondría poner algún pero como las contribuciones del autodenominado "Zombie squad" que sin embazrgo tiene alguna perla como su chascarrillo sobre las armas en Noruega), y nos deja una de las más grandes de este festival. Imprescindible, pero imprescindible de verdad.
Y aunque el día terminó la noche era joven...era el turno de uno de los famosos maratones de Sitges. La cosa comenzaría con The editor
Parodia chusca, pero muy chusca (una miguita más y se llama Edita como puedas) del género giallo la cinta nos cuenta la historia de un montador de cine que perdió sus dedos de modo harto bizarro y se ve inmerso en una extraña serie de asesinatos. Con algún chiste más o menos gracioso que luego se repetirá hasta la nausea (esos desnudos gratuitos) el film pierde fuelle a pasos agigantados hasta llegar a una resolución más allá del tiempo y el espacio. Para el recuerdo los micropapeles de Laurence R Harvey (alias el tipejo raro de El ciempiés humano 2) como sacerdote o la neumática Paz de la Huerta. Una curiosidad que por suerte no se toma demasiado en serio a si misma..
Y antes del amanecer llegó Julia
Rape and revenge chichinabesco la cinta empieza con un punto interesante, obviando tanto rape como revenge, pero posteriormente pasará a meternos ambos con calzador, regodeándose en una serie de flashbacks cuyo remate será una quirúrgica venganza. Con más voluntad que otra cosa se nota una intencionalidad de innovación a través de su curioso principio y la inclusión de la "secta" que adopta a la protagonista pero no acaba de despegar, sumando la traca del pasado de su lider...y el tópico cuando más vengativa más pinta de zorrón llega para quedarse...y para olvidarlo. Mejor desempolvar I spit on your grave en cualquiera de sus versiones, doble puntuación si es la antigua.
Y con esto comenzó el cuarto día, y todavía no había visto todo...
El día comenzó con la resaca del cine basura en forma de sesión matinal. Cinéfilos y cinéfagos se alzaban de sus lechos para ver una de las películas más esperadas, la nueva obra de los autores de esa agradable sorpresa que fue You're next y con un título que hasta rima con su predecesora: The guest.
Con un comienzo más de culebrón de tarde que otra cosa (la llegada de un compañero de armas de su su difunto vástago militar a un típico hogar americano de esos con papá, mamá, hija mayor rebelde e hijo adolescente de esos a los que les pegan en el instituto) la película experimenta un continuo crescendo en inquietud, profundidad, humor negro y sobre todo diversión hasta un final apoteósico que nos remite al mejor viaje por el pasaje del terror (literalmente, ambientación incluida), a lo que sin duda contribuye especialmente la interpretación de Dan Stevens en el que es un auténtico papel bombón (en todas sus vertientes, impagable el momento ducha) y un gran uso del sonido. Con algún momentillo tópico que se ve venir (si te regalan un cuchillo todos sabemos lo que pasa) pero increible, auténtica diversión.
Tras la sesión y el increible descubrimiento de que en Sitges casi todos los comercios cercanos a las sedes de Retiro y Prado se engalanan cual Halloween con esqueletos, telarañas y muchas referencias cinéfilas, ganándose un buen puñado de instantáneas, llegó el turno de disfrutar con mayúsculas de una de las grandes del certamen, Dead snow 2. Red vs dead.
Pura diversión, todo lo que se nos escatimó en la primera (muy simpática pero un tanto lejos de lo que esperábamos de unos zombies nazies) se nos da aquí con creces. Ideas geniales como el transplante de brazo zombie (con asesisnatos involuntarios a gogó) o el ataque al museo bélico son una pequeña muestra de una cinta que puede ir del gore más impresionante (esos ataques literalmente a martillazo limpio) al chiste más tonto (camuflarse haciendo la estatua humana con disfraz de nazi para más inri), pasando por la lógica más descabellada (acudir al ememigo natural de los nazis para acabar con ellos) y gracias a su buen ritmo e inteligente guión todo funciona (hasta algún momento al que se le pondría poner algún pero como las contribuciones del autodenominado "Zombie squad" que sin embazrgo tiene alguna perla como su chascarrillo sobre las armas en Noruega), y nos deja una de las más grandes de este festival. Imprescindible, pero imprescindible de verdad.
