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viernes, 28 de septiembre de 2018

AL INFIERNO Y DE VUELTA

A nadie le gustaría pasearse por Crystal lake en Viernes 13, ni estar de excursión por los pantanos que ronda Víctor Crowley tras oirse los ecos de una extraña maldición ni albergarse en el Overlook en las fechas en las que este está cerrado al público. Por muy mitómanos que seamos o mucha vocación de final girl que tengamos nuestra parte animal nos conduce al lado del instinto de conservación. Pero el caso de Hell fest es distinto. A más de un apasionado del terror le (nos) encantaría acudir a una feria como aquella en la que se desarrolla la película en fechas tan intempestivas como Halloween. Unas instalaciones en la que todo está enfocado a sentir terror, de las bebidas y regalos de las casetas a las atracciones y en la que por supuesto la muerte, esta vez auténtica no puede faltar.
Slasher con fuerte sabor ochentero, Hell fest es una película a la que no le falta ningún ingrediente: psychokiller de máscara inquietante, puñal en ristre y andares lentos pero certeros, grupo de jovencitos más o menos hambrientos de contacto físico y fecha simbólica. Cocinados a variado ritmo en un maravilloso recipiente que homenajea prácticamente todos los subgéneros, de las muñecas inquietantes a los home invaders pasando por seres de tintes cenobíticos y guiños al grand guignol, y que constituye el gran hallazgo de esta cinta, la película nos deja una ligera sensación de déjà vu de otros parques de atracciones mortales como The funhouse de Tobe Hooper o The funhouse massacre. 
Sin revolucionar el género lo mejor de esta cinta, quizás menos gore de lo que podemos vaticinar en un comienzo (aunque hay alguna escena que da cosita, como una con una jeringa...y hasta aquí puedo escribir), es el tratarse de una película sin pretensiones, que pretende entretener al espectador pasando miedo, tal y como intentan sus protagonistas, sin profundizar excesivamente en sus personajes (ni en víctimas ni en verdugo, y eso que este oculta una sorpresita que no conoceremos hasta el final...y que por supuesto aquí no revelaremos) pero regalando homenajes de esos que alegran la tarde al aficionado al género, como el cameo de Tony Tod, el eterno Candyman.
Con un equipo que no es ajeno al género (su director, Gregory Plotkin, también estuvo detrás de una de las últimas entregas de la saga Paranormal activity y a parte de su reparto lo hemos visto en series como la muy recomendable Channel zero o Scream) la película consigue, sin pasarse de originales, sorprendernos con algún buen giro, aun abusando en algunos momentos del  consabido susto tonto (y es que los extras disfrazados de este Hell fest dan mucho pie para ello), y escenas como la del lavabo de señoras que consigue crear un gran clima de tensión.
Hell fest es, ni más ni menos, una peli de terror de las entretenidas, de esas que se agradecen en determinadas fechas (una pena no haber esperado un poquito para estrenarla en Halloween, que se presta y mucho) y cuyo desenlace invita a una posible secuela que no sería en absoluto mal recibida. Una película que los fans agradecen, quizás los legos un poquito menos, y que revelan que el género tiene todavía mucho que decir.


Hell fest llega a las pantallas españolas el 28 de septiembre.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

ESTIMADO SEÑOR BELVEDERE

Con ocasión del 70 aniversario de la revista, que se dice pronto, llega el documental Querido Fotogramas, una carta de amor al cine en general y la publicación en particular.
Articulada a través de numerosos testimonios, tanto de colaboradores como de un buen número de nombres importantes del cine español, esta cinta es el cariñoso reflejo de setenta años de tertulias sobre cine, premios, festivales y, en la que es una de las mejores bazas de esta película, cartas al Señor Belvedere que nos dejan muestras tan sorprendentes como aquella escrita por un sacerdote defensor de la censura o las peticiones de un buen puñado de fervorosos mitómanos.
Querido Fotogramas es una obra ligera, divertida, con ardientes gotas de nostalgia y un buen trabajo de documentación. Un documental que, sin revolucionar las bases del género (la base es, perdónenme la franqueza, una sucesión de relatos de bustos parlantes) consigue ser ameno, chispeante, tanto para fans de la revista como para aquellos a los que les guste recordar a las estrellas del cine de otra época.
Yo me quedo con el (breve) relato del encuentro de Concha Velasco con Schwarzenegger...para descubrir más y sastifacer más de una curiosidad tendrán que acudir al cine.
Querido Fotogramas se estrena el 5 de octubre.

