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martes, 17 de abril de 2018
AQUEL RITMAZO
Las segundas oportunidades son el pan de cada día del que podríamos denominar "cine otoñal". Un plato de consumo fácil y buen gusto al que Bailando la vida (otro caso de traducción creativa del original Finding your feet) no es ajeno ni en planteamiento, ni en desarrollo ni en desenlace.
Una mujer que tras toda una vida con el mismo hombre descubre su infidelidad, un amante con secreto, una enfermedad terrible o un viaje que aviva recuerdos tan queridos como dolorosos son algunos de los lugares comunes que visita sin sonrojo está película, una comedia de esas con fuerte carga dramática cuyos conflictos internos vemos venir de lejos...sin impedir que nos quedemos mirando sin pestañear, cual proverbial ciervo ante la inminente llegada de un coche con los faros encendidos.
Y es que la cinta, previsible pero embutida hasta el fondo en buenas sensaciones (algo a lo que ayuda sin duda una banda sonoraqu incluye un buen número de éxitos populares) nos regala el trabajo de unos actores maravillosos, unos personajes que consiguen que empaticemos con ellos desde el primer minuto, a pesar de las ínfulas que hasta alguno al principio (esa obsesión con el título de Lady), destacando ese encarnado por Timothy Spall, un actor que aún habiéndose especializado en roles particularmente odiosos nos revela una de sus caras más luminosas, mostrando una vez más su versatilidad.
Sin alardes visuales a pesar de sus números musicales o ese viaje de postal a la Roma más turística Bailando la vida es una película que consigue algo que no es tan fácil: divertirnos, incluso con alguna escena memorable aunque sea a corto plazo, con una trama que pareciéndose a muchas logra una identidad propia.
Bailando la vida llega a los cines españoles el 20 de abril.
jueves, 12 de abril de 2018
MAPA DE LOS SONIDOS
Hay peliculas que deberían traer manual de instrucciones. O al menos un folleto con un par de advertencias, y no por su complejidad, sino para garantizar el mayor disfrute de la misma. Un lugar tranquilo es una de ellas.
Me explicaré. Un lugar tranquilo es una propuesta tremendamente arriesgada, y más por su carácter de blockbuster (algo que se acentúa en su último minuto...y no diré más), al ser una cinta prácticamente muda pero en la que el sonido es clave, ya que el más mínimo ruido es el detonante del ataque de unos aterradores seres ciegos a cualquiera que sea su emisor, humano o animal.
Una propuesta sencilla, humano contra monstruo (unos seres que parecen la prole bastarda de los aliens del juego Dead Space y el bicho de Cloverfield), pero que consigue en un pequeño entorno arrastrarnos hasta sus últimas consecuencias al contagioso estado de tensión de sus personajes, algo que logra con elementos mínimos (ese clavo que se alza como villano en toda regla) y sin renunciar a unos golpes de efecto que pueden enloquecer al espectador más sensible.
Aunque sin renunciar a tópicos manidos (escenita con hacha, huida por el maizal...que no falte, parece que los aliens vienen a comer kilos en vez de a invadirnos) la película consigue alcanzar una identidad propia. Con pocos datos para contarnos a que clase de Apocalipsis se enfrentan sus personajes (apenas unos recortes de periódico y una pizarra) y un guión que renuncia al diálogo como recurso narrativo en su práctica totalidad son sus actores y su bien orquestadas escenas (de antologia la previa al parto) los que consiguen hacer de su visionado una de las experiencias más catarquicas del último cine de terror, ahuyentando a fantasmas como esa prima lejana que es Señales y alguna duda incómoda por parte del espectador ( vale que tengan que ir sin zapatos pero no se si viven en un universo alternativo en el que no existen los calcetines) y haciendola una cinta imprescindible para los fans del género.
Me explicaré. Un lugar tranquilo es una propuesta tremendamente arriesgada, y más por su carácter de blockbuster (algo que se acentúa en su último minuto...y no diré más), al ser una cinta prácticamente muda pero en la que el sonido es clave, ya que el más mínimo ruido es el detonante del ataque de unos aterradores seres ciegos a cualquiera que sea su emisor, humano o animal.