Y aunque el día terminó la noche era joven...era el turno de uno de los famosos maratones de Sitges. La cosa comenzaría con The editor
Parodia chusca, pero muy chusca (una miguita más y se llama Edita como puedas) del género giallo la cinta nos cuenta la historia de un montador de cine que perdió sus dedos de modo harto bizarro y se ve inmerso en una extraña serie de asesinatos. Con algún chiste más o menos gracioso que luego se repetirá hasta la nausea (esos desnudos gratuitos) el film pierde fuelle a pasos agigantados hasta llegar a una resolución más allá del tiempo y el espacio. Para el recuerdo los micropapeles de Laurence R Harvey (alias el tipejo raro de El ciempiés humano 2) como sacerdote o la neumática Paz de la Huerta. Una curiosidad que por suerte no se toma demasiado en serio a si misma..
Después llegaría la más interesante de esta sesión pero sin pasarnos...Starry eyes
Curioso híbrido entre Ha nacido una estrella y La semilla del diablo nos cuenta la historia de una camarera aspirante a actriz que, harta de su vida, hará lo que sea para triunfar tras encontrarse con una productora bastante peculiar. Con algún buen momento y un fin de fiesta de esos que salpican las paredes la cinta acude ocasionalmente al tópico pero sin dejar nunca un aire inquitante que le sienta muy bien. Lo mejor sin duda una protagonista que sabe...reinventarse a sí misma.Y antes del amanecer llegó Julia
Rape and revenge chichinabesco la cinta empieza con un punto interesante, obviando tanto rape como revenge, pero posteriormente pasará a meternos ambos con calzador, regodeándose en una serie de flashbacks cuyo remate será una quirúrgica venganza. Con más voluntad que otra cosa se nota una intencionalidad de innovación a través de su curioso principio y la inclusión de la "secta" que adopta a la protagonista pero no acaba de despegar, sumando la traca del pasado de su lider...y el tópico cuando más vengativa más pinta de zorrón llega para quedarse...y para olvidarlo. Mejor desempolvar I spit on your grave en cualquiera de sus versiones, doble puntuación si es la antigua.
Y con esto comenzó el cuarto día, y todavía no había visto todo...
(CONTINUARÁ)
martes, 14 de octubre de 2014
QUECAS PARA ADULTOS
Ayer, como sólo nos dió tiempo a hablar de los dos primeros días, no pudimos hablar de alguien muy especial que conocimos en Sitges, de una estrella como las de antes. Larga melena pelirroja, ojos brillante y sonrisa imborrable. Y vistiendo de largo como en los grandes estrenos. Sí, hablo de Annabelle, la muñeca amiga de los niños que luego les hace la cosqui a sus padres. Y sí, en contra a mi costumbre tengo pruebas para demostrarlo, pero no las enseñaré por aquí por no romper la primera regla del Monigotorium: "en el Monigotorium solo se usan monigotes" ( sí, aquí también tenemos nuestras reglas, si el club de la lucha pueden ¿por qué no nosotros?). Pero por cuestiones de tiempo y desplazamiento solo a la vuelta del certamen he podido disfrutar, por llamarlo de algún modo, de este spin-off-precuela de The conjuring. Por eso hoy hacemos una pausa en nuestra crónica de Sitges y hoy hablamos de Annabelle.