martes, 25 de septiembre de 2018

CISNE ROSA

El éxito de películas como las oscarizadas Una mujer fantástica o La chica danesa han conseguido hacer visible, con mayor o menor fortuna la realidad de las personas trans, algo que habían conseguido con menor fortuna cintas menos recientes como la muy recomendable Transamerica. Pero estas son solo tres caras de un gran poliedro con facetas como el amor, la familia o la aceptación. A ellas se suma en Girl, la de la adolescencia, con el retrato de una chica trans que, inmersa en el proceso previo a la operación que tanto anehela, aspira a alcanzar otro sueño: el convertirse en bailarina.
Exhibida recientemente en el Festival de San Sebastián y premiada en el Festival de Cannes (tanto para la cinta en sí como para la actuación del debutante Victor Polster) la película es la intimista historia de Lara, una adolescente de apenas quince años, que aspira a lo que cualquier otra de su edad, pero que encuentra en su propio cuerpo las mayores trabas para conseguirlo. Una cárcel hermosa, pero cárcel a fin de cuentas, que aspira a transformar (incluso con medidas tan drásticas como ese doloroso uso del esparadrapo previo a las lecciones de danza) gracias a la ayuda de los médicos, pero también gracias al apoyo de aquellos que le rodean y una tenacidad a prueba de bomba (algo que demuestra desde el primer momento en escenas como aquella en la que se hace sin ayuda los agujeros de las orejas).
Pero el problema de Lara no son los demás. Aunque hay algún momento que podría lidiar con el bullying pero se acerca más a un episodio de inconsciente (y en el fondo hiriente) curiosidad o a su hermanito, de apenas seis años, se le escape en una rabieta un nombre al que ella ya no responde en su entorno prima la comprensión. Esta no es una película sobre como una persona en sus circustancias se enfrenta al mundo sino cmo se enfrenta a sí misma, a la impaciencia, a la falta de madurez propia de su edad, y a ver como la debilidad del propio cuerpo no responde a la fortaleza de la mente. Un enfoque original que logra una rápida empatía con el espectador, así como dotar a esta película de un hermoso espíritu propio.
Girl es una cinta que consigue transmitir tanto grandes dosis de realismo como de cercanía, ciñéndose en su práctica totalidad a primeros y medios planos con un estilo engañosamente sencillo, pero con una elegancia que se combina perfectamente con ese mundo de la danza que en ocasiones cosigue provocarnos una casi stendhaliana sensación de vértigo. Bien elegidas paletas de colores (como en la escena del ensayo con vestuario o las que tienen lugar en la casa de ese vecino con el que Lara parece querer algo más...), un eficaz montaje y sobre todo el gran trabajo corporal de sus jóvenes intérpretes hacen de esta además una película de hermosura sutil, sin estridencias, pero que consigue identificar sus imágenes con el ánimo de sus personajes.
No entraré en polémicas respecto a la elección del reparto (en concreto de su protagonista, un chico cisgénero, que realiza en su debut un extraordinario trabajo de inusitada madurez) pero Girl es una película valiosa en la realidad que presenta, que a buena parte del público puede parecerla lejana pero que aquí se revela con naturalidad y valentía. Un ejercicio de buen cine y el espejo de un tipo de historias que tiene todavía mucho que decir en el campo del séptimo arte.
Girl llega a las pantallas españolas el 28 de septiembre.

