Una mujer con un vehículo estropeado espera a la grúa en el arcén. Una pareja de policías para junto a ella y lo que empieza como un diálogo más o menos correcto acaba de manera tan abrupta como inesperada. El espectador sin duda se preguntará como casa esta escena con una película que trata sobre los conflictos económicos y éticos de Facebook y allegados, más allá de ser susceptible de aparecer en cualquier red social. Pero aunque más adelante se resolverán nuestras dudas lo que es innegable que esta introducción engancha, y que va a marcar el ritmo del resto del metraje.
'El precio de la red', gemelo especular de esa 'La red social' que sorprendió hace más de una década, forma con esta un curioso díptico con la que comparte guionista, un Aaron Sorkin que toma además la batuta en lugar de Fincher. Sin alcanzar el virtuosismo visual de su predecesor esta es una obra ácida que aborda la trama desde la investigación periodística en la línea de esas cintas que supieron conquistarnos en las décadas de los setenta y ochenta, y que tuvieron su eco en obras más recientes como la oscarizada 'Spotlight'.
Esta es una de esas películas que, a pesar de desarrollarse hace 5 años (algo que en el caso de la informática se antoja un siglo), saltando entre los origenes y sus conseciencias (y dejandolo bastante masticadito barra con fechas mediante) no pierde vigencia. Enlazando con uno de los episodios más vergonzosos de la reciente historia estadounidense esta es una película que, en ciertos momentos, estremece. Con unos personajes que podrían caer fácilmente en el tópico logra sin embargo presentarnos a unos protagonistas llenos de dudas, pero a los que les guía, por raro que parezca en el ambiente en que se mueven, su propia conciencia.
Sin renunciar al humor pero presentando un debate más que serio esta es una historia que nos va absorbiendo frase a frase. Un cierto toque clásico y unos actores a los que se ve cómodos en sus roles (incluido ese Jeremy Strong que a veces da hasta escalofríos en un auténtico derroche de ego) redondean una película que se ve en un suspiro y luego invita a seguir debatiendo. Quizás no marque tanto como 'La red social' pero consigue implantar más de una idea en el espectador atento. Porque a veces una secuencia de imágenes es mucho más que una mera historia.


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