La primera vez que se proyectó The conjuring en el primer Nocturna a todo se nos heló la sangre. Apenas un breve diálogo entre cinco personas empezaba a provocarnos inquietud en la primera de otras muchas escenas que poco a poco nos irían metiendo el miedo en el cuerpo en la que sería una de las grandes películas de terror del pasado año. Y en esa escena conocimos a Annabelle, la inquietante muñeca que nos dejaría un recuerdo inolvidable. Para nuestra desgracia esa escena de apenas unos minutos da infinitamente más miedo que esa media hora que nos cuenta la historia de nuestra Annabelle. Olviden el piso de enfermeras, damos un paso atrás. La cinta cuenta la historia de una parejita feliz que espera su primer hijo y vive en una de esas urbanizaciones de casitas gemelas tan tanquilas que ni echan la llave (eso sí andamos en el crepúsculo de los sesenta). Y por supuesto pasa lo que tenía que pasar: una pareja de hippies satanistas (literal) se cargan a los vecinos y después les ataca, y oh, casualidad de las casualidades, antes de ser abatidos por la policía lz mujer antes de expirar mancha con su sangre la mejilla de una de las muñecas que adornan el cuarto del futuro retoño de los protagonistas...y sí, que listos sois que lo habéis adivinado: esta muñeca es Annabelle (que en realidad nunca llega a tener un nombre, sino que es el de la difunta hippy, para más inri hija de los vecinos). Buen punto que la explicación de que la muñeca sea como es...es decir, que no se la comprarías a un niño ni loco, porque aquí se ve que en realidad es un objeto de coleccionista, una pieza vintageparte de un juego, pero después ya solo nos queda la lista de despropósitos en la que se transmuta la película. Sí, asistan a las peripecias de la mujer a la que recomiendan reposo absoluto que no sabe estarse quieta, a la interminable sucesión de escenas en las que una radio o cualquier otro electrodoméstico se ponen en marcha solo, a tópicos sin fin del cine satánico, a la copia literal de sustos de The conjuring (esa cera roja con pintadas en el techo), a sustos de esos que ves venir desde hace media hora (y no porque se tomen un ritmo pausado sino porque parecen sacados del manual "como acojonar en una horror movie", como cuando la madre mete la mano en el cochecito inquietante del sótano y...pues eso, o calcos de planos de Muñeco diabólico) y sobre todo a esos pequeños detalles que parecen hacer de esta película una coña a costa de la semilla del diablo y la vida real de su director (hippies asesinos, embarazadas inquietas, el propio edificio de apartamentos en los que se desarrolla la acción o el hecho de que la protagonista se llame Mía-y de traca le pone a su hija Lía, en plan de ir los nombres a juego-). Y es una pena, que la cosa prometía...pero el mal ritmo y las situaciones absurdas (tiro la muñeca y aparece donde no esperaba, pero no pasa nada, será normal) terminan de hundir una cinta en la que encima no sale tanto nuestra querida muñequita como quisiéramos. Para muy, muy fans de los muñecos diabólicos y el cine de sataneces.
A ver que sigue saliendo de las cenizas de The conjuring ahora que el señor Wan dice que abandona el género...si es como Annabelle mejor que se ahorren el esfuerzo...y fíjate que yo tenía ganas de verla.
La primera vez que se proyectó The conjuring en el primer Nocturna a todo se nos heló la sangre. Apenas un breve diálogo entre cinco personas empezaba a provocarnos inquietud en la primera de otras muchas escenas que poco a poco nos irían metiendo el miedo en el cuerpo en la que sería una de las grandes películas de terror del pasado año. Y en esa escena conocimos a Annabelle, la inquietante muñeca que nos dejaría un recuerdo inolvidable. Para nuestra desgracia esa escena de apenas unos minutos da infinitamente más miedo que esa media hora que nos cuenta la historia de nuestra Annabelle. Olviden el piso de enfermeras, damos un paso atrás. La cinta cuenta la historia de una parejita feliz que espera su primer hijo y vive en una de esas urbanizaciones de casitas gemelas tan tanquilas que ni echan la llave (eso sí andamos en el crepúsculo de los sesenta). Y por supuesto pasa lo que tenía que pasar: una pareja de hippies satanistas (literal) se cargan a los vecinos y después les ataca, y oh, casualidad de las casualidades, antes de ser abatidos por la policía lz mujer antes de expirar mancha con su sangre la mejilla de una de las muñecas que adornan el cuarto del futuro retoño de los protagonistas...y sí, que listos sois que lo habéis adivinado: esta muñeca es Annabelle (que en realidad nunca llega a tener un nombre, sino que es el de la difunta hippy, para más inri hija de los vecinos). Buen punto que la explicación de que la muñeca sea como es...es decir, que no se la comprarías a un niño ni loco, porque aquí se ve que en realidad es un objeto de coleccionista, una pieza vintageparte de un juego, pero después ya solo nos queda la lista de despropósitos en la que se transmuta la película. Sí, asistan a las peripecias de la mujer a la que recomiendan reposo absoluto que no sabe estarse quieta, a la interminable sucesión de escenas en las que una radio o cualquier otro electrodoméstico se ponen en marcha solo, a tópicos sin fin del cine satánico, a la copia literal de sustos de The conjuring (esa cera roja con pintadas en el techo), a sustos de esos que ves venir desde hace media hora (y no porque se tomen un ritmo pausado sino porque parecen sacados del manual "como acojonar en una horror movie", como cuando la madre mete la mano en el cochecito inquietante del sótano y...pues eso, o calcos de planos de Muñeco diabólico) y sobre todo a esos pequeños detalles que parecen hacer de esta película una coña a costa de la semilla del diablo y la vida real de su director (hippies asesinos, embarazadas inquietas, el propio edificio de apartamentos en los que se desarrolla la acción o el hecho de que la protagonista se llame Mía-y de traca le pone a su hija Lía, en plan de ir los nombres a juego-). Y es una pena, que la cosa prometía...pero el mal ritmo y las situaciones absurdas (tiro la muñeca y aparece donde no esperaba, pero no pasa nada, será normal) terminan de hundir una cinta en la que encima no sale tanto nuestra querida muñequita como quisiéramos. Para muy, muy fans de los muñecos diabólicos y el cine de sataneces.