domingo, 23 de septiembre de 2018

UNA NAVIDAD DE MUERTE

Hace unos añitos equiparar cualquier película con una serie televisiva era una degradación. Con la era dorada de la pequeña pantalla (no ya solo de televisor, sino de ordenador, tablet o móvil) el sentido de estas comparaciones ha cambiado mucho. No me queda por tanto más que decir que Milla 22 se me antoja casi el primer episodio de una buena serie de acción, de esas cuyo estreno anima ha probar el segundo, y no creo que eso suponga un insulto en absoluto.
Dirigida por Peter Berg, viejo conocido del cine de acción al que tal vez recuerden por Hancock o su debut, la ácida Very bad things (mejor que por Battleship...pero es que la gente tiene que comer), y que ya ha trabajado unas cuantas veces con el protagonista y productor de esta, Mark Wahlberg, nos encontramos ante una cinta de acción pura y dura, en ocasiones directamente vertiginosa. Con unas escenas bien coreografiadas, entre las que sobresale esa brutal pelea en la enfermería que deja directamente sin aliento, la película tiene ecos de todo el cine de acción del sudeste asiático, remitiéndonos a algún clásico moderno como The raid (es más, su protagonista, Iko Uwais, que ya ha paseado su palmito por una de las últimas entregas de Star wars tiene un papel clave en esta cinta), así como un ligero eco al cine de Michael Bay, que contribuyen a configurar una historia cuyas mejores bazas son un buen sentido del ritmo ajustado a una trama sencilla (llevar a alguien del punto A al punto B) y una duración breve, beneficiando una película que si bien tiene un ligero aroma de crítica, teoría de la conspiración mediante, constituye hora y media de entretenimiento puro y duro.
En medio un Mark Wahlberg con uno de esos papeles de profesional tan inteligente y serio que consigue ser casi odioso acompañado de unos secundarios destinados a crear, aunque sea en forma de pincelada, cierta empatía en el espectador (como esa madre divorciada con tendencia al palabrotismo) pero que a la larga resultan casi mera carne de cañón y en los que no se profundiza en exceso, entre los que sobresale un John Malkovich que tal vez no da todo el juego que podría dar.
Una película cuyo guión, a pesar de un buen puñado de réplicas ingeniosas, resulta un mero trámite para disfrutar de acción de la buena. Aunque a pesar de ello hay que señalar que su final, de esos con sorpresita que invita a a revisar la película (y no diré más) no resulta como en muchos casos excesivamente forzado, sino que añade sal a una historia que da perfectamente pie para crear una franquicia o, al menos, una segunda parte (o por que no una serie, no sería la primera ni la última película en hacerlo). Para los fans del cine de acción, que no quedarán defraudados con una película que, sin revolucionar el género, sí deja ganas de un poquito más.
Milla 22 llega a los cines españoles el 28 de septiembre.

viernes, 21 de septiembre de 2018

RETORNO A LA MENTE

Vuelve Pablo Raijenstein con su sexta temporada de Mentalismo en el cine.
Clásicos malditos, secretos de cine y Dani, the little mentalist, en una sesion de más de una hora de hipnotismo, imaginación y misterio, con una sencilla pero eficaz puesta en enedcena, que se puede disfrutar desde este mes en el céntrico Palacio de la prensa de Madrid.
Y quién sabe...puede que meramente el recuerdo nos acompañe a casa. O  quizas sea algo más...