Una propuesta sencilla, humano contra monstruo (unos seres que parecen la prole bastarda de los aliens del juego Dead Space y el bicho de Cloverfield), pero que consigue en un pequeño entorno arrastrarnos hasta sus últimas consecuencias al contagioso estado de tensión de sus personajes, algo que logra con elementos mínimos (ese clavo que se alza como villano en toda regla) y sin renunciar a unos golpes de efecto que pueden enloquecer al espectador más sensible.
Aunque sin renunciar a tópicos manidos (escenita con hacha, huida por el maizal...que no falte, parece que los aliens vienen a comer kilos en vez de a invadirnos) la película consigue alcanzar una identidad propia. Con pocos datos para contarnos a que clase de Apocalipsis se enfrentan sus personajes (apenas unos recortes de periódico y una pizarra) y un guión que renuncia al diálogo como recurso narrativo en su práctica totalidad son sus actores y su bien orquestadas escenas (de antologia la previa al parto) los que consiguen hacer de su visionado una de las experiencias más catarquicas del último cine de terror, ahuyentando a fantasmas como esa prima lejana que es Señales y alguna duda incómoda por parte del espectador ( vale que tengan que ir sin zapatos pero no se si viven en un universo alternativo en el que no existen los calcetines) y haciendola una cinta imprescindible para los fans del género.
8888888
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Vengan ya comidos de casa, para no emitir ruido alguno...Un lugar tranquilo llega a las pantallas el 20 de abril.
miércoles, 4 de abril de 2018
EL CLUB DE LOS POETAS CATEADOS
El cine en cualquiera de sus vertientes está poblado por multitud de espíritus. No, no se trata de las almas de los astros de la pantalla, ni de nuestros viejos conocidos del cine de terror, ni de ese aroma a cine clásico. Hablo de esas películas de la que uno no puede evitar hablar con ocasión de algunos estrenos, y el que hoy nos ocupa no es una excepción. La cinta es El buen maestro, y su particular fantasma por supuesto El club de los poetas muertos.
Una película de esas de maestro nuevo (en absoluto diremos novato, como ya podemos comprobar en los primeros momentos de la misma) y alumnos difíciles que tiene su mayor atisbo de originalidad en las circunstancias por las que un profesor de elite se encuentra inexperadamente ante un alumnado de extrarradio poco dispuesto a ser educado en las bondades de la lengua y la literatura (ya veríamos si fueran clases de química aunque tras el boom de Breaking bad todo es posible), y que aquí no desvelaremos, que dan paso a una historia con un puntito más verista que al que ya nos tiene acostumbrado este ya familiar subgénero.
Un profesor enrollado lo justito (que a pesar de parecer en ocasiones le importa más su propio prestigio que otra cosa es tan dedicado que pasa su primera noche dedicado a aprender los nombres completos de su clase), un amago de romance apenas atisbado y unos alumnos que no son delincuentes en ciernes ( por mucho que pueda creer el nuevo profesor su primer día en el centro) sino meros adolescentes en busca de su propia identidad son algunos rasgos de una obra realista y emotiva. Un buen ejemplo de denuncia social tanto de un sistema que no se plantea las verdaderas necesidades de los estudiantes como de unos profesores a los que les cuesta establecer un equilibrio entre la comprensión y la disciplina.
Podríamos decir que no es una película particularmente brillante en cuanto a méritos cinematográficos (aunque hay escenas tan bellas como la huida por el salón de los espejos de Versalles que logra sobrecogernos con la belleza del escenario real) pero El buen maestro, a pesar de sonarnos a otras contadas numerosas veces, consigue revelarse como una película necesaria, tremendamente recomendable para los profesionales del ramo, y tan humana a pesar de no mostrar escenas tan sangrantes como otras (aquí aunque se esboza de forma ligera el problema de las bandas la sangre nunca llega al rio) que consigue emocionar, y sobre todo hacer pensar sobre una generación que algunos, de entrada, ya dan como perdida.