A ver que sigue saliendo de las cenizas de The conjuring ahora que el señor Wan dice que abandona el género...si es como Annabelle mejor que se ahorren el esfuerzo...y fíjate que yo tenía ganas de verla.
lunes, 13 de octubre de 2014
SITGEANDO (I)
Decíamos ayer...entre la locura y el alboroto que nos pirábamos a Sitges, y en consecuencia este, vuestro Monigotorium, ha permanecido una semanica larga criando hermosas telarañas y durmiendo el sueño de los justos. Pero por eso, como buen lunes de rigor, amanecemos con fuerzas renovadas para contaros, a aquellos que no pudistéis estar pero también a aquellos que si estuvistéis pero indudablemente hicistéis otras cosas, la irrepetible y apocalíptica primera crónica monigotista del magno festival de Sitges (y sin acreditar, ojo).
Tras un misterioso viaje internacional en AVE, instalación, compra pertinente de vituallas y desfases varios, en un lugar indómito y hostil que no concocíamos, el primer encuentro con el mítico festival tuvo lugar en la sede más grande del mismo, en el auditorium del hotel Meliá, tras una cola aburridísima con una de esas rascas que raramente se repiten en un Sitges en el que, a pesar de ser octubre, hace más calorcillo que otra cosa. Era el momento de ver una cinta que nacía bajo la etiqueta del morbo, Under the skin, más conocida como la película en la que Scarlett Johansson sale en porras.
Y el fin del sábado llegó con una de esas imprescindibles sesiones de Cine Basura de la mano de Viruete, Fox y, en esta ocasión, el dibujante (entre otras cosas) Manuel Bartual.
Tan divertidos como siempre nos introdujeron en el universo de Zombi 3, inenarrable cinta de estallido zombie con científicos, militares y toda la pesca (nueva forma de contagio zombie...a través de un empujón...sí, sí) de esas que pueden provocar un coma cerebral en el caso de tomársela en serio, cosa que por suerte no ocurrió, y más con la buena sarta de chascarrillos del trío maravilla. Si nunca habéis podido acudir a una sesión de estas no sabéis lo que os estáis perdiendo. Y no, esto no se puede valorar.
Y con esto concluyó el segundo día...muchos peliculones aguardaban...y muchos petardos también, pero la cosa prometía...
Tras un misterioso viaje internacional en AVE, instalación, compra pertinente de vituallas y desfases varios, en un lugar indómito y hostil que no concocíamos, el primer encuentro con el mítico festival tuvo lugar en la sede más grande del mismo, en el auditorium del hotel Meliá, tras una cola aburridísima con una de esas rascas que raramente se repiten en un Sitges en el que, a pesar de ser octubre, hace más calorcillo que otra cosa. Era el momento de ver una cinta que nacía bajo la etiqueta del morbo, Under the skin, más conocida como la película en la que Scarlett Johansson sale en porras.
Repetitivo peñazo de proporciones épicas el film nos cuenta la historia de una alienígena devorahombres que, en lugar de violarlos y mutilarlos asquerosamente al estilo Species se limita a hacerlos caer en el pozo del olvido, metáfora que me permito usar en lugar de hacer spoilers concretos, los que la hayan visto sabrán por qué...eso sí estética muy cuidada, planos asombrosos y una música que sabe crear un clima notablemente inquietante así como un fin bien encauzado que le da un buen broche de oro a la cinta. Para superfans de la Johansson o necesitados de una cura para el insomnio.
La noche siguió con Cub, relato de alegres campistas que se enfrentan a lo desconocido, aunque en lugar de ser un grupo de hormonados adolescentes se trata de una dichadachera horda de Boy Scouts.
