Legos del Monigotorium

domingo, 23 de enero de 2022

PARA NO ENTRAR A VIVIR

 

Aunque siempre se haya dicho "la casa de un hombre es su castillo" (y de la mujer que estamos en el siglo XXI...claro que la frase perdería sonoridad) un hogar, y más si es grande, es uno de los mejores escenarios para una pesadilla. Para regalarnos una nueva llega con escueto pero adecuado título  "La casa" una cinta de animación de estilo stop motion que nos presenta tres inquietantes historias.

Como sucede en casi todas las películas de episodios estamos ante una obra irregular cuyo único nexo común es la edificación en la que se desarrollan. Su primera parte es una impecable carta de presentación con aroma gótico en la que una familia acepta mudarse a una nueva y flamante mansión con la condición de que abandone su antigua vivienda sin llevarse nada. Protagonizada por unas sencillas pero inquietantes figuras a partir de la segunda sus personajes pasarán a ser animales antropomorfos, cediendo el protagonismo a un ratón promotor inmobiliario en la siguiente y a una gata casera (en el sentido que alquila habitaciones a inquilinos) en la tercera. Dos historias que conservan una ligera  inquietante pero de tono muy distinto, llegando a abrir esta última una pequeña puerta a la esperanza.

Tres relatos impecablemente animados (aspectos como el modo de presentar el fuego o las escenas con niebla resultan tan creativos como fascinantes) que consiguen resultar desasosegantes, con pinceladas de humor negro y unas tramas que casi nos remiten al terreno de la fábula, incluso en aquella que se desarrolla en el presente. "La casa" es una propuesta que ningún fan de la buena animación debería perderse, con un cuidado acabado visual que la aleja de películas más convencionales y un argumento en más de una ocasión perturbador. Porque por desgracias muchos todavía olvidan la animación no es solo terreno abonado para niños: por suerte "La casa" no es uno de ellos.


"La casa" puede verse ya en Netflix

martes, 18 de enero de 2022

CONDENADOS A ACTUAR

 

Creo que ya es hora alguien le de un nombre a ese subgénero que va de un grupo de personas conflictivas o en edad dificil (generalmente estudiantes o presos, aunque se admiten otras variantes) cuyo encuentro con un maestro de alguna disciplina artística que transforma por completo su existencia. "El triunfo", uno de los últimos éxitos del cine francés, encajaría perfectamente en él.
Basada libremente en una historia real que tuvo lugar en Suecia en los años 80 la película cuenta la historia de Étienne, un actor que ha visto como en los últimos años ha pasado del escenario a ser profesor de de las más diversas formas teatrales para sobrevivir. Su último trabajo, el formar a un pequeño grupo de presos para hacer pequeñas representaciones dará un vuelco cuando decida dar un paso de gigante y dejarse de la recitación de meras fábulas para atreverse con uno de los grandes. Una obra que requiere pocos actores y casi nada de atrezzo y vestuario pero que es un festín para cualquier aspirante a las tablas: "Esperando a Godot" de Samuel Beckett.
"El triunfo" no es el mero relato de como unas personas que creen haber perdido una parte importante de sus vidas logra superarse y crear algo hermoso. Esa sería solo la primera mitad de la cinta, pero cuando llega el momento que en muchas sería el final la película continúa, contando como el equipo se enfrenta a un éxito inesperado que les hará llevar la obra por varias ciudades francesas. Es entonces cuando entran en juego nuevos sentimientos y emociones, del anhelo de libertad al orgullo de actuar, a través de un nuevo mundo de posibilidades que parece abrirse para ellos y que acabará conduciendo a un final que no por esperado resulta menos sorprendente.
Película de actores y sobre actores la cinta francesa es un drama de fuerte comicidad. Una película de emociones contenidas que renuncia a lo superfluo (como una banda sonora casi inexistente) para sumergirnos en una trama sencilla pero que da para el debate. Mucho hay de ese teatro del absurdo en que se encuadra ese "Esperando a Godot" en la misma historia de este grupo de actores, veterano y novatos, sin embargo en la que nos ocupa las prioridades cambian, y más de uno se cansa de esperar. La vida, a veces gracias al arte, es pura transformación.

"El triunfo" llega a los cines españoles el 25 de febrero


lunes, 10 de enero de 2022

EL TRUCO INICIAL

 

Frente a esos héroes animados eternos, que pueden pasar años siendo niños (y si no que se lo digan a los Simpson) la animación nipona lleva demostrándonos años como sus personajes crecen, se casan y hasta tiene hijos. "En busca de la mágica Doremi" es una película sobre la madurez pero juega en una liga muy distinta. 

A diferencia de otras películas surgidas de series populares que presentan continuaciones o realidades alternativas de sus tramas originales este anime nos presenta la historia de tres veinteañeras en crisis que van de lo personal a lo profesional que se hacen amigas a raíz de su afición por la serie original, acabada hace casi veinte años y que alguno recordará por su emisión en las cadenas autonómicas. Así aunque los personajes que inspiran esta película sean esenciales para sus protagonistas no es preciso haber visto la serie para disfrutar de ella, sino que nos encontramos ante una trama completamente original. Un relato sobre como afrontar las decisiones clave de la vida, sobre si existe la magia o solo la casualidad y, especialmente, sobre si esa magia la podemos crear nosotros mismos.

Con una animación con la calidad a la que las cintas japonesas nos tienen acostumbrados y un diseño de personajes deudor de "La mágica Doremi", con especial cuidado de los entornos en que se mueven nuestras heroínas " En busca de la mágica Doremi" es una película con un estilo engañosamente infantil, pero destinada a un público adulto.

Sus carismático trío protagonista, un buen sentido del ritmo y un humor a prueba de bomba que no renuncia a los recursos típicos del anime hacen de esta una más que entretenida película cuya moraleja no resulta forzada. Una propuesta atípica que consigue conquistar a base de naturalidad y sonrisas. Porque nunca se es demasiado mayor para disfrutar de nuestra serie favorita, para cumplir nuestros sueños o disfrutar de unos buenos dibujos o para dejarse hipnotizar por unos buenos dibujos animados.

"En busca de la mágica Doremi" llega a los cines españoles el 14 de enero.



sábado, 8 de enero de 2022

¡SOY EL REY DEL COSMOS!

 

Ser científico en un Blockbuster no es buena idea. Condenado casi siempre al ser el listo de la función que simplifica el quid de la cuestión para que el héroe de turno se luzca acabando con la amenaza de marras, otras opciones tampoco son muy halagüeñas como acabar convertido en grotesco villano o en secundario cómico sin muchas luces...aunque siempre hay honrosas excepciones. Los protagonistas de "No mires arriba" son un poquito de todo esto, atrapados en una sátira quizás más complaciente de lo que podamos pensar en un principio. En la linea de ese cine de catástrofes con reparto coral de relumbrón la película nos presenta una amenaza apocalíptica en forma de cometa (algo que ya nos suena de películas como " Deep impact" o "Armageddon") que puede acabar de un plumazo con toda la vida del planeta...si la estupidez humana no lo logra primero.
No es la primera vez que Hollywood intenta poner el dedo en la llaga fusionando ambos géneros, como ya hemos vista en cinta de "Mars attacks!", pero llama la atención un reparto que acumula un buen puñado de Oscars y nominaciones (y que parece aquí aspira a más)...solo que aquí parecen convertirse prácticamente en sus propias caricaturas. Y eso que cuenta con un Leonardo DiCaprio que a pesar de habernos dado algunos de sus mejores momentos a través de un histrionismo puro y duro como pudimos disfrutar en "El lobo de Wall Street" aquí llega a saturar al espectador, por no hablar de unas Meryl Streep y una Jennifer Lawrence que en más de una ocasión parecen completamente desubicadas.
Pero para salvar los trastos nos queda una ácida trama que intenta no dejar títere con cabeza, desde la burocracia (algo que ya se planteó pero con más acierto en la muy recomendable "Shin Godzilla") al poder de las redes sociales, pasando por la administración Trump, nepotismo y gorrita incluidos. Si bien no es el culmen de la originalidad la película sí tiene un par de buenos giros que consiguen reactivar el interés de un espectador que se enfrenta a una película de dos horas y pico de duración con un ritmo que flaquea en más de una ocasión.
"No mires arriba" es una película ambiciosa, y consigue salir relativamente airosa gracias a algunos buenos chistes (otros que no tenían gracia ni al principio se repiten sin embargo más que el ajo como el del cobro de los aperitivos), un más que correcto montaje y un puñado de secundarios que se reservan algunas de las mejores réplicas (como ese Ron Perlman que podría haber dado mucho más juego). Adam McKay regresa a dos terrenos que conoce bien, el de la comedia y el de la crítica política, y los lleva un paso más allá apocalipsis mediante, aunque lo que logra realmente es dejarnos la ligera sensación de que menos, a veces, es más.
Solo una cosa...en plena tradición del MCU "No mires arriba" no cuenta con uno, sino con dos finales poscréditos. Quédense a verlos: puede que sean los que les haga levantarse del sofá con una sonrisa.

"No mires arriba" puede verse en Netflix.