Cuando hace un año por estas fechas se anunció que la Cutrecon XV iba a versar sobre cosas que explotan (a.k.a. cine de acción) pocos temas se me podían antojar más adecuados. Coches que arden con solo rozarlos, pirotecnia chunga que pone en peligro la integridad física de reparto y equipo y por supuesto esas piedras que explotan que nos ha regalado la cinematografía turca son solo algunos ejemplos de la comunión estre ambos conceptos.
Y la Cutrecon, que además este año cumple, como el ligue del Dúo Dinámico, quince añazos, que se dice pronto, ha tirado la casa por la ventana. Así el 4 de febrero en la Facultad de Ciencias de la Información de la U.C.M el festival arrancó con la mítica 'Megaforce', cinta de la que extraña salieran todos vivos del rodaje. En un perfecto binomio con el documental 'Making Megaforce', perpetrada por el autodenominado fan número uno de la cinta esta fue la mejor manera de meternos en harina de una edición que ha dado para mucho, hasta para recuperar ' Miami connection', la película que nos dió el himno oficial del festival.
Recuperando la sección Mis delirios favoritos, en esta ocasión con la colaboración del director Paco Cabezas, que recuperó la película ' Una noche para descuartizar' y la deuda pendiente de la.proyección de la nueva 'Deathstalker' (con la participación de Aeterna) la Cutrecon ha tenido este año un invitado de lujo. Uwe Boll, famoso por sus criticadas adaptaciones fílmicas de videojuegos, y que en una ocasión combatió en el ring contra Carlos Palencia, director del festival, estuvo en su salsa con cuatro de sus obras: 'Alone in the dark', 'House of the dead', 'Rampage' (nada que ver con la del gorililla superdesarrollado) y 'Postal'. Mientras las dos primeras son de sobra conocidas los otros dos títulos supusieron una auténtica sorpresa. Por un lado 'Rampage' es la oscura historia de un joven que decide sembrar la destrucción en su ciudad, con un final sorprendente y un marcado tono crítico. Por otro 'Postal' es una acidísima comedia en la que no queda títere con cabeza, ni siquiera el propio director, que se pone el primero en la picota. Apta para pocos paladares, y en la línea de la serie'South park' y los gags más salvajes de los primeros trabajos de los Farelli, este título genera auténticas carcajadas culpables y deja un extraño pero agradable sabor de boca. Mejor verla sin ideaa preconcebidas y con una mente abierta, por decirlo de algún modo. Dos muestras que dan una visión muy distinta de la prolífica trayectoria del autor, que disfrutó comentándolas con un público entregado.
No faltó tampoco la ración de la India con 'Jaat', que da lo que promete y más con sus coreografías imposibles y sus continuos desafíos a la física, y que dejó algunos de más momentos más inolvidables del festival. Tampoco la cinematografía turca, con el "James Bond turco" y algún viejo conocido adicional ni el momento nostálgico con 'Retroceder nunca. Rendirse jamás' con un jovencísimo Van Damme y el auténtico fantasma falso de Bruce Lee de postre, o los ninja, con bigote o no, en ese collage hecho film que es 'Ninja Terminator'. Y por supuesto lo que no podía faltar era la sección oficial en la que, a pesar del insustituible Gallardo y compañía, reinó 'AJ goes to the dog park', verdadera oda al humor absurdo con una premisa digna de una serie infantil pero que resulta tan disparada como recomendable.
El festival terminó, ya el 8 de febrero, con la Rambotón, sesión entre el homenaje y el plagio descarado dedicada a una de las figuras más destacadas del cine de acción, solo que con sus copias indonesia y turcas no sindicados. Un broche de peltre a una edición que, como siempre, se disfrutó como nunca.
Y como remate se desveló el tema del próximo año: el cine de catástrofes. Parece que el chiste ya viene hecho, pero en la Cutrecon nunca hay que dar nada por sentado. El mundo cutre nunca es suficiente.