Tras la priemra persecución y sustaco de rigor, cuya relación con el resto de la cinta comprobaremos al final de la película el film nos cuenta como un grupo de monitores se inventan una historia de terror para animar un campamento de niños, sin saber, como nos temíamos que el bosque oculta sus propios terrores. Con buen ritmo, un puntito gore y escenas muy inquietantes (y es que la naturaleza da para mucho en cuestión de terror) la película adopta un prisma muy original, huyendo del psichokiller prototípico que podíamos preveer y optando por un mundo casi híbrido de El labertinto del fauno y The cabin in the woods, si bien no nos dan excesivas explicaciones, por no decir ninguna, de los raros sucesos que tienen lugar. Una película a descubrir, y de aperitivo vino el director y todo, que señaló algúna relación autobiográfica con la cinta, aunque no con los elementos más sangrientos, claro está, y que ha acabado llevándose el galardón a la mejor dirección.
Corría ya la madrugada...y la vuelta al festival fue a primera hora de la tarde en forma de la presentación del maravilloso volumen profusamente ilustrado Manual de supervivencia para cinéfagos, cuya portada y chistes malos ha perpetrado aquí vuestra servidora Peñuelas. Con el espacio Fnac lleno a reventar (vale, tan grande como el Auditorium no es), en parte por un buen grupo de colaboradores de este obra imprescendible, tuvo lugar una amena charla y turno de preguntas por parte de Timi Abad e Ignacio López Vacas, principales cerebros del libro, a lo que siguíó una larga tanda de firmas en la que muchos pudistéis llevaros además de sus rúbricas un monigote de mi cosecha a elegir. Muchas gracias a todos los que vinistéis y a los que comprastéis hasta más...y recordad si nos encontramos y queréis siempre podréis llevaros un monigote original...
Por supuesto a esto siguió otra ración de buen cine en forma de la muy esperada Zombeavers
Con un título que no lleva a engaño (bueno, salvo a algún pervertido con buen conocimento del argot inglés) esta revisión divertidísima del mundo zombie nos introduce nuevamente en el enfrentamiento entre el hombre y una amenaza surgida de la naturaleza, esta vez bajo la forma de castores mutados. La cinta está llena de grandes ideas, algunas tan locas como su título (ese efecto de la mordedura en los humanos), pero que sabe llevar a buen puerto, con un ritmo asombroso, un uso inteligente de los tópicos y momentos de antología...que no destriparemos aquí. De lo mejorcito del festival, e impagable la canción de los títulos de crédito, con un puntito crooner. Yo la quiero de politono ya. Imprescindible.Y el fin del sábado llegó con una de esas imprescindibles sesiones de Cine Basura de la mano de Viruete, Fox y, en esta ocasión, el dibujante (entre otras cosas) Manuel Bartual.
Tan divertidos como siempre nos introdujeron en el universo de Zombi 3, inenarrable cinta de estallido zombie con científicos, militares y toda la pesca (nueva forma de contagio zombie...a través de un empujón...sí, sí) de esas que pueden provocar un coma cerebral en el caso de tomársela en serio, cosa que por suerte no ocurrió, y más con la buena sarta de chascarrillos del trío maravilla. Si nunca habéis podido acudir a una sesión de estas no sabéis lo que os estáis perdiendo. Y no, esto no se puede valorar.
Y con esto concluyó el segundo día...muchos peliculones aguardaban...y muchos petardos también, pero la cosa prometía...
(CONTINUARÁ)
jueves, 2 de octubre de 2014
DE FAINAL CAUNTDAUN NINONINO
Como llevamos contando monotemáticamente desde hace más de una semana mañana partimos para Sitges con una sonrisa de sandía, una mochila bien gordota y mucho material de dibujo gracias a la inestimable bondad del director Sergio Morcillo que nos admite en su séquito, autor de los maravillosos cortos Tus gritos me dan risa y Metamorphose, que podrá verse en Sitges el 9 de octubre a las 20:45 en la sección Brigadoom.Así que Monigotorium se quedará tranquilito unos días pero volverá con reseñas, monigotes y mucho más...os dejamos con la historia original...permanezcan atentos a su (pequeña) pantalla
miércoles, 1 de octubre de 2014
RELALÁ (I)
ADVERTENCIA: ES POSIBLE QUE SU EXPERIENCIA NO
SE AJUSTE CON LA EXPRESADA A CONTINUACIÓN
París, la ciudad de la luz...porque la verdad en cuanto esta desaparece la gente también, salvo en zonas superturísticas como los alrededores de la Torre Eiffel o la avenida de los Campos eliseos...al anochecer el resto da hasta miedo. Cuando el avión descendió nos topamos con una ciudad gris (pasamos de un sol tremendo sobre las nubes a un nubladillo de septiembre) en la que, contrariamente a lo que te vendeen en el 99% de las películas (con un 1% de margen de error), no es posible ver la Torre Eiffel desde cualquiera de sus ángulos ( es más, no la vimos hasta el atardecer del primer día y eso que habíamos llegado a las 9 de la mañana) y en la que sorprende el tamaño de sus aves autóctonas, ya sean palomas o cuervos (un cuervo del tamaño de una gallina justo al lado del Arco de Carrousel nos impresionó notablemente). Y tampoco encontré al hombre de mis sueños por muy romántica que la pinten aunque un mendigo me tiró los tejos cerca de la estación de Saint Lazare.
