Legos del Monigotorium

miércoles, 16 de septiembre de 2026

'RESIDENT EVIL'. Elegí mal día para dejar de usar aerosoles.

 

Pensar en 'Resident evil' (las películas por supuesto) es pensar en una Milla Jovovich con un arma en cada mano. Más allá de Leones S. Kennedy, Hermanos Redfield y Jills Valentine, Alice nos ha acompañado a lo largo de 6 películas, la última hace ya casi una década. Pero la saga basada en el célebre videojuego, como buena parte de los enemigos del mismo, no está muerta, y regresa sin Milla y sin subtitulo, pero con Zach Cregger, director de 'Barbarian' y 'Weapons' a la batuta. La cosa promete...y no decepciona.
Sin basarse en ningún juego concreto la cinta presenta una premisa sencilla: un mensajero debe llevar una misteriosa nevera a un apartado hospital lo antes posible. Sin saber qué clase de órgano transporta y enfrentándose a un temporal de nieve nuestro "héroe" no tardará en sufrir un percance que será sólo el primero de toda una odisea nocturna que va de menos a más. 
Pero lo que llama la atención de esta película es su planteamiento. Por un lado más que presentar referencias concretas a los argumentos de los juegos y de la importancia del escenario de la mítica Raccoon city se opta por articularla a base de mecanismos familiares al jugador. Momentos que podrían ser perfectamente quick time events, exploraciones en primera persona linterna en mano o sus famosos puzzles generarán una sonrisa en el gamer entregado así como los guiños en forma de objetos como la máquina de escribir, las plantas o los aerosoles. Por otro, aunque no faltan escenas de acción esta es básicamente una comedia. Un slapstick, entre el humor físico y el más difícil todavía, en el que los juramentos  del protagonista se alargan hasta el infinito y que sorprende por su ritmo incesante. Inevitable acordarse de la persecución que sufre la tía Gladys al final de Weapons que invitaba a la carcajada tras una inquietante trama en una obra ante la que el espectador pasa sin pausa del sobresalto a la risa. Buena parte de su mérito está en su protagonista, un Austin Abrams que pronto se enfrentará a un gigantesco cetáceo en 'Whalefall' y que aquí invita a la empatía, estando presente en la práctica totalidad del film. Más mérito para un personaje apenas esbozado más allá de la complicada relación con su novia y que parece haberse cruzado con una docena de gatos negros 
'Resident evil' es una auténtica montaña rusa. Una que no para, que intenta revolvernos el estómago con sus abundantes escenas gore y nos hace gritar y reír con nerviosismo. Puro cine de palomitas que invita al visionado con amigos y mucho cachondeo. Disfrutable tanto para los fans como para aquellos que ni siquiera sepan que se inspira en un videojuego este es un verdadero festival de criaturas bizarras, sangre, tripas, fluidos estomacales y casualidades que van forjando a un superviviente que sólo había usado armas antes en su consola (el breve alegato a su favor casi al final es para no perdérselo) pero que acaba convertido en...bueno, dejaré que lo descubran. Esta es, a falta de unos meses, una de las grandes películas del género en un año de buena cosecha terrorífica. Y no por inspirar miedo, aunque los sustos no escasean, sino por conseguir algo que aunque lo parece no es fácil: dar una hora y media de intenso entretenimiento y lograr que el espectador salga del cine con una sonrisa...y quizás una leve taquicardia.
'Resident evil' llega a los cines el 18 de septiembre.