Aunque la misma cinta nos señala desde el comienzo que es una parodia satírica creo, por desgracia, que conviene aclarar un par de puntos. Por un lado, aunque Torrente sea el héroe de su propia historia, este caballero (por llamarlo de forma adecuada) no es un absoluto un modelo de conducta. Por otro que la película invita a 'reírse de' y no 'reírse con', un matiz que creo es importante.
Expuesto esto nos encontramos una película en la que hay bofetadas para todos. Para los de un partido y los del otro, para los que pretenden blanquear dictadores, para los que abusan del lenguaje inclusivo, para los homófobos, machistas y racistas, para los que se unen a ideologías que claramente los discriminan y por supuesto para esos vendedores de humo que solo buscan un futuro mejor...para ellos, sus familiares y allegados. Todo en medio de esa serie interminable de cameos que ya son marca de la casa, que aquí no desvelará (unos cuantos ya han hecho el trabajo por mí), y entre los que encontramos de todo. Desde personajes que, como se diría, vuelven al lugar del crimen incluyendo unos cuantos que no veíamos desde la primera entrega, a figuras públicas de calado más que discutible y cuya aparición entristecerá e indignará a más de uno. Pero de lo que no hay duda de que algunos son realmente sorprendentes, y otros se agradece como el de cierto cómico recientemente fallecido o el de un habitual del Saturday night live que hace gala de su imitación más famosa. No daré más pistas, pero he de confesar agradecer, en mi ignorancia, el resumen con foto en los créditos finales porque más de uno se me había escapado. Igual que se agradecen guiños como el dedicado a ciudadano Kane o sus títulos de crédito animados que harán que el que llegue tarde a la sala se arrepienta
'Torrente presidente' sigue empleando el mismo tipo de humor del que lleva haciendo gala desde hace casi 30 años. Sin renunciar al chiste soez, al gag de tono marrón y el diálogo incómodo, alguna perla se desliza entre las líneas de un guión que en algún momento puede resultar repetitivo, pero cuyo ritmo no decae en ningún momento.
Recuperando ligeramente ese tono costumbrista del Torrente original que tan bien le sienta al personaje este sigue fiel a sí mismo. Odioso y que odia, capaz de inspirar una lástima que se esfuma en cuanto abre su pico de peltre e hijo natural de los peores instintos de la sociedad en que vivimos José Luis Torrente es, como en el título del clásico de Dazai, indigno de ser humano. Aunque lo sea, y por desgracia no el único. Afortunadamente el espejo deformado en que han decidido reflejarlo es la comedia, que puede incitar a la carcajada o a la mueca de disgusto o de sorpresa, pero cuyo poder punitivo hacia lo representado es terriblemente poderoso. Así que aquellos que atraviesen las puertas de este Madrid torrentiano que no abandonen toda esperanza. Solamente entren por su cuenta y riesgo, dejen algo de la felicidad que traen y sobre todo recuerden que solo es una película que hace del animus iocandi su bandera, y que busca como cualquier franquicia complacer a sus fieles. Lo que se abre más allá de las puertas del cine si que inspira auténtico terror.
'Torrente presidente' ya está en su cine más cercano.