Nuestro periplo empezó justo junto al Boulevard Haussmann, hogar de la Ópera Garnier y de un buen puñado de centros comerciales de esos que te dejan la boca abierta por dentro y por fuera, pero por supuesto no buscábamos algo corriente, nuestro objetivo era (tras preguntar durante más de media hora y que todo el mundo contestase todo recto...porque todo hay que decirlo la mayoría al oirte el acentazo te pregunta si hablas inglés, dejándote desazón y ganas de acordarte del profesor de idiomas con el que hiciste un intensivo hace diez añitos) el Museo Grevin (http://www.grevin-paris.com/fr), su museo de cera. Con un gran número de figuras irreconocibles (pero no porque estén mal hechas sino porque son famosos "del país"), escenas de la historia francesa (pelucones a gogó) e internacional (inenarrable la recreación de un aula alemana de los años 30...sí, la cosa va por ahí) y famosos a porrillo (Brangelina y Lady Gaga incluídos) es una visita fascinante en la que destacan el número con espejos al principio de la misma y el patio de butacas.
Carillo pero muy disfrutable.
Tras una vueltecita por la zona y descubrir que la cocacola parisina es horrorosa (mucho mejor un refresco llamado Oasis de sabor cítrico, tropical o frambuesa con manzana) comenzó nuestro descenso a los infiernos. Sí, todo el mundo se dirige a las alturas en forma de torres varias ( como la Montparnasse o la Eiffel de marras) pero en Monigotorium nos gusta llevar la contraria. Así que tras nuestro primer y último viaje en el metro de París, a tal velocidad que nos preguntamos a donde llegábamos tarde, bajamos a las míticas catacumbas.
Tras un descenso interminable acompañado por el ruido metálico de los escalones el recorrido comienza con una larga sucesión de corredores, oscuros y húmedos (de esa humedad que hasta te gotea en la cabeeza) hasta llegar a la parte del osario. Hacinamientos de huesos humanos con caprichosas formas se suceden, a veces flanqueados por inscripciones, creando una experiencia indeleble en cualquiera que los visita, es literalmete una bajada a otro mundo que no puedo dejar de recomendar. Y tras casi una hora de paseo en la semipenumbra y el silencio en la que te has cruzado con muy pocas personas comienza de nuevo el ascenso, que se antoja más largo que la bajada. Poco a poco se empieza a oir el sonido de algún coche, y casi como si del final de una de nuestras amadas películas de terror se tratase uno se enfrenta de nuevo a la luz, varias manzanas más lejos del punto por el que entró, para toparse con...la tienda de recuerdos, la Comptoir des catacombes (buscadla en facebook), la tienda más divertida de Paría. Cualquier chorradilla tiene un esqueleto, ya sea un vaso de chupito, un llavero o un juego de mesa, y te dan ganas de comprártelo todo aunque lo qu ecae casi seguro es la postal con la cita "Yo sobreviví a las catacumbas de París". Si acudís a la capital gala tenéis que verlas, tienda y catacumbas, sí o sí.
Y para rematar nuestro primer día fuimos a dar una vuelta por los Campos Elíseos, de lo poco de París que no cierra pronto. Lleno de tiendas, incluído Disney store y Fnac, es un bonito paseo que corona el impresionante arco de triunfo que nos hemos cansado de ver en las retransmisiones deportivas...y caía la oscuridad. Ya solo quedaba volver al hotel y esperar al segundo día...del que hablaremos en otra ocasión, quedaban muchas maravillas para ver.
(CONTINUARÁ)
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