Una película de esas de maestro nuevo (en absoluto diremos novato, como ya podemos comprobar en los primeros momentos de la misma) y alumnos difíciles que tiene su mayor atisbo de originalidad en las circunstancias por las que un profesor de elite se encuentra inexperadamente ante un alumnado de extrarradio poco dispuesto a ser educado en las bondades de la lengua y la literatura (ya veríamos si fueran clases de química aunque tras el boom de Breaking bad todo es posible), y que aquí no desvelaremos, que dan paso a una historia con un puntito más verista que al que ya nos tiene acostumbrado este ya familiar subgénero.
Un profesor enrollado lo justito (que a pesar de parecer en ocasiones le importa más su propio prestigio que otra cosa es tan dedicado que pasa su primera noche dedicado a aprender los nombres completos de su clase), un amago de romance apenas atisbado y unos alumnos que no son delincuentes en ciernes ( por mucho que pueda creer el nuevo profesor su primer día en el centro) sino meros adolescentes en busca de su propia identidad son algunos rasgos de una obra realista y emotiva. Un buen ejemplo de denuncia social tanto de un sistema que no se plantea las verdaderas necesidades de los estudiantes como de unos profesores a los que les cuesta establecer un equilibrio entre la comprensión y la disciplina.
Podríamos decir que no es una película particularmente brillante en cuanto a méritos cinematográficos (aunque hay escenas tan bellas como la huida por el salón de los espejos de Versalles que logra sobrecogernos con la belleza del escenario real) pero El buen maestro, a pesar de sonarnos a otras contadas numerosas veces, consigue revelarse como una película necesaria, tremendamente recomendable para los profesionales del ramo, y tan humana a pesar de no mostrar escenas tan sangrantes como otras (aquí aunque se esboza de forma ligera el problema de las bandas la sangre nunca llega al rio) que consigue emocionar, y sobre todo hacer pensar sobre una generación que algunos, de entrada, ya dan como perdida.
El buen maestro llega a las pantallas españolas el 20 de abril.
viernes, 23 de marzo de 2018
JAEGER RANGERS
En el principio no existieron los Oscars. Ni los cuentos melancólicos, ni los hombres pez ni las mujeres mudas de ojos tristes y corazón ardiente. En el principio existió el fantástico. Y allí residian los monstruos, los Kaiju, y los hombres, los Jaeger. Y su nombre Pacific Rim, obra del ahora casi omnipresente Guillermo del Toro y un festival de pura diversión.
Ahora, bajo otra batuta, llega su segunda parte: Pacific Rim insurrección (o en su versión original Pacific Rim Uprising: la magia de la traducción).
Continuación estricta de la original la cinta nos presenta las consecuencias del épico final de su predecesora. Un mundo en el que si bien ha estallado la paz los Jaeger siguen teniendo una importancia capital, y cuyos protagonistas, aunque nos topemos algún viejo conocido, son nuevos personajes, entre los que destaca un John Boyega, actor y productor de la cinta, en un rol chulesco (del tipo "soy guapo y lo sé") pero con corazoncito.
Continuación estricta de la original la cinta nos presenta las consecuencias del épico final de su predecesora. Un mundo en el que si bien ha estallado la paz los Jaeger siguen teniendo una importancia capital, y cuyos protagonistas, aunque nos topemos algún viejo conocido, son nuevos personajes, entre los que destaca un John Boyega, actor y productor de la cinta, en un rol chulesco (del tipo "soy guapo y lo sé") pero con corazoncito.
Nos encontramos, como en el caso de su predecesora, ante una película sin pretensiones, y esta es probablemente la mejor de sus características, pero con un pequeño problema a la hora de atravesar la delicada frontera entre el homenaje y lo ridículo. Sí, es imposible escapar de la sombra del Godzilla clásico...pero resulta más fácil ver cómo referente de esta cinta a los Power Rangers, con su cohorte de robots en plan posturita y un objetivo por parte de los villanos de la función (que aqui no desvelaremos, pero en plan " se dirige a...") que probablemente sonrojará a mas de un amante del fantástico.