jueves, 20 de septiembre de 2018

QUE ESTÁS EN LOS BOSQUES

La culpa. Ese sentimiento que en cualquier momento de su existencia puede atormentar al ser humano. A Paul Schrader no se le escapa que este puede ser más intenso en las personas religiosas, y ya lo demostró en su versión de El exorcista. El comienzo (en la que comercialmente se llamó la edición prohibida, y que mejora sustancialmente respecto a la proyectada en cines, pero que sí llegó vía formato doméstico). Ahora en El reverendo (un nuevo caso de traducción creativa, respecto al original First reformed, una alusión a la parroquia en la que se desarrolla casi la totalidad de la trama) Schrader dirige y guioniza una cinta en torno a un sacerdote cuyo pasado y presente pueden hacerle enfocar un futuro más que drástico.
 Ethan Hawke, uno de esos actores que han sabido madurar con elegancia, encarna aquí a un párroco atormentado por los demonios de su pasado que se va a enfrentar a una gran revelación al conocer al marido de una feligresa que le pone en situación respecto a los peligros del cambio climático y otras catástrofes medioambientales que acechan al planeta. En un momento de crisis, fruto de los que parecen ser los síntomas de una grave enfermedad y de un "experimento" consistente en redactar durante un año un diario que destruirá al final mismo (dando así a la trama el punto de vista de un narrador, y quiero decir narrador con todo el peso que ello conlleva, sujetivo), la película llevará a nuestro antihéroe a una completa evaluación de su existencia y de los intereses de su iglesia.
Nos encontramos ante un film emocional, trágico: una película de personajes que consigue atrapar con una original propuesta que demuestra que no solo del la duda del dogma vive el cine religioso, sino que puede venir de su lado más humano.
Rodada con mimo la cinta sabe sacar el mejor partido de sus escenarios, con una elegante fotografía rica en blancos y negros que casi desencadenan en monocromía y unos hermosos encuadres que saben crear una atmósfera falsamente tranquila que poco a poco se va tormando axfisiante, conduciendo a sus personajes a un desenlace quizás menos catárquico de lo que podríamos adivinar, pero tan sorprendente como, si se me permite el latinajo, interruptus (y no desvelaré más, pero a más de uno se le qudará una carita de ¿Ya está?).
El reverendo resulta una apuesta de tono clásico (ahí están esos créditos, y algún momento que hasta nos puede evocar ligeramente a Dreyer) pero también arriesgada. Con una pincelada polémica y un buen trabajo de actores es una cinta que engancha aunque pierda algo de fuelle en sus últimos dos minutos (en un momento en el que el listón está francamente alto), y que consigue recordarnos que el mejor Schrader sigue al pie del cañón.
El reverendo llega a las pantallas españolas el 28 de septiembre

miércoles, 19 de septiembre de 2018

EL JUEGO DEL ATADO

Los tiempos de Irma la dulce han muerto. Películas como Diana, el segundo trabajo de Alejo Moreno tras el documental La vida a 5 nudos, nos arrastra al sórdido mundo de la prostitución de lujo para contarnos una bizarra historia de dobles caras, ambición y sexo.
El arranque de la cinta es de esos que enganchan. Tras unos estéticos títulos de crédito cuyo significado descubriremos más adelante la película utiliza el lenguaje de los últimamente tan en boga programas de investigación para que, de la mano de una presentadora cuyo programa analiza el lado oscuro de "la milla de oro madrileña", para que conozcamos a Sofía, una atractiva universitaria de día escort de noche, que sin miedo de que su rostro sea conocido a través de la pequeña pantalla, está dispuesta a contar su relación con uno de sus clientes.
La historia tiene mucho para suscitar el interés, casi podríamos decir el morbo, del espectador. Una pareja protagonista atractiva, un pasado que adivinamos turbio, un curioso tatuaje que reza Diana...muchas preguntas de las que ansiamos la respuesta. Y la primera parte, sin duda lo mejor de la película, en la que adivinamos como este encuentro cordial entre escort y cliente va a ir tornándose en una relación cada vez más tóxica, parece dispuesta a darnoslas todas. Un cebo perfecto, igual que el que exhibe su protagonista ante un lobo que se deja domesticar, y que parece prometer un thriller a la altura.
Pero a medida que avanza el film la trama se va tornando más ambiciosa, a la par que mengua su ritmo (un ritmo marcado en inicio por las horas que paga el cliente). Contaminada por simbolismos nada discretos (como el nombre del protagonista, Jano, o el apunte a Dr. Jekyll y Mr. Hyde) y lastrada por escenas que parecen más destinadas a alimentar dudas sin salida que a profundizar en los personajes la película va devorando la gran impresión de la primera parte, culminando en un desenlace pretendidamente sorprendente (y la verdad no se puede negar que lo hace, aunque no sé si precisamente para bien, y más merced a esa voz que solo parece escuchar, o repetirse mentalmente, Sofía). Su cuidado del atrezzo (esas máscaras que hasta nos pueden hacer pensar en la perturbadora Eyes wide shut o esa "lencería" de Carnaval que es puro bondage japonés...del piso de escort de lujo que parece algo menos lujoso de lo que debería ser mejor hablamos otro día) y unos actores a los que se les ve cómodos trabajando juntos no salvan una historia que nos deja más de un déjà vú, y que, de haber seguido el tono de su primera media hora, podría haber resultado una intriga más que memorable.

Diana llega a los cines el 21 de septiembre