Pacific Rim Insurrección es una película que no se puede negar da lo que promete (léase robots gigantes arreando hostias como panes a un puñado de seres aberrantes), aunque a más de un espectador le quedará una ligera sensación de quedarse "a medias", como si a esta ración de gigantescos herederos de Evangelion y compañía les faltase ese gran enfrentamiento final (y que promete en futuras entregas si la taquilla lo permite) que toda buena cinta de acción nos augura casi a modo de contrato no vinculante.
No se puede negar que hay escenas bien resueltas (la persecución del minijaeger) pero elementos como un villano humano más irritante de lo normal (de esos a los que les da por reirse haciendo gestitos y chascarrillos...como una versión desfasada del Cómodo de Gladiator) y algún deus ex machina más risible de lo habitual mellan el conjunto final de una película que prometía mucho y que, de seguir por este camino, tal vez acabe lindando con otras sagas que digamos no han conseguido evolucionar con elegancia como Transformers. Habrá que esperar.
Pacific Rim: Insurrección está en cines desde el 23 de marzo.
Pacific Rim Insurrección es una película que no se puede negar da lo que promete (léase robots gigantes arreando hostias como panes a un puñado de seres aberrantes), aunque a más de un espectador le quedará una ligera sensación de quedarse "a medias", como si a esta ración de gigantescos herederos de Evangelion y compañía les faltase ese gran enfrentamiento final (y que promete en futuras entregas si la taquilla lo permite) que toda buena cinta de acción nos augura casi a modo de contrato no vinculante.
No se puede negar que hay escenas bien resueltas (la persecución del minijaeger) pero elementos como un villano humano más irritante de lo normal (de esos a los que les da por reirse haciendo gestitos y chascarrillos...como una versión desfasada del Cómodo de Gladiator) y algún deus ex machina más risible de lo habitual mellan el conjunto final de una película que prometía mucho y que, de seguir por este camino, tal vez acabe lindando con otras sagas que digamos no han conseguido evolucionar con elegancia como Transformers. Habrá que esperar.
Pacific Rim: Insurrección está en cines desde el 23 de marzo.
viernes, 16 de marzo de 2018
WILLIAM ELLIOT
Actriz veterana en horas bajas. Joven con talento. Un binomio que sin duda nos hace pensar en ese grandísimo clásico: El crepúsculo de los dioses, esa maravillosa fábula sobre la fama y el deseo que no ha perdido un áice de fuerza.
Pero todo lo que era cine negro y locura se convierte aquí en un delicado Eros-Tanatos en Las estrellas de cine no mueren en Liverpool, basada en el relato de su relación con la actriz Gloria Grahame narrada en la autobiografía del actor Peter Turner.
Una pequeña carta de amor al cine, latente aunque no continua, desde su arranque a un final que recoge el mayor momento de gloria de la protagonista real, pasando por escenas en las que sus personajes disfrutan del séptimo arte (la proyección de Alien), aunque esencialmente constituye una historia de amor. Amor frente a viento y marea, solo interrumpido por la enfermedad. Amor frente a las convenciones sociales entre una pareja que, salvando las distancias de edad, y gracias a unos intérpretes que saben mostrarse cómodos en sus respectivas pieles, consiguen transmitir autentica quimica. Y de postre la breve pero intensa aparición de Vanessa Redgrave. Todo un lujo.
Las estrellas de cine no mueren en Liverpool es una cinta que, a pesar de cierto hálito fatalista especialmente en su arco final, se revela vital, luminosa, con una fuerte carga clásica que hunde sus raíces en el mundo del teatro (de esos flasbacks que mirada mediante casi arañan nuestra cuarta pared a esa Julieta crepuscular que nos regala uno de los mejores momentos de la película) y una ligera aura del cine de otra época que consigue sustentar una bien elegida selección de temas musicales y una sencilla pero eficaz dirección artística.
Sin ser la más original de las historias de amor la cinta consigue sin embargo la ligera sensación de asistir a un momento especial, a un fotograma que nos gustaría detener en el tiempo en una historia casi desconocida frente a esas parejas que inundan nuestro imaginario cinematográfico, pero con la misma fuerza, y ese extraño amargor de las fábulas que sabemos reales.
Las estrellas de cine no mueren en Liverpool llega a las pantallas españolas el 18 de mayo.
Pero todo lo que era cine negro y locura se convierte aquí en un delicado Eros-Tanatos en Las estrellas de cine no mueren en Liverpool, basada en el relato de su relación con la actriz Gloria Grahame narrada en la autobiografía del actor Peter Turner.
Una pequeña carta de amor al cine, latente aunque no continua, desde su arranque a un final que recoge el mayor momento de gloria de la protagonista real, pasando por escenas en las que sus personajes disfrutan del séptimo arte (la proyección de Alien), aunque esencialmente constituye una historia de amor. Amor frente a viento y marea, solo interrumpido por la enfermedad. Amor frente a las convenciones sociales entre una pareja que, salvando las distancias de edad, y gracias a unos intérpretes que saben mostrarse cómodos en sus respectivas pieles, consiguen transmitir autentica quimica. Y de postre la breve pero intensa aparición de Vanessa Redgrave. Todo un lujo.
Las estrellas de cine no mueren en Liverpool es una cinta que, a pesar de cierto hálito fatalista especialmente en su arco final, se revela vital, luminosa, con una fuerte carga clásica que hunde sus raíces en el mundo del teatro (de esos flasbacks que mirada mediante casi arañan nuestra cuarta pared a esa Julieta crepuscular que nos regala uno de los mejores momentos de la película) y una ligera aura del cine de otra época que consigue sustentar una bien elegida selección de temas musicales y una sencilla pero eficaz dirección artística.
Sin ser la más original de las historias de amor la cinta consigue sin embargo la ligera sensación de asistir a un momento especial, a un fotograma que nos gustaría detener en el tiempo en una historia casi desconocida frente a esas parejas que inundan nuestro imaginario cinematográfico, pero con la misma fuerza, y ese extraño amargor de las fábulas que sabemos reales.
Las estrellas de cine no mueren en Liverpool llega a las pantallas españolas el 18 de mayo.
domingo, 4 de marzo de 2018
OSQUEANDO 2018
Noche de 4 de febrero, noche de Óscar...este es el resumen en tiempo real...más o menos.
2:00 empieza la gala. Ecos de cine clasico y un monólogo un pelín soso a pesar de usar por sorpresa y a los escasos segundos la palabra "pene". Quién me iba a decir hace unos años que echaria de menos a Billy Crystal, que diablos, que vuelva Hugh Jackman.
2:15 Mejor actor de reparto Sam Rockwell...de lo mejor de Tres anuncios en las afueras, aunque ya parecía cantado. Eso si, hay alguien que no ha ganado por hacer de Kevin Spacey.
2:20 Mejor maquillaje, primero de los técnicos. Premiado El instante más oscuro por el continente, queda saber si lo harán por el contenido, señor Oldman.
2:29 Eva Marie Saints. Simplemente maravillosa.
2:30 Vestuario El hilo invisible. No creo que esta noche arañe alguno más para una historia a la que le falta un pelín de oscuridad.
2:40. Cómo de costumbre no he visto ninguno de los nominados pero aquí viene el premio al Mejor documental, que recae en Icarus. Con todos los que suben al escenario estos no se llevan el premio de la moto de agua al discurso más corto. Si, moto de agua para el discurso más corto (y eso que no han hecho el chiste de lo bien que le vendría a la prota de la forma del agua en sus incursiones ictiofilas)
2:45 Interludio musical: la canción de Mudbound, cuya puesta en escena me recuerda un poco a la de Selma hace unos años, que por cierto ganó.
2:58 Montaje de sonido...Dunquerke no se va de vacio.
3:00 Mezcla de sonido. Dunquerke strykes again!
3:10 Diseño de producción: primero para La forma del agua...esperamos no sea el último.
3:12 Hora de la canción de Coco, una de las favoritas...paso de la economia de medios al decorado tipo feria. Solo les ha faltado pintarles el entrecejo a las bailarinas.
3:22 Otro lujazo: Rita Moreno, con el mismo traje que uso en su gran noche décadas. Eso es ahorrar.
3:24 Una mujer fantástica hace historia para el cine chileno al ganar el premio a la Mejor película en lengua no inglesa. Me encantó El insulto pero está se queda en mi lista de cintas pendientes para ver.
3:30 Mejor actriz de reparto para una madre castradora con mayúsculas: Allison Janney por Yo, Tonya. Una de las películas más recomendables de la lucha por los Óscar de este año.
3:37 Que se aparten los humanos: que presente BB8 en solitario. El ganador del corto animado el favorito: Dear basketball. Lo mejor sin ser original la coña de Luke Skywalker a costa de La la Land...
3:40 Coco mejor película de animación, por si había alguna duda. Seguro que Trump anda tuiteando algo.
3:45 Nueva pausa musical con la canción de Call me by your name. Sin estridencias.
3:51 Hora de los efectos especiales: Blade runner 2049. De nuevo sin sorpresas, aunque uno de los premiados ha tenido un arranque un poco Gollum...su tesssoro.
3:57 Mejor montaje: Dunquerke otra vez a la Chita callando convirtiéndose en la más premiada por el momento.
4:05 Interludio cómico. Interacción con el público. La llegada de las estrellas de los Óscar al cine de enfrente con chuches me parece más propia del show de Oprah, la verdad.
4:11 Los cortos toman la sala. Heaven is a traffic jam on 405 como corto documental y The silent Chile como corto de ficción son las premiadas. Un detalle precioso el discurso en lenguaje de signos.
4:19 La más desconocida, la cancioc de Marshall inunda el escenario. Después de la apabullante Remember me de Coco todos los números parecen sosillos.
4:27 A pesar de que el negro no ha predominado en la alfombra roja no podían faltar las reivindicaciones. Momento Wonder woman.
4:31 Logan no logra ser una pionera como premiada aunque si como nominada. James Ivory se convierte en el premiado de mayor edad por su delicioso guión adaptado por Call me by your name.
4:36 Sorpresaca: Déjame salir mejor guión original. Un triunfo para el cine fantástico.
4:44 Cine bélico. Momento patriótico rematado con coña a costa de Matt Damon. Me acuerdo mucho de Team América.
4:47 Fotografía para Blade runner 2049. Rachel Morrison no ha conseguido ser la primera mujer ganadora en esta categoría, pero ya es un hito en la historia de los Óscar. A falta de pan un premio más para el fantástico.
4:51 la ganadora del Globo de oro This is me de El gran showman parece querer batir otro récord de gente subida al escenario.
4:58 Christopher Walken sube a dar el premio a la mejor banda sonora y el Óscar es para... La forma del agua. Dos de momento para la más nominada de la noche.
5:01 Coco conquista el premio a la Mejor canción. La Disney vuelve a dar un golpe en la mesa tras el boom de Frozen. Queda saber si tendrá el mismo calado en los karaokes de los salones de cómic y similar.
5:05 In memoriam. Sin aplausos.
5:13 Sí, sí: el tercer Óscar al mejor director para México, para el grandísimo Guillermo del Toro. Sin ser a mi juicio su mejor trabajo merecidisimo por una trayectoria impecable. Trump acabaa de tirar la tele por la ventana.
5:21 Mejor actor Gary Oldman. Creo que nadie esperaba otra cosa.
5:29 Y como tocaba Mejor actriz. Jodie Foster sorprende llegando con muletas junto a Jennifer Lawrence. Pero el premio no lo hace: un nuevo premio para Francés McDormand. La emoción hecha discurso.
5:40 Han vuelto Bonnie y Clyde. Mejor película...no, no es La la Land. El premio gordo para La forma del agua. El fantástico reina esta noche. Apaga y vámonos.
Buenas noches a todos. Más Óscars el año que viene.
martes, 27 de febrero de 2018
ECOLOGÍA A PISOTONES
Creo que más de uno recuerda, aunque sea remotamente Harry y los Henderson, esa película sobre un bigfoot y una familia americana...pues bien, ha llegado la hora de los Harrison.
De Bélgica nos llega El hijo de bigfoot (no, no haré chistes como el que se le está ocurriendo a más de uno), una cinta de animación en torno a Adam Harrison, un adolescente víctima del bullying, que, en un giro propio de la corriente Me case con un ( inserte aquí lo que proceda) adolescente descubre para su sorpresa (no para el espectador que, título mediante, ya se ha enfrentado a un spoiler en toda regla) que su padre, dado por muerto hace años, no es otro que el popular bigfoot.
Dejando de lado el tema del acoso escolar, tratado aquí de una forma correcta, y otro tan reivindicable como la condena de la experimentacion con animales, su premisa es digna de un chiste malo: el piloso piegrande perseguido por una malvada asociación de...fabricantes de crecepelo ( muy grande el diseño de su sede: una suerte de peluquín estilo Frank Gehry)
Pero esta no es sino una mera excusa para contarnos una historia de aventuras en el bosque, con buenos muy buenos y malos que lindan entre lo ridículo y lo terrorífico, y por supuesto sin renunciar a su alegre caterva de animalitos parlantes, a los que agradecemos (y no saben cuánto) no se pongan a cantar.
Enfocada a los más pequeños de la casa El hijo de bigfoot es una de esas cintas con un buen acabado visual, de esos que habriamos creído imposible fuera de Hollywood hace no tantos años, y un simpático diseño de personajes ( que sin embargo nos deja una ligera sensación de déjà vu...sin ir más lejos el de la madre recuerda poderosamente al de la dueña del guacamayo protagonista de Río), por supuesto con escenas concebidas de cara al estreno en 3D, y un mensaje moralista que nunca falta en el cine infantil. Una cinta que no se aleja de los puntos clave del último cine familiar y que, aún sin destacar, deja un agradable sabor de boca, aunque se recomienda que los adultos no acudan a verla solos.
El hijo de bigfoot llega a los cines el 2 de marzo.
De Bélgica nos llega El hijo de bigfoot (no, no haré chistes como el que se le está ocurriendo a más de uno), una cinta de animación en torno a Adam Harrison, un adolescente víctima del bullying, que, en un giro propio de la corriente Me case con un ( inserte aquí lo que proceda) adolescente descubre para su sorpresa (no para el espectador que, título mediante, ya se ha enfrentado a un spoiler en toda regla) que su padre, dado por muerto hace años, no es otro que el popular bigfoot.
Dejando de lado el tema del acoso escolar, tratado aquí de una forma correcta, y otro tan reivindicable como la condena de la experimentacion con animales, su premisa es digna de un chiste malo: el piloso piegrande perseguido por una malvada asociación de...fabricantes de crecepelo ( muy grande el diseño de su sede: una suerte de peluquín estilo Frank Gehry)
Pero esta no es sino una mera excusa para contarnos una historia de aventuras en el bosque, con buenos muy buenos y malos que lindan entre lo ridículo y lo terrorífico, y por supuesto sin renunciar a su alegre caterva de animalitos parlantes, a los que agradecemos (y no saben cuánto) no se pongan a cantar.
Enfocada a los más pequeños de la casa El hijo de bigfoot es una de esas cintas con un buen acabado visual, de esos que habriamos creído imposible fuera de Hollywood hace no tantos años, y un simpático diseño de personajes ( que sin embargo nos deja una ligera sensación de déjà vu...sin ir más lejos el de la madre recuerda poderosamente al de la dueña del guacamayo protagonista de Río), por supuesto con escenas concebidas de cara al estreno en 3D, y un mensaje moralista que nunca falta en el cine infantil. Una cinta que no se aleja de los puntos clave del último cine familiar y que, aún sin destacar, deja un agradable sabor de boca, aunque se recomienda que los adultos no acudan a verla solos.
El hijo de bigfoot llega a los cines el 2 de marzo